
Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2182
https://doi.org/10.69639/arandu.v13i1.2036
Relación entre la inteligencia emocional y la calidad de vida
en jóvenes ecuatorianos
Relationship between emotional intelligence and quality of life in young Ecuadorians
Adriana Margarita Sanchez Caicedo
asanchezc4@unemi.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-1054-9756
Universidad Estatal de Milagro
Ecuador
Kevin Gabriel Castillo Villegas
kcastillov@unemi.edu.ec
https://orcid.org/0009-0004-1688-5613
Universidad Estatal de Milagro
Ecuador
Artículo recibido: 18 enero 2026-Aceptado para publicación: 20 febrero 2026
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar.
RESUMEN
El presente artículo tuvo como objetivo analizar la relación entre la inteligencia emocional (IE) e
indicadores de calidad de vida (CV) en jóvenes ecuatorianos (18-29 años). La metodología
presentó un enfoque cuantitativo, diseño no experimental, de corte transversal, con alcance
descriptivo-correlacional. La muestra estuvo conformada por 672 jóvenes ecuatorianos con
edades entre 18 a 29 años, seleccionados por un muestreo no probabilístico por conveniencia con
criterios de inclusión específicos. Los instrumentos aplicados incluyeron la ficha
sociodemográfica Ad Hoc, la Escala Rasgo de Metaconocimientos sobre Estados Emocionales
(TMMS-24) y la Escala de Calidad de Vida WHOQOL-BREF, adaptados y validados para
población ecuatoriana. Los resultados del análisis correlacional de Spearman revelaron
correlaciones positivas moderadas significativas entre la claridad emocional con la salud física
(r=,415**), salud psicológica (r=,553**), relaciones sociales (r=,495**) y entorno (r=,501**).
Asimismo, se encontraron correlaciones positivas moderadas entre la reparación emocional con
la salud física (r=,476**), salud psicológica (r=,590**), relaciones sociales (r=,474**) y entorno
(r=,530**). Los hallazgos demuestran que existe una relación significativa entre la inteligencia
emocional y la calidad de vida en jóvenes ecuatorianos, destacando que la claridad y reparación
emocional constituyen factores determinantes para el bienestar integral.
Palabras clave: inteligencia emocional, calidad de vida, jóvenes
ABSTRACT
The objective of this article was to analyze the relationship between emotional intelligence (EI)
and quality of life (QoL) indicators in young Ecuadorians (aged 18-29). The methodology used a

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quantitative, non-experimental, cross-sectional design with a descriptive-correlational scope. The
sample consisted of 672 young Ecuadorians aged 18 to 29, selected by non-probabilistic
convenience sampling with specific inclusion criteria. The instruments used included the Ad Hoc
sociodemographic form, the Trait Metacognitive Scale on Emotional States (TMMS-24), and the
WHOQOL-BREF Quality of Life Scale, adapted and validated for the Ecuadorian population.
The results of Spearman's correlation analysis revealed significant moderate positive correlations
between emotional clarity and physical health (r=.415**), psychological health (r=.553**), social
relationships (r=.495**), and environment (r=.501**). Likewise, moderate positive correlations
were found between emotional repair and physical health (r=.476**), psychological health
(r=.590**), social relationships (r=.474**), and environment (r=.530**). The findings
demonstrate that there is a significant relationship between emotional intelligence and quality of
life in young Ecuadorians, highlighting that clarity and emotional repair are determining factors
for overall well-being.
Keywords: emotional intelligence, quality of life, young people
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INTRODUCCIÓN
La inteligencia emocional (IE) se define como un constructo fundamental en el ámbito de
la psicología positiva y la salud mental, definida como la capacidad de percibir, comprender, usar
y gestionar efectivamente las emociones propias y ajenas (Mayer et al., 2016). Este concepto,
introducido inicialmente por Salovey y Mayer (1990), ha evolucionado significativamente,
estableciéndose como un predictor del bienestar psicológico, el rendimiento académico y la
adaptación social (Extremera, et al., 2020).
La evidencia científica contemporánea ha demostrado consistentemente que la IE
constituye un factor protector contra diversos trastornos mentales, especialmente en poblaciones
jóvenes. Algunas investigaciones han evidenciado que individuos con mayores niveles de IE
presentan menor incidencia de ansiedad, depresión y estrés, así como mejores indicadores de
satisfacción vital y bienestar subjetivo (Zeidner et al., 2012; Martins et al., 2010). Esta relación
resulta relevante en el contexto latinoamericano, dado que los jóvenes enfrentan múltiples
desafíos socioeconómicos que pueden comprometer su desarrollo emocional y calidad de vida.
El modelo de habilidades de la IE, propuesto por Mayer y Salovey (1997), identifica
cuatro componentes fundamentales: percepción emocional, uso de emociones, comprensión
emocional y regulación emocional. Este modelo teórico ha sido ampliamente validado y
constituye la base conceptual para comprender cómo las competencias emocionales influyen en
diversos aspectos del funcionamiento humano (Mayer et al., 2016).
Por su parte, la calidad de vida se conceptualiza como un constructo multidimensional
que refleja la percepción subjetiva del individuo sobre su bienestar físico, psicológico, social y
espiritual (Gavin y Molero, 2020). La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) ha
enfatizado la importancia de abordar los determinantes sociales que influyen en la calidad de vida,
particularmente en poblaciones vulnerables como los jóvenes.
Estudios longitudinales han demostrado que la IE actúa como mediadora entre el estrés
percibido y la calidad de vida, sugiriendo que las competencias emocionales facilitan estrategias
de afrontamiento más adaptativas (Ruiz, et al., 2020). Específicamente, la claridad emocional y
la reparación emocional han sido identificadas como los componentes más predictivos del
bienestar psicológico (Extremera et al., 2018).
En el contexto ecuatoriano, la investigación sobre IE y calidad de vida en jóvenes es
limitada, a pesar de que esta población representa aproximadamente el 30% del total nacional y
enfrenta desafíos significativos relacionados con el desempleo, la migración y la vulnerabilidad
socioeconómica (Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC, 2020). Los datos
epidemiológicos revelan que los trastornos mentales afectan al 17% de los jóvenes ecuatorianos,
siendo la ansiedad y la depresión las condiciones más prevalentes (Ministerio de Salud Pública,
MSP, 2019).

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2185
La ausencia de estudios empíricos que examinen la relación entre IE y calidad de vida en
jóvenes ecuatorianos constituye una brecha significativa en el conocimiento científico regional.
Esta limitación impide el desarrollo de intervenciones basadas en evidencia que fortalezcan las
competencias emocionales como estrategia preventiva y promotora del bienestar en esta
población.
El presente estudio adopta el modelo de habilidades de la IE (Mayer y Salovey, 1997)
como marco teórico principal, complementado por la perspectiva multidimensional de la calidad
de vida propuesta por la OMS. Esta integración teórica permite examinar cómo los componentes
específicos de la IE (atención, claridad y reparación emocional) se relacionan con las dimensiones
de la calidad de vida (física, psicológica, social y ambiental).
Con esto en mente, el objetivo principal de este estudio es analizar la relación entre la
inteligencia emocional y la calidad de vida en jóvenes ecuatorianos, con el propósito de generar
evidencia científica que contribuya al diseño de intervenciones basadas en competencias
emocionales para la promoción del bienestar integral en esta población.
MATERIALES Y MÉTODOS
Esta investigación presentó un enfoque cuantitativo, diseño no experimental, con alcance
descriptivo-correlacional y de corte transversal. Se desarrolló en las siguientes etapas:
Etapa 1: Selección de los participantes
La muestra estuvo conformada por 672 jóvenes ecuatorianos de diferentes regiones del
país. La selección de los participantes se realizó mediante un muestreo no probabilístico por
conveniencia, según los siguientes criterios de inclusión:
• Nacionalidad ecuatoriana.
• Rango de edad entre 18 y 29 años.
• Presentar el consentimiento informado.
Etapa 2: Selección de los instrumentos
Se utilizó la Escala Rasgo de Metaconocimientos sobre Estados Emocionales (TMMS-
24), en su versión española. Consta de 24 ítems en formato de autoreporte, que se responden en
una escala Likert, y evalúa tres factores: atención emocional, reparación emocional y claridad
emocional (Delhom, et al., 2017). En este estudio el coeficiente Alfa de Cronbach para el TMMS-
24 fue aceptable, siendo de α= .94.
Se empleó la Escala de Calidad de Vida WHOQOL-BREF, en su versión abreviada. Consta
de 26 ítems en formato de autoreporte, que se responden en una escala Likert, y evalúa cuatro
dimensiones: salud física, salud psicológica, relaciones sociales y entorno (Shahid, et al., 2020).
En este estudio el coeficiente Alfa de Cronbach para el WHOQOL-BREF fue aceptable, siendo
de α= .93.

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Etapa 3: Aplicación de los instrumentos
La aplicación de los instrumentos se realizó mediante un formulario de Google
administrado de manera colectiva, con una duración de 30 a 40 minutos. Este se conformó por la
ficha sociodemográfica Ad Hoc, la Escala Rasgo de Metaconocimientos sobre Estados
Emocionales (TMMS-24) y la Escala de Calidad de Vida WHOQOL-BREF.
Etapa 4: Análisis estadístico
Se utilizó el software Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 24.0,
para realizar el análisis estadístico, aunque previamente se invirtieron los ítems del WHOQOL-
BREF. En primer lugar, se procedió con un análisis descriptivo para calcular las medidas de
tendencia central (media aritmética) y de dispersión (desviación estándar y varianza). En segundo
lugar, se efectuó la prueba de normalidad de Kolmogórov-Smirnov, que reveló una distribución
no paramétrica de los datos (p < 0.05). Por último, se realizó un análisis correlacional con el
coeficiente Rho de Spearman para analizar la relación entre las variables de estudio.
RESULTADOS
En el análisis de las características sociodemográficas de los participantes (tabla 1) se
observó que un 62,9% de la muestra la conforman las mujeres y un 37,1% los hombres. En cuanto
al nivel de estudio, un 59,5% cursó educación superior, un 38,8% educación secundaria y un 1,6%
educación básica. Además, en el estado civil se identificó que el 87,6% está soltero, el 10,9%
casado y 1,5% divorciado.
Con respecto a la situación laboral, el 37,8% es trabajador dependiente, 27,7% está
desempleado, 22,6% es trabajador independiente y 12,5% es inactivo laboral. En cuanto al nivel
socioeconómico, un 68,9% estaba en un nivel medio, un 26,2% en nivel bajo y un 4,9% en un
nivel alto. Así también, acerca de la zona de residencia, un 67,1% declaró vivir en zona urbana y
un 32,9% en zona rural. Finalmente, con referencia a la región, un 76,5% manifestó vivir en la
Costa, un 18,5% en la Sierra, un 4,8% en el Oriente y un 0,3% en Galápagos.
Tabla 1
Perfil sociodemográfico de la muestra
Variable Categoría N=672 100%
f %
Edad 18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
65
43
50
57
55
49
48
66
54
62
67
56
9,7
6,4
7,4
8,5
8,2
7,3
7,1
9,8
8,0
9,2
10,0
8,3

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2187
Sexo Hombre
Mujer
249
423
37,1
62,9
Escolaridad Educación básica
Educación secundaria
Educación superior
11
261
400
1,6
38,8
59,5
Estado civil Soltero
Casado
Divorciado
589
73
10
87,6
10,9
1,5
Situación laboral Desempleado
Inactivo Laboral
Trabajador dependiente
Trabajador independiente
182
84
254
152
27,1
12,5
37,8
22,6
Nivel socioeconómico Alto
Medio
Bajo
33
463
176
4,9
68,9
26,2
Zona de residencia Rural
Urbana
221
451
32,9
67,1
Región Costa
Sierra
Oriente
Galápagos
514
124
32
2
76,5
18,5
4,8
0,3
En el análisis descriptivo de la inteligencia emocional (tabla 2), se denota que, en cuanto
a la atención emocional, la mayoría de la muestra estudiada presenta adecuada atención (50,1%),
seguido de poca atención (36,2%) y demasiada atención (13,7%). Con respecto a la claridad
emocional, la mayoría presenta una adecuada claridad emocional (50,1%), seguido de mejorar la
claridad (35,6%) y excelente claridad (14,3%). En cuanto a la reparación emocional, la mayoría
presenta una adecuada reparación emocional (57,7%), seguido de mejorar la reparación (24,4%)
y excelente reparación (17,9%).
Tabla 2
Descripción de la inteligencia emocional
Variable Categoría N=672 100%
f %
Atención emocional Poca atención
Adecuada atención
Demasiada atención
243
337
92
36,2
50,1
13,7
Claridad emocional Mejorar claridad
Adecuada claridad
Excelente claridad
239
337
96
35,6
50,1
14,3
Reparación
emocional
Mejorar reparación
Adecuada reparación
Excelente reparación
164
388
120
24,4
57,7
17,9
En el análisis descriptivo de la calidad de vida (tabla 3), se denota que, en cuanto a la
salud física, la mayoría de la muestra estudiada presenta niveles moderados (65,0%), seguido de
altos niveles (32,9%) y bajos niveles (2,1%). Con respecto a la salud psicológica, la mayoría de
la muestra estudiada presenta niveles moderados (49,6%), seguido de altos niveles (44,5%) y
bajos niveles (6,0%). Además, en las relaciones sociales, la mayoría de la muestra estudiada

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2188
presenta niveles moderados (44,2%), seguido de altos niveles (44,6%) y bajos niveles (11,2%).
Finalmente, en el entorno, la mayoría de la muestra estudiada presenta niveles moderados
(65,8%), seguido de altos niveles (29,5%) y bajos niveles (4,8%).
Tabla 3
Descripción de la calidad de vida
Variable Categoría N=672 100%
f %
Salud física Baja
Moderada
Alta
14
437
221
2,1
65,0
32,9
Salud psicológica Baja
Moderada
Alta
40
333
299
6,0
49,6
44,5
Relaciones sociales Baja
Moderada
Alta
75
297
300
11,2
44,2
44,6
Entorno Baja
Moderada
Alta
32
442
198
4,8
65,8
29,5
El análisis de diferencias por sexo (Tabla 4) mostró diferencias significativas en todas las
dimensiones evaluadas. En atención emocional, las mujeres reportaron niveles más altos de
atención (59,3% adecuada y 57,6% demasiada) frente a los hombres (40,7% adecuada y 42,4%
demasiada), con un valor de significancia de p = 0.017, lo que evidencia diferencias
estadísticamente significativas en la percepción de atención emocional según el sexo.
De forma similar, en la claridad emocional, las mujeres también destacaron con más
respuestas en nivel excelente (65,6%) en comparación con los hombres (34,4%), siendo la
diferencia significativa (p = 0.022). En cuanto a salud física, las mujeres reportaron una mayor
proporción en nivel alto (57%), mientras que los hombres se concentraron más en el nivel
moderado (34,8%), con significancia de p = 0.025. Finalmente, en salud psicológica, las mujeres
reflejaron mejores condiciones en nivel alto (57,5% frente a 42,5% en hombres), siendo esta
diferencia también significativa (p = 0.012).
Tabla 4
Análisis de diferencias por sexo
Atención
emocional Poca Adecuada Demasiada
Significación asintótica
(bilateral)
Hombre 73 (30%) 137 (40.7%) 39 (42.4%) 0.017
Mujer 170 (70%) 200 (59.3%) 53 (57.6%)
Claridad
emocional Mejorar Adecuada Excelente
Significación asintótica
(bilateral)
Hombre 105 (43.9%) 111 (32.9%) 33 (34.4%) 0,022
Mujer 134 (56.1%) 226 (67.1%) 63 (65.6%)

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Salud física Baja Moderada Alta Significación asintótica
(bilateral)
Hombre 2 (14.3%) 152 (34.8%) 95 (43.0%)
0,025
Mujer 12 (85.7%) 285 (65.2%) 126 (57.0%)
Salud psicológica Baja Moderada Alta Significación asintótica
(bilateral)
Hombre 9 (22.5%) 113 (34.0%) 127 (42.5%)
0,012
Mujer 31 (77.5%) 220 (66.0%) 172 (57.5%)
En la Tabla 5, el análisis por estado civil mostró diferencias estadísticamente significativas
en claridad emocional (p = 0.009). Las personas solteras registraron mayor presencia en los
niveles de mejorar (92,9%) y adecuada (84,3%), en contraste con los casados y divorciados,
quienes se ubicaron en menor proporción. Este resultado sugiere que el estado civil puede influir
en la percepción y manejo de las emociones, siendo los solteros quienes presentan mayores retos
o niveles de claridad emocional más fluctuantes.
Tabla 5
Análisis de diferencias por estado civil
Claridad
emocional Mejorar Adecuada Excelente Significación
asintótica (bilateral)
Soltero 222 (92.9%) 284 (84.3%) 83 (86.5%)
0.009Casado 16 (6.7%) 44 (13.1%) 13 (13.5%)
Divorciado 1 (0.4%) 9 (2.7%) 0 (0.0%)
La Tabla 6 presenta el análisis por zona de residencia, mostrando diferencias
significativas en la salud física (p = 0.000). Los residentes de zonas urbanas reportaron más
frecuencias en niveles alto (75,1%) y moderado (62,2%), mientras que en la zona rural predominó
el nivel moderado (37,8%), pero con menos presencia en el nivel alto (24,9%), y prácticamente
inexistente en el nivel bajo. Esto podría estar vinculado al acceso a servicios de salud,
alimentación o actividad física, más favorecidos en entornos urbanos.
Tabla 6
Análisis de diferencias por zona de residencia
Salud física Baja Moderada Alta Significación asintótica
(bilateral)
Rural 1 (7.1%) 165 (37.8%) 55 (24.9%) 0,000
Urbana 13 (92.9%) 272 (62.2%) 166 (75.1%)
En la Tabla 7, se identificaron diferencias significativas por situación laboral en salud
física (p = 0.007) y salud psicológica (p = 0.005). Los trabajadores independientes mostraron
mejores resultados en salud física (31,2%) y salud psicológica (29,4%), frente a los desempleados

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2190
o inactivos laborales, quienes se concentraron en los niveles bajos o moderados. Estos resultados
sugieren que el empleo estable o la autonomía laboral podrían estar relacionados con mejores
indicadores de salud general y emocional, posiblemente por factores como autoestima, sentido de
logro o estabilidad económica.
Tabla 7
Análisis de diferencias por situación laboral
Salud física Baja Moderada Alta Significación
asintótica (bilateral)
Desempleado 5 (35,7%) 131 (30.0%) 46 (20.8%)
0,007
Inactivo laboral 2 (14,2%) 60 (13.7%) 22 (10.0%)
Dependiente 5 (35,7%) 165 (37.8%) 84 (38.0%)
Independiente 2 (14,2%) 81 (18.5%) 69 (31.2%)
Salud psicológica Baja Moderada Alta Significación
asintótica (bilateral)
Desempleado 10 (25.0%) 105 (31.5%) 67 (22.4%)
0,005
Inactivo laboral 4 (10.0%) 48 (14.4%) 32 (10.7%)
Dependiente 18 (45.0%) 124 (37.2%) 112 (37,5%)
Independiente 8 (20.0%) 56 (16.8%) 88 (29.4%)
El análisis correlacional entre la calidad de vida y la inteligencia emocional (tabla 8) se
realizó con el estadístico de Spearman y un intervalo de confianza del 95%. Se evidenció
correlaciones positivas moderadas entre la claridad emocional con la salud física (,415**), salud
psicológica (,553**), relaciones sociales (,495**) y entorno (,501**). Así también, entre la
reparación emocional con la salud física (,476**), salud psicológica (,590**), relaciones sociales
(,474**) y entorno (,530**). Estos hallazgos demuestran que, a mayor inteligencia emocional,
especialmente en los factores de claridad y reparación, mejor es la percepción de calidad de vida
en jóvenes ecuatorianos.
Tabla 8
Correlaciones entre la calidad de vida e inteligencia emocional
Salud física Salud
psicológica
Relaciones
sociales Entorno
Atención
emocional
Coeficiente de
correlación ,134** ,196** ,266** ,301**
Sig. (bilateral) 0,001 0,000 0,000 0,000
Claridad
emocional
Coeficiente de
correlación ,415** ,553** ,495** ,501**
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000
Reparación
emocional
Coeficiente de
correlación ,476** ,590** ,474** ,530**
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000
**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2191
DISCUSIÓN
La muestra estudiada presentó niveles predominantemente adecuados en los tres
componentes de la inteligencia emocional: atención emocional (50.1%), claridad emocional
(50.1%) y reparación emocional (57.7%). Sin embargo, se identificaron porcentajes considerables
de jóvenes que requieren mejorar su claridad emocional (35.6%) y reparación emocional (24.4%).
Los jóvenes ecuatorianos evaluados reportaron predominantemente niveles moderados en
todas las dimensiones de calidad de vida: salud física (65.0%), salud psicológica (49.6%),
relaciones sociales (44.2%) y entorno (65.8%). Aunque estos niveles son aceptables, existe un
margen significativo para la mejora del bienestar integral.
Los resultados de esta investigación demuestran la existencia de una relación significativa
entre la inteligencia emocional y la calidad de vida en jóvenes ecuatorianos, destacando el papel
fundamental de la claridad y reparación emocional en la salud psicológica, física, social y del
entorno. El análisis correlacional reveló correlaciones positivas moderadas entre los componentes
de la inteligencia emocional y todas las dimensiones de la calidad de vida evaluadas, cumpliendo
así con el objetivo principal de la investigación.
Los hallazgos demuestran que la claridad emocional y la reparación emocional son los
componentes más determinantes de la inteligencia emocional para la calidad de vida. La claridad
emocional mostró correlaciones significativas con salud física (r=0.415), salud psicológica
(r=0.553), relaciones sociales (r=0.495) y entorno (r=0.501). De manera similar, la reparación
emocional presentó correlaciones con salud física (r=0.476), salud psicológica (r=0.590),
relaciones sociales (r=0.474) y entorno (r=0.530).
Los resultados evidencian que la salud psicológica es la dimensión de la calidad de vida
que presenta las correlaciones más fuertes con la inteligencia emocional, especialmente con la
reparación emocional (r=0.590). Esto sugiere que la capacidad de regular y reparar estados
emocionales negativos tiene un impacto directo en el bienestar psicológico de los jóvenes.
El estudio reveló diferencias estadísticamente significativas en función del sexo, donde las
mujeres reportaron niveles más altos de atención emocional (p=0.017) y claridad emocional
(p=0.022), así como mejores indicadores de salud física (p=0.025) y salud psicológica (p=0.012).
Estas diferencias sugieren la necesidad de considerar el género como variable relevante en
intervenciones dirigidas al desarrollo de competencias emocionales.
Los resultados demostraron que la situación laboral impacta significativamente en la salud
física (p=0.007) y salud psicológica (p=0.005), siendo los trabajadores independientes quienes
presentaron mejores indicadores. Asimismo, la zona de residencia mostró diferencias
significativas en salud física (p=0.000), favoreciendo a los residentes urbanos. Estos hallazgos
confirman la influencia de los determinantes sociales en la relación entre inteligencia emocional
y calidad de vida.

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2192
En este sentido, los resultados validan la aplicabilidad del modelo de habilidades de la
inteligencia emocional de Mayer y Salovey en la población joven ecuatoriana, confirmando que
las competencias emocionales actúan como factores protectores del bienestar, tal como sugiere la
literatura internacional.
La claridad emocional se confirma como un factor determinante para la comprensión de
los estados emocionales propios, lo que facilita mejores procesos de toma de decisiones y
afrontamiento adaptativo ante situaciones estresantes. Por su parte, la reparación emocional
constituye un mecanismo protector que permite regular los estados emocionales negativos y
prolongar los positivos, contribuyendo significativamente a la salud mental y al bienestar integral.
Estos hallazgos evidencian la necesidad de desarrollar programas de intervención
psicosocial específicamente orientados al fortalecimiento de la claridad y reparación emocional
en jóvenes ecuatorianos, considerando las diferencias sociodemográficas identificadas y los
determinantes sociales que influyen en su bienestar.
Esta investigación aporta evidencia empírica sobre la relación entre inteligencia emocional
y calidad de vida en el contexto ecuatoriano, llenando una brecha importante en el conocimiento
científico regional y proporcionando una base sólida para el desarrollo de políticas públicas y
programas de intervención dirigidos a la promoción del bienestar juvenil.
CONCLUSIONES
En el estudio realizado se evidenció que existe una relación significativa entre la
inteligencia emocional y la calidad de vida en jóvenes ecuatorianos de 18 a 29 años. Los hallazgos
confirman que la claridad y reparación emocional constituyen factores determinantes para el
bienestar integral en esta población.
Se identificó correlaciones positivas moderadas significativas entre la claridad emocional
y todas las dimensiones de calidad de vida: salud física (r=0.415), salud psicológica (r=0.553),
relaciones sociales (r=0.495) y entorno (r=0.501). Además, la reparación emocional mostró las
asociaciones más fuertes con la calidad de vida, especialmente con la salud psicológica (r=0.590),
confirmándose como el componente más predictivo del bienestar. Y, se analizó diferencias
significativas por sexo, situación laboral y zona de residencia, evidenciando la influencia de
determinantes sociales en la relación entre inteligencia emocional y calidad de vida.
En este sentido, este estudio representa una contribución significativa al campo de la
psicología en Ecuador, al proporcionar evidencia sobre la relación entre inteligencia emocional y
calidad de vida en jóvenes, una población que representa aproximadamente el 30% del total
nacional. Los resultados validan la aplicabilidad del modelo de habilidades de Mayer y Salovey
en el contexto ecuatoriano y establecen una base científica para el desarrollo de intervenciones
preventivas y promocionales.

Vol. 13/ Núm. 1 2026 pág. 2193
REFERENCIAS
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