
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 1923
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i1.2023
Protocolos de evaluación curricular en una Unidad Educativa
Militar: Un avance investigativo
Curriculum evaluation protocols in a Military Educational Unit: A research advance
Oscar Ernesto Andrade Veloz
oscarino78@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0000-5102-9194
Investigador Independiente
Artículo recibido: 18 enero 2026-Aceptado para publicación: 20 febrero 2026
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
RESUMEN
La evaluación curricular como un proceso sistemático, integral y continúo orientado a describir,
valorar y mejorar la acción educativa merece ser estudiada a partir de la realidad de la Unidad
Educativa Militar, para comprobar científicamente la calidad del currículo y, de ser necesario,
proponer mejoras pertinentes. El objetivo principal fue delinear un protocolo de evaluación
curricular aplicable a instituciones educativas militares. Para su construcción se consideraron
elementos como la fundamentación, objetivos, dimensiones, criterios, metodología,
implementación, factibilidad y evaluación. La metodología se centró en un estudio cualitativo, de
corte transversal apoyado en los paradigmas descriptivo y explicativo. Los resultados encontrados
a partir de la aplicación del protocolo permitieron identificar fortalezas y debilidades del currículo
institucional en la Unidad Educativa “Héroes del 41”, además de generar un cambio de actitud y
mayor compromiso en docentes y estudiantes frente a los procesos de mejora. En conclusión, el
protocolo constituye una propuesta de innovación pedagógica alineada con la filosofía militar,
caracterizada por su enfoque continuo, formativo e integrador, orientado a elevar la calidad
educativa mediante la regulación, retroalimentación y fortalecimiento de las capacidades
estudiantiles.
Palabras clave: educación militar, evaluación curricular, protocolo
ABSTRACT
Curriculum evaluation, as a systematic, comprehensive, and continuous process aimed at
describing, assessing, and improving educational practices, deserves to be studied within the
context of the Military Educational Unit. This will allow for a scientific verification of curriculum
quality and, if necessary, the proposal of appropriate improvements. The main objective was to
outline a curriculum evaluation protocol applicable to military educational institutions. Its
development considered elements such as rationale, objectives, dimensions, criteria,

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methodology, implementation, feasibility, and evaluation. The methodology focused on a
qualitative, cross-sectional study supported by descriptive and explanatory paradigms. The results
obtained from the application of the protocol allowed for the identification of strengths and
weaknesses in the institutional curriculum at the "Heroes of '41" Educational Unit, as well as
generating a change in attitude and greater commitment among teachers and students toward
improvement processes. In conclusion, the protocol constitutes a proposal for pedagogical
innovation aligned with military philosophy, characterized by its continuous, formative, and
integrative approach, aimed at raising the quality of education through regulation, feedback, and
the strengthening of student capacities.
Keywords: military education, curriculum evaluation, protocol
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INTRODUCCIÓN
La Unidad Educativa “Héroes del 41”, en el marco de los cambios y lineamientos
establecidos por el Ministerio de Educación del Ecuador, se encuentra atravesando un proceso de
actualización y fortalecimiento institucional. Esto exige que el rediseño curricular no solo
responda a la normativa vigente, sino que se base en una investigación educativa rigurosa que
permita orientar sus decisiones con fundamento técnico y pedagógico.
Las transformaciones que se generan constantemente en el ámbito educativo inciden de
manera directa en los sistemas de gestión, liderazgo y organización de las instituciones escolares
en el Ecuador. Sin embargo, aún no se han delimitado con claridad las principales tendencias
internacionales relacionadas con la concepción actual de la evaluación curricular, sus funciones
específicas y el objeto o contenido que debe ser evaluado, tanto desde una perspectiva histórica
como con una proyección orientada al futuro. Esta falta de definición dificulta la consolidación
de modelos evaluativos coherentes y actualizados.
La evaluación, entendida como un proceso inherente a toda acción humana intencionada,
forma parte esencial de cualquier actividad orientada al logro de metas. Siempre que un individuo
o un colectivo persigue objetivos determinados, la valoración de sus avances y resultados se
convierte en una necesidad.
Esta realidad cobra mayor relevancia en instituciones educativas, cuya complejidad
organizativa exige procesos sistemáticos de análisis y retroalimentación, especialmente cuando
su misión está vinculada a la formación académica y profesional de los estudiantes.(Briceño &
Chacín, 2008)
En el caso de la Unidad Educativa Militar “Héroes del 41”, se encuentra vigente un diseño
curricular basado en el enfoque por competencias. Bajo este modelo, la evaluación se orienta a
identificar evidencias de conocimiento, desempeño y productos, valorando las competencias
mediante escalas cualitativas que posteriormente pueden transformarse en equivalencias
cuantitativas para cumplir con requerimientos administrativos. No obstante, aunque el enfoque
está formalmente adoptado, su aplicación no siempre se desarrolla con el rigor metodológico
necesario.
Se ha identificado que los modelos curriculares no se implementan de manera adecuada,
principalmente debido a la insuficiente preparación del personal docente en materia de evaluación
y gestión curricular, convirtiéndose en una limitante para el proceso docente educativo.(Carrera
Hernández, 2024)
La ausencia de programas sistemáticos de capacitación, o la limitada efectividad de los que
se hayan desarrollado, ha incidido en la falta de dominio conceptual y práctico sobre el tema. A
ello se suma la inexistencia de instrumentos técnicos pertinentes que permitan efectuar una
evaluación curricular objetiva, estructurada y coherente con la realidad institucional.

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En este contexto, uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la Unidad
Educativa Militar “Héroes del 41” es la carencia de un Protocolo de Evaluación Curricular que
articule de manera integral todos los componentes del quehacer educativo. La evaluación
curricular no ha sido asumida como una etapa formal y estructurada dentro del proceso curricular,
lo cual limita la posibilidad de revisar de manera sistemática las metas institucionales y los
objetivos formativos.
No se ha consolidado una cultura evaluativa que reconozca que este proceso cumple una
función estratégica en la selección de contenidos, experiencias de aprendizaje y metas a corto y
mediano plazo, ya que proporciona información clave para la toma de decisiones fundamentadas.
Por estas razones, resulta imprescindible diseñar e implementar un Protocolo de Evaluación
Curricular específico para la institución, que sea aplicado de forma dinámica, sistemática y
planificada. Este instrumento debe contribuir a la elaboración y actualización del plan curricular,
garantizando criterios de validez, confiabilidad y objetividad en los procesos evaluativos.
Asimismo, debe permitir determinar la pertinencia, el alcance, la duración y la eficiencia del plan
curricular, en correspondencia con las exigencias del contexto educativo y social actual,
caracterizado por permanentes innovaciones y demandas de mayor calidad formativa.
Considerando que la evaluación consiste en una operación que suscita dentro del contexto
educativo, cuyo objetivo es alcanzar el mejoramiento continuo de un grupo de alumnos. De esta
forma, se logra que la información vertida sea exacta, pues se mide dentro de un periodo
determinado de tiempo.
Aquí, las comparaciones entre los objetivos planeados al inicio del período y los
conseguidos por el estudiante son de vital importancia. (Verdugo, 1994)
En este contexto, la construcción de un Protocolo de Evaluación Curricular adquiere un
papel estratégico, ya que ofrece una guía conceptual y metodológica para analizar, valorar y
perfeccionar el currículo institucional.
La evaluación cumple diversas funciones dentro del proceso educativo, cada una de ellas
orientada a fortalecer la planificación, el seguimiento y la toma de decisiones pedagógicas. En
primer lugar, la función diagnóstica se desarrolla al inicio de un período académico y tiene como
propósito identificar las habilidades, potencialidades y limitaciones de los estudiantes. Esta
valoración inicial permite organizar de manera pertinente el proceso educativo posterior,
ajustándolo a las necesidades reales del grupo.(Talanquer, 2015)
En segundo lugar, la función pronóstica se orienta a anticipar los resultados que podrían
alcanzarse, considerando las posibilidades educativas de los estudiantes y el desempeño
evidenciado durante un período determinado. A partir de esta proyección, es posible establecer
metas realistas y diseñar estrategias que favorezcan el logro de los objetivos planteados.(Aquino
Zúñiga et al., 2013)

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Por su parte, la función de control se centra en verificar el nivel de avance alcanzado en
relación con los objetivos propuestos, así como en supervisar el desarrollo del proceso educativo.
Esta dimensión permite constatar el progreso logrado y realizar ajustes oportunos cuando sea
necesario.(Fuentes Aparicio et al., 2021)
Asimismo, la función orientadora adquiere relevancia cuando se detectan dificultades en el
aprendizaje, ya que facilita la implementación de acciones de apoyo, programas de recuperación
pedagógica y procesos de orientación vocacional. De este modo, la evaluación se convierte en
una herramienta que guía y acompaña al estudiante en su trayectoria formativa.(Ley Leyva et al.,
2021)
La función clasificadora, en cambio, establece criterios para organizar a los estudiantes de
acuerdo con intereses, afinidades o características comunes, contribuyendo a una gestión más
eficaz de las dinámicas educativas.
Finalmente, la función promocional posibilita el tránsito de los estudiantes hacia niveles
superiores, siempre que hayan alcanzado los aprendizajes y competencias establecidos,
garantizando así la continuidad y progresión dentro del sistema educativo.(Espinoza Freire, 2022)
La relevancia de esta propuesta radica en que la evaluación curricular no se limita a medir
resultados, sino que busca identificar oportunidades de mejora dentro de la institución. A partir
de este análisis, se pueden generar propuestas concretas que contribuyan a elevar la calidad
educativa. En este proceso, el rol del docente y del personal institucional es esencial, pues son
quienes, desde su experiencia directa, pueden reconocer las necesidades reales del contexto
escolar y plantear ajustes pertinentes al currículo.
El estudio tuvo como finalidad diseñar un modelo de Protocolo de Evaluación Curricular
para la Unidad Educativa “Héroes del 41”, ubicada en la ciudad de Machala, provincia de El Oro.
Desde esta perspectiva, la evaluación curricular se entiende como un ejercicio permanente de
reflexión crítica que orienta la toma de decisiones y promueve la mejora continua. Se trata de un
proceso sistemático que no se reduce a momentos aislados, sino que acompaña de manera
constante la dinámica institucional.
La aplicación del protocolo permitió visibilizar tanto las fortalezas como las debilidades
del currículo institucional. Pues es un instrumento que orienta el trabajo de la comisión evaluadora
para valorar de manera integral el desempeño docente durante un período determinado. Su
aplicación se fundamenta en la información recopilada mediante métodos definidos
institucionalmente, como el auto-informe, los informes de responsables académicos y las
encuestas a estudiantes. A partir del análisis de estos insumos, los evaluadores emiten juicios
sustentados en una escala previamente establecida, considerando que algunos criterios pueden
valorarse con base en uno o varios de los mecanismos de recogida de información, según la
finalidad del proceso evaluativo.(Andrade Veloz, 2015)

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Además, generó transformaciones significativas en la actitud de docentes y estudiantes,
fortaleciendo su compromiso con la superación de las dificultades detectadas. Este cambio
evidencia que la evaluación, cuando se asume como una herramienta formativa y no punitiva,
puede convertirse en un motor de transformación institucional.
Debido a que es un proceso inherente a la práctica curricular, que partiendo del diagnóstico
de la situación, se identifica y recoge sistemáticamente, continua y organizadamente información
útil, cuantitativa y cualitativa, que una vez analizada e interpretada, evidencia el grado de
correspondencia entre lo previsto y lo logrado de un programa, independientemente de la fase, en
que se encuentre: planificación, implementación, ejecución o culminación, todo ello con la
finalidad de guiar la toma de decisiones con la finalidad de mejorar, modificar o descontinuar el
programa en cuestión. (Villaroel, 2008)
Si bien la institución ya desarrollaba prácticas evaluativas relacionadas con la
implementación del currículo, se consideró necesario abordarlas desde un enfoque de
investigación evaluativa más estructurado. Esto permitió analizar con mayor rigurosidad los
resultados y las implicaciones del diseño curricular en los distintos niveles de concreción,
comprendiendo mejor sus efectos en el proceso educativo.
La estrecha relación entre los diversos componentes del currículo posibilita que, al evaluar
las planificaciones didácticas, se pueda determinar el grado de logro de los objetivos generales
planteados.
En este sentido, la evaluación curricular desarrollada desde el propio centro educativo se
convierte en una herramienta clave para que el profesorado interprete no solo los aprendizajes
alcanzados por los estudiantes, sino también el funcionamiento global del proceso formativo,
identificando problemáticas y áreas susceptibles de mejora.
En definitiva, la evaluación curricular debe asumirse como un ejercicio de responsabilidad
profesional. A través de la retroalimentación constante, los docentes pueden perfeccionar su
práctica y optimizar los factores que influyen en el proceso educativo. Este estudio, por tanto, se
concibe como una búsqueda reflexiva de conocimiento orientada a fortalecer el diseño y la
implementación del currículo, convencido de que solo mediante la comprensión profunda de lo
que ocurre en el aula es posible tomar decisiones acertadas que eleven la calidad de la educación.
METODOLOGIA
Enfoque de la investigación
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, en virtud de que se
orienta a comprender e interpretar la realidad educativa relacionada con la ausencia de un
Protocolo de Evaluación Curricular en la Unidad Educativa Militar “Héroes del 41”. Este enfoque
permitió analizar las percepciones, experiencias y criterios de los docentes frente a la evaluación
curricular, priorizando la comprensión profunda del fenómeno sobre la medición cuantitativa de

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variables. En consecuencia, el estudio se centró en describir e interpretar la problemática desde el
contexto institucional específico donde se manifiesta.
Diseño de la investigación
El diseño metodológico adoptado fue no experimental y de corte transversal. Se considera
no experimental debido a que no se manipuló ninguna variable, sino que se observó la realidad
tal como se presenta en el entorno natural de la institución educativa. Asimismo, es de corte
transversal porque la información fue recopilada en un único momento temporal, durante la fase
diagnóstica y de aplicación de los instrumentos. Este diseño permitió obtener una visión clara y
contextualizada de la situación existente respecto a la evaluación curricular.
Tipo de investigación
La investigación se enmarca dentro del tipo descriptivo–explicativo. Es descriptiva porque
detalla de manera sistemática las características de la situación institucional en relación con la
evaluación curricular, identificando fortalezas y debilidades. A su vez, posee un alcance
explicativo, ya que no solo describe la problemática, sino que busca comprender sus causas y
fundamentos teóricos a través del análisis bibliográfico. Además, se apoya en una investigación
documental que sustenta el marco teórico y orienta la construcción de la propuesta. Finalmente,
se considera una investigación aplicada o proyectiva, dado que culmina con el diseño de un
Protocolo de Evaluación Curricular como respuesta concreta a la problemática detectada.
Métodos de la investigación
Para el desarrollo del estudio se emplearon diversos métodos científicos. El método
descriptivo permitió caracterizar la situación actual de la evaluación curricular en la institución.
El método analítico–sintético fue utilizado en la revisión de fuentes bibliográficas, posibilitando
descomponer la información en sus elementos esenciales y luego integrarla en una estructura
coherente dentro del marco teórico. Asimismo, se aplicó el método explicativo para comprender
las razones que originan la carencia de un protocolo formal de evaluación curricular.
De manera complementaria, se utilizó el método en cascada para el diseño del protocolo,
siguiendo una secuencia ordenada de etapas que incluyeron el análisis de requerimientos, el
diseño estructural, la implementación de los componentes, la integración de las partes y la
validación mediante pruebas piloto. Este método permitió desarrollar la propuesta de manera
sistemática y organizada.
Población y muestra
La población objeto de estudio estuvo conformada por los docentes de la Unidad Educativa
Militar “Héroes del 41”, integrada por 43 profesionales distribuidos en los niveles de educación
inicial, básica y bachillerato. Esta totalidad representa el universo institucional directamente
vinculado al proceso de evaluación curricular.
De esta población se seleccionó una muestra intencional de diez docentes, quienes
participaron en la aplicación de la entrevista. La selección respondió a criterios de experiencia y

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participación activa dentro del proceso educativo, con el propósito de obtener información
relevante y fundamentada sobre la viabilidad y pertinencia del Protocolo de Evaluación
Curricular.
Técnicas e instrumentos
En coherencia con el enfoque cualitativo adoptado, se emplearon técnicas como la
observación directa, la entrevista y el análisis documental. La observación permitió identificar de
manera preliminar la problemática existente en la institución respecto a la evaluación curricular.
La entrevista facilitó la recopilación de opiniones y criterios de los docentes sobre la importancia
y aplicabilidad del protocolo propuesto. Por su parte, el análisis documental contribuyó a la
construcción del sustento teórico mediante la revisión de fuentes bibliográficas especializadas.
Los instrumentos utilizados incluyeron una guía de observación, un cuestionario
estructurado para la entrevista y una matriz de evaluación para la aplicación del protocolo.
Además, se elaboraron fichas bibliográficas que permitieron organizar la información teórica
recopilada.
Procedimiento
El procedimiento de la investigación se desarrolló en varias fases articuladas entre sí. En
primer lugar, se realizó la identificación del problema mediante la observación directa en la
institución educativa. Posteriormente, se llevó a cabo la revisión bibliográfica y la elaboración de
fichas que sustentaron la construcción del marco teórico.
En una siguiente etapa se diseñaron los instrumentos de investigación, específicamente el
cuestionario de entrevista y la matriz de evaluación del protocolo. Seguidamente, se procedió a la
recolección de datos mediante la aplicación de entrevistas a diez docentes de la institución. La
información obtenida fue interpretada de manera cualitativa y organizada a través de procesos de
tabulación y representación gráfica para facilitar su comprensión.
Con base en los resultados alcanzados, se formularon conclusiones y recomendaciones, y
se diseñó el Protocolo de Evaluación Curricular, el cual fue sometido a un proceso de validación
por parte de docentes de la institución, asegurando su pertinencia y aplicabilidad en el contexto
educativo analizado.
RESULTADOS
Los resultados encontrados, muestran que a partir del análisis realizado en la Unidad
Educativa Militar “Héroes del 41” se identificó, como antecedente relevante, que desde su
creación la institución centró sus procesos evaluativos exclusivamente en la valoración de
contenidos académicos. No se contemplaba una evaluación integral del proceso de enseñanza–
aprendizaje ni del currículo en su conjunto, lo que limitaba la posibilidad de detectar de manera
objetiva las causas de las dificultades institucionales y, en consecuencia, de formular estrategias
de mejora fundamentadas.

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En el año lectivo 2012–2013 se implementó por primera vez una evaluación curricular
basada en el esquema propuesto por el Ministerio de Educación. Sin embargo, dicho modelo
evidenció limitaciones en su aplicabilidad, debido a que no respondía a las características
particulares de la institución ni a las condiciones personales y académicas de su comunidad
educativa. Los criterios, instrumentos y procedimientos empleados no guardaban correspondencia
con las variables e indicadores propios del establecimiento, lo que redujo su pertinencia y
efectividad.
Frente a esta situación, se diseñó un Protocolo de Evaluación Curricular contextualizado,
ajustado a las necesidades específicas de la Unidad Educativa Militar “Héroes del 41”, ubicada
en la ciudad de Machala, provincia de El Oro. Este protocolo se concibe como una representación
teórica y estructurada del conjunto de relaciones que configuran el proceso de evaluación
curricular. Se caracteriza por su enfoque holístico, formativo y cíclico, orientado a garantizar
claridad conceptual, coherencia interna, precisión metodológica y flexibilidad operativa.
El propósito central del protocolo es conceptualizar y organizar el proceso de evaluación
curricular institucional, estableciendo lineamientos claros que orienten la toma de decisiones.
Entre sus objetivos se destacan: orientar las acciones necesarias para el cumplimiento de la misión
y visión institucional; y construir un sistema permanente de principios, métodos, procedimientos,
estándares y criterios que permitan evaluar el currículo de manera sistemática.
El modelo propuesto estructura la evaluación en dos grandes dimensiones: la dimensión
estática y la dimensión dinámica. La dimensión estática comprende el marco normativo, legal y
documental que sustenta el currículo, mientras que la dimensión dinámica se relaciona con el
proceso de implementación, la administración curricular y la participación de los actores
educativos. Estas dimensiones se articulan en tres niveles: macro, meso y micro.
En el nivel macro se evalúan los fundamentos teóricos y filosóficos, las políticas
institucionales, la normativa legal y el contexto. En el nivel meso se analizan los componentes
operativos del currículo, tales como el perfil del egresado, el plan de estudios, los programas de
curso, la matriz de secuencia, la gerencia académica y la infraestructura. Finalmente, en el nivel
micro se valoran los aspectos directamente vinculados con la práctica educativa: objetivos de los
cursos, contenidos, estrategias instruccionales y evaluativas, desempeño de estudiantes, docentes
y egresados.
El protocolo incorpora estándares y criterios como eficiencia, eficacia, efectividad,
pertinencia, congruencia y relevancia, los cuales permiten analizar la correspondencia entre
recursos, procesos, logros y demandas sociales. De esta manera, la evaluación no se limita a
verificar el cumplimiento formal de documentos, sino que examina la coherencia entre el perfil
de egreso, las competencias desarrolladas, las necesidades del entorno y el desempeño profesional
de los graduados.

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Metodológicamente, el protocolo se desarrolla en tres fases vinculadas a los niveles macro,
meso y micro, atravesadas por ejes transversales como la misión, visión institucional y los pilares
formativos: aprender a ser, hacer, convivir y aprender. Se establece además una periodicidad
diferenciada para cada nivel: cada cuatro años para el nivel macro, cada dos años para el nivel
meso y en cada período académico para el nivel micro, lo que garantiza un proceso continuo de
retroalimentación y mejora.
En cuanto a su factibilidad, el modelo contempla una estructura académico–administrativa
específica, con responsables claramente definidos (coordinadores, secciones técnicas,
administrativas y de seguimiento), así como la disponibilidad de recursos humanos,
infraestructura y presupuesto. Se proponen técnicas como la observación y el análisis de
contenido, y el uso de instrumentos tales como matrices de doble entrada, guías de entrevista,
cuestionarios y listas de cotejo, asegurando un abordaje metodológico sistemático.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos evidencian que, durante un largo período, la Unidad Educativa
Militar “Héroes del 41” desarrolló un modelo evaluativo centrado exclusivamente en la
valoración de contenidos, dejando de lado el análisis integral del currículo y del proceso
educativo.
Esta situación coincide con prácticas tradicionales aún presentes en diversas instituciones
educativas, donde la evaluación se limita a medir resultados académicos sin considerar la
coherencia entre fundamentos, planificación y ejecución curricular. En este sentido, la ausencia
de una evaluación curricular sistemática restringía la posibilidad de generar procesos de mejora
basados en evidencia.(Ortiz, 2025)
La concepción de evaluación en general y, particularmente, en el caso de proyectos
educativos, una de las primeras cuestiones que importó dejar en claro fue que la evaluación de
los proyectos debía ser entendida como un proceso de construcción de conocimiento sobre el
objeto de evaluación (esto es, cada uno de los proyectos) y que dicho proceso implicaba, en el
mismo sentido, un acto de interrogación sobre dicho objeto a partir del cual se formulaban
juicios de valor.(Neiro, 2024)
La implementación inicial del modelo propuesto por el Ministerio de Educación en el
período 2012–2013 constituyó un avance importante; no obstante, los hallazgos demuestran que
la adopción de esquemas generales sin contextualización puede reducir su efectividad. La falta de
adecuación a las características institucionales, a su identidad militar y a las condiciones
específicas de su comunidad educativa, generó una brecha entre los lineamientos formales y la
realidad operativa.
Este resultado reafirma la necesidad de comprender la evaluación curricular como un
proceso contextualizado, flexible y sensible al entorno social, cultural y organizacional. “La

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evaluación curricular es un área de estudio que ha recibido escasa atención en la investigación
educativa, lo que ha resultado en un desconocimiento de las corrientes teórico-metodológicas
desde las cuales se aborda.”(Carrera Hernández, 2024)
En respuesta a estas limitaciones, el diseño del Protocolo de Evaluación Curricular
representa un cambio significativo hacia un enfoque más integral. La incorporación de
dimensiones estática y dinámica, articuladas en niveles macro, meso y micro, permite analizar el
currículo desde una perspectiva sistémica. Este planteamiento favorece la coherencia vertical
entre políticas institucionales, planificación académica y práctica pedagógica, reduciendo la
fragmentación que suele existir entre el diseño curricular y su implementación en el aula.
Asimismo, la inclusión de estándares como eficiencia, eficacia, pertinencia, congruencia y
relevancia fortalece el carácter técnico del proceso evaluativo. Considerando que la importancia
de la “evaluación curricular como un medio para iniciar el proceso de mejora tanto del currículo
como de las instituciones educativas. Por eso, propone desplazarla del papel de control y de los
parámetros eficientistas hacia un enfoque centrado en el cambio y la transformación.”(Carrera
Hernández, 2024)
Estos criterios no solo permiten valorar el cumplimiento de objetivos, sino también
examinar la correspondencia entre el perfil de egreso y las demandas del entorno social y laboral.
Desde esta perspectiva, la evaluación deja de ser un mecanismo de control para convertirse en
una herramienta estratégica orientada a la toma de decisiones y a la mejora continua.
Otro aspecto relevante es el carácter holístico, formativo y cíclico del protocolo. El
establecimiento de lapsos diferenciados para cada nivel (macro cada cuatro años, meso cada dos
y micro por período académico) garantiza un seguimiento permanente del currículo. “El currículo
como se ha expresado anteriormente responde a un entramado de relaciones históricas, sociales,
culturales que se producen en el contexto y que influyen en el proceso de organización, selección,
transmisión, generación y aplicación del conocimiento.”(Briceño & Chacín, 2008)
Esta periodicidad facilita la retroalimentación constante y la actualización oportuna de los
planes y programas de estudio, evitando que el currículo se convierta en un instrumento rígido o
descontextualizado.
En términos organizativos, la definición de responsables y secciones específicas (técnica,
administrativa y de seguimiento) evidencia la importancia de una estructura clara para asegurar
la factibilidad del modelo. La participación de docentes, directivos y demás actores educativos
promueve una cultura institucional de evaluación compartida, lo cual puede fortalecer el
compromiso colectivo con la calidad educativa.
No obstante, es importante señalar que la efectividad del protocolo dependerá de su
adecuada implementación, del compromiso real de los actores institucionales y de la
disponibilidad de recursos humanos, técnicos y financieros. Un modelo bien diseñado puede

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perder impacto si no se garantiza la formación continua del personal, el uso adecuado de los
instrumentos y la utilización sistemática de los resultados para la toma de decisiones.
CONCLUSIONES
En la Unidad Educativa Militar “Héroes del 41” se emplea un modelo de autorregulación,
en el cual la evaluación es concebida fundamentalmente como un proceso de autoanálisis
institucional. Bajo este enfoque, la evaluación no se limita a la medición de resultados, sino que
se orienta a la reflexión crítica sobre el quehacer educativo.
El propósito principal de estas evaluaciones está directamente vinculado con la
identificación de necesidades para la actualización o reforma del currículo, así como con la
formulación de planes de desarrollo institucional. En consecuencia, los métodos, etapas, criterios
de valoración y las instancias responsables de la evaluación se definen de acuerdo con la
naturaleza y finalidad de cada proceso evaluativo que se ejecuta en la institución.
De igual manera, se evidencia que la evaluación curricular y la evaluación institucional se
encuentran estrechamente articuladas en la mayoría de los procesos desarrollados en la Unidad
Educativa Militar “Héroes del 41”.
Esta interrelación permite comprender la evaluación como un proceso integral, en el que el
análisis del currículo no puede desvincularse del funcionamiento global de la institución. A partir
de esta realidad, se identifica la necesidad de diseñar un Protocolo de Evaluación Curricular que
responda de manera pertinente a las particularidades organizativas, académicas y contextuales de
la unidad educativa, y que, a su vez, sea coherente con la concepción curricular que orienta su
proyecto educativo.
En este sentido, el diseño de un Protocolo de Evaluación Curricular requiere considerar
diversos componentes esenciales que garanticen su coherencia y aplicabilidad. Entre estos
elementos se destacan la fundamentación teórica y normativa, la definición clara de propósitos y
objetivos, la determinación de dimensiones y criterios de evaluación, la delimitación de ámbitos
de aplicación, la selección de una metodología adecuada, los mecanismos de implementación, el
análisis de la factibilidad y la evaluación continua del propio protocolo. Esta propuesta se plantea
como un aporte teórico y metodológico relevante para la Unidad Educativa “Héroes del 41”, al
contribuir al fortalecimiento de sus procesos evaluativos y a la mejora sostenida de la gestión
curricular.
La evaluación curricular es de vital importancia dentro del contexto educativo, pues sirve
para conocer de primera mano cual es la realidad y necesidad educativa. La presente investigación
demostró que la institución transitó de un enfoque evaluativo limitado, centrado únicamente en
contenidos, hacia la construcción de un modelo integral de evaluación curricular.
El Protocolo diseñado constituye una propuesta estructurada y contextualizada que permite
evaluar de manera permanente, coherente y pertinente todos los componentes del currículo,
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favoreciendo la mejora continua del proceso educativo y el cumplimiento de la misión
institucional.
De esta forma es posible superar la visión reduccionista de la evaluación basada únicamente
en contenidos, orientándose hacia un modelo integral que articula políticas, planificación y
práctica educativa. De esta manera, el protocolo se proyecta como una herramienta estratégica
para fortalecer la calidad institucional y asegurar la coherencia entre la formación ofrecida y las
demandas del entorno social.

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