Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1271
https://doi.org/10.69639/arandu.v11i2.338
Evaluación de la actividad física para la prevención de
riesgos laborales asociados al burnout en empleados del sector
farmacéutico
Evaluation of physical activity for the prevention of occupational risks associated with
burnout in employees of the pharmaceutical sector
Mariuxi Rosalia Mestanza Moran
mmestanza@upse.edu.ec
https://orcid.org/0009-0004-2664-475X
Universidad Estatal Península de Santa Elena
Juan Carlos Muyulema Allaica
jmuyulema@upse.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-9663-8935
Universidad Estatal Península de Santa Elena
Artículo recibido: 20 agosto 2024 - Aceptado para publicación: 26 septiembre 2024
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar
RESUMEN
Este estudio investiga la relación entre la actividad física y el síndrome de burnout, con un enfoque
en cómo el ejercicio puede prevenir y mitigar los síntomas de agotamiento laboral. A través de
un análisis basado en datos de 192 individuos, se estableció una línea base para caracterizar la
frecuencia de la actividad física y los factores sociodemográficos de la población objeto de
estudio. Se utilizó el Maslach Burnout Inventory (MBI) como herramienta de medición, que
permitió evaluar tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y realización
personal. Los hallazgos indican que la práctica regular de actividad física contribuye a mejorar el
bienestar general y puede ser un factor protector contra el burnout, especialmente en el contexto
de riesgos laborales. Además, se observó que el sedentarismo, particularmente en mujeres, se
asocia con una mayor predisposición al agotamiento. La actividad física regula los niveles de
cortisol, mejora la función cognitiva y reduce ntomas de ansiedad y depresión, lo que se traduce
en una mayor satisfacción y compromiso laboral. Se concluye que la promoción de estilos de vida
activos es fundamental para prevenir el burnout y mejorar la salud y el bienestar de los
trabajadores, destacando la necesidad de diseñar intervenciones que consideren las diferencias de
género y los factores bio-psico-sociales en la práctica de actividad física.
Palabras clave: burnout, actividad física, agotamiento emocional, satisfacción laboral,
salud ocupacional
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1272
ABSTRACT
This study investigates the relationship between physical activity and burnout syndrome, focusing
on how exercise can prevent and mitigate symptoms of occupational burnout. Through an analysis
based on data from 192 individuals, a baseline was established to characterize the frequency of
physical activity and the sociodemographic factors of the study population. The Maslach Burnout
Inventory (MBI) was used as the measurement tool, allowing for the evaluation of three
dimensions: emotional exhaustion, depersonalization, and personal accomplishment. The
findings indicate that regular physical activity contributes to improved overall well-being and can
serve as a protective factor against burnout, particularly in the context of occupational risks.
Additionally, it was observed that sedentary behavior, especially in women, is associated with a
higher predisposition to burnout. Physical activity regulates cortisol levels, enhances cognitive
function, and reduces symptoms of anxiety and depression, resulting in increased job satisfaction
and commitment. The study concludes that promoting active lifestyles is essential for preventing
burnout and improving the health and well-being of workers, emphasizing the need to design
interventions that consider gender differences and the bio-psycho-social factors involved in
physical activity.
Keywords: burnout, physical activity, emotional exhaustion, job satisfaction,
occupational health
Todo el contenido de la Revista Científica Internacional Arandu UTIC publicado en este sitio está disponible bajo
licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1273
INTRODUCCIÓN
La práctica de actividad sica tiene ganado un importante espacio en el contexto global,
estudios como el planteado por Asur (2021) aseveran que existe una correlación directa entre la
práctica de actividad física en relación al bienestar emocional de la población; esto se debe
principalmente a la activación de los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que
subyacen a esta relación. Al aumentar la producción de endorfinas y reducir el nivel de cortisol
en el cuerpo se genera una sensación de bienestar en el individuo, quien se vuelve
significativamente más productivo. Navinés et al (2021) mencionan que personas más activas
físicamente tienden a ser más productivas en sus trabajos y estudios lo que repercute
positivamente en el desarrollo económico de un país.
Bracho-Paz (2020), asegura que, en la esfera de la salud pública, la actividad física es
también un valioso recurso dada su contribución a la reducción de costos sanitarios, ejercitarse de
manera rutinaria ayuda a disminuir la prevalencia de enfermedades crónicas relacionadas con el
sedentarismo (como depresión, ansiedad y enfermedades cardiovasculares), con lo cual también
se reducen los gastos en atención médica.
Uno de los principales signos del problema abordado se evidencia cuando la complejidad
del estrés en el ámbito laboral tiene efectos nocivos cuando es de manera excesiva, por ende, tiene
repercusión directa en el potencial para mejorar la productividad. La relación entre el estrés
laboral y sus consecuencias en la salud y el bienestar de los empleados incide directamente en la
calidad del trabajo y la deficiencia en su desempeño a largo plazo, esto implicaría un incremento
significativo del nivel de exposición al riesgo laboral ya que el estrés crónico relacionado con el
trabajo puede desencadenar o exacerbar trastornos de ansiedad y depresión; la presión por cumplir
objetivos y la falta de control sobre el propio trabajo pueden contribuir a sentimientos persistentes
de inseguridad, preocupación y tristeza. Según se ha señalado en diversas investigaciones, la
generación de sustancias como las endorfinas o dopamina, contribuyen a una disminución
significativa de estos efectos adversos del desgaste laboral y una de las mejores formas de
generarlas es la práctica frecuente de actividad física (Carolina-Bracho-Paz et al., 2020; Ruiz et
al., 2023; Ortiz-Guzmán, 2021).
El síndrome de burnout, es lo que en español se conoce como síndrome por desgaste
profesional que, a partir de enero de 2022, empezó a ser considerado como parte de la
Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) tal como señala en su website el Instituto
Nacional de Salud y Seguridad en el trabajo - INSST (2022-11) según el documento expedido por
la Organización Mundial de la Salud - OMS, (2019), en la 72° asamblea mundial. Este cambio
responde a la determinación de factores que influyen en el estado de salud por problemas
asociados al empleo y al desempleo y ha sido catalogado bajo el código QD85 considerándose así
un elemento directamente asociado a un problema de salud, de aquí la importancia de su abordaje
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1274
como objeto de estudio. Con base en estos hechos, es posible inferir que, al generarse una
discrepancia entre las expectaciones del trabajado y la realidad de las condiciones laborales, se
producen afectaciones psicológicas y físicas o el propio deceso para los casos más extremos. Una
vez que el individuo empieza a verse afectado a causa de este síndrome se producen conflictos
emocionales, enfermedades psicosomáticas con consecuencias en la vida familiar, personal,
social y en el establecimiento donde laboran, por lo tanto, debe ser abordada, como una
enfermedad laboral (Amaya-Sandoval et al., 2021).
Los trabajadores afectados por burnout pueden experimentar una disminución de salud
física y mental; y la pérdida de la calidad de vida laboral (Manrique et al., 2021). Dicho de otra
manera, abarca la satisfacción general del trabajador incluyendo aspectos de equilibrio tanto en
el entorno laboral como personal, en concordancia por lo manifestado por Torres et al. (2021)
quienes señalan que este síndrome se ha definido como una respuesta extendida a los factores
estresantes interpersonales de larga duración en el ambiente laboral.
Para contextualizar un poco el antecedente del problema de investigación, es importante
resaltar que, dentro de este marco laboral moderno, el desgaste profesional puede variar tanto a
nivel personal como interpersonal y organizacional (Instituto Nacional de Salud Pública, 2020).
La presión constante para cumplir con plazos estrictos, alcanzar metas elevadas y mantener un
alto nivel de rendimiento puede llevar a una sensación de agobio que impacta significativamente
en las condiciones en las que se desenvuelven los trabajadores, que casi siempre se sienten
estresados por sus labores, trasladándose este aspecto a las condiciones en que se desenvuelven y
su afectación de forma mental y física, enfocada en la consecución de su trabajo (Carhuallanqui-
Lopez., 2022).
En este sentido, Navinés et al., (2021) hacen énfasis a que los niveles de estrés altos son
perjudiciales para la salud y el desempeño correcto de las actividades laborales, y solo existe un
mínimo que reacciona positivamente hacia el estrés logrando una productividad positiva.
Diferentes tipos de actividad física pueden ser beneficiosos para prevenir el burnout. Tanto los
ejercicios aeróbicos (correr, nadar, andar en bicicleta) como los ejercicios de fuerza
(levantamiento de pesas, entrenamiento funcional) han demostrado ser efectivos. Además,
actividades como el yoga y la meditación pueden complementar el ejercicio físico y proporcionar
beneficios adicionales para la salud mental.
La importancia de la presente investigación radica en el diagnóstico de la repercusión
positiva de la práctica de deporte o algún otro tipo de actividad física de manera frecuente, esto
con el fin de encontrar y mantener un equilibrio óptimo acompañado de estrategias pertinentes
para gestionar y disminuir el estrés y los riesgos laborales a él asociados; el cual es crucial para
maximizar el bienestar de los empleados y el rendimiento organizacional.
Existen varias investigaciones en donde se configura el marco teórico y referencial que
brinda una pauta válida desde donde puede ser realizado el abordaje inicial para posteriormente
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1275
interrelacionar las variables en estudio, lo cual demuestra la viabilidad metodológica de la
propuesta. Considerando esta premisa, la relevancia de la investigación se pone en manifiesto al
lograr una estrategia para implementar programas regulares de actividad física en el entorno
laboral, de modo que se reduzca de manera significativa el riesgo de desarrollar síndrome de
Burnout, además de mejorar el bienestar psicológico y físico de los empleados; es así que en
concordancia con lo anteriormente expuesto; los estudios de Mena-Mejía et al., (2022) han
evidenciado que la actividad física tiene un impacto positivo en esta práctica regular, dado que,
actúa en sinergia con la liberación de endorfinas y neurotransmisores lo que puede disminuir la
incidencia de Burnout y mejorar la calidad del entorno en general constituyéndose como una
contribución social para la población objeto de estudio.
El presente estudio tiene como objetivo evaluar el impacto potencial de la actividad física
en la prevención de riesgos laborales asociados al síndrome de burnout entre los empleados del
sector farmacéutico. Dado que el burnout es un problema creciente que afecta tanto la salud
mental como el rendimiento laboral, identificar estrategias preventivas es crucial para mejorar el
bienestar general de los trabajadores. La actividad física ha sido ampliamente reconocida por sus
beneficios en la reducción del estrés y la mejora del estado emocional, lo que sugiere que podría
desempeñar un papel importante en la mitigación de este síndrome.
A partir de este contexto, surge la siguiente pregunta de investigación: ¿En qué medida la
actividad física puede contribuir a la prevención del síndrome de burnout en empleados del sector
farmacéutico?
MATERIALES Y MÉTODOS
Este estudio ha sido estructurado como una investigación descriptiva de tipo transversal,
cuyo objetivo no es establecer causalidad, sino analizar fenómenos tal como se presentan en un
momento específico. Se adoptó la metodología propuesta por Hernández-Sampieri et al. (2014),
que caracteriza la investigación descriptiva por limitarse a la observación y descripción de los
fenómenos sin intentar determinar relaciones de causa-efecto. A partir de este enfoque, se busca
dar respuesta al objetivo general de evaluar la relación entre la práctica de actividad física y la
prevención del síndrome de burnout, así como los riesgos laborales asociados a este.
El estudio se desarrolló en dos fases. En la primera fase, se identificaron los riesgos
laborales asociados al síndrome de burnout para establecer un diagnóstico de la línea base en los
empleados del sector farmacéutico del cantón Santa Elena. En la segunda fase, se midió el nivel
de contribución de la actividad física en la reducción de estos riesgos. Los resultados obtenidos
en ambas fases permiten evaluar de manera integral la efectividad de la actividad física como
medida preventiva frente al burnout en la población estudiada.
Para el diagnóstico del síndrome de burnout, se empleó el Maslach Burnout Inventory
(MBI), un instrumento validado y ampliamente utilizado para medir el agotamiento emocional,
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1276
la despersonalización y la realización personal en el ámbito laboral. En cuanto a la evaluación de
los niveles de actividad física, se realizó una revisión exhaustiva de formularios previamente
validados, seleccionando aquellos que fueran replicables y adecuados a los objetivos de este
estudio. Esta combinación de herramientas permitirá una evaluación precisa de la relación entre
la actividad física y los riesgos asociados al síndrome de burnout en la población estudiada.
Siguiendo la metodología aplicada por Andrés-Gutiérrez (2021), el diseño del estudio es
transversal y de campo, dado que se realizó en un momento específico dentro de un entorno
determinado. Se optó por la utilización del cuestionario MBI el diagnóstico del síndrome de
agotamiento laboral, mientras que para la determinación de los niveles de actividad física se
necesaria una revisión de formularios previamente para validados que puedan ser replicados para
los fines pertinentes.
La población del estudio se calculó a partir del último censo nacional (INEC, 2023),
estimando el número de farmacias registradas en el cantón Santa Elena a través de datos
proporcionados por el Gobierno Autónomo Descentralizado. Se consideró un promedio de dos
empleados por establecimiento. A partir de esta población, se seleccionó una muestra
representativa mediante un muestreo probabilístico de tipo aleatorio simple. Para garantizar la
generalización de los resultados, se aplicó la fórmula para el cálculo de una muestra en
poblaciones finitas, considerando un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 5%.
Dado que se identificaron 384 farmacias ubicadas en la zona urbana del cantón Santa Elena, el
cálculo de la muestra resultó en un total de 192 personas. Este proceso asegura que los resultados
sean representativos de la población objetivo.
La recolección de datos se realizó mediante una encuesta validada a través del método de
expertos. El cuestionario incluyó tanto datos sociodemográficos como el test Maslach Burnout
Inventory (MBI) para el diagnóstico del síndrome de agotamiento laboral. Adicionalmente, se
aplicaron las Notas Técnicas de Prevención (NTP) del Instituto Nacional de Seguridad y Salud
en el Trabajo (INSST, 2015) de España, con el fin de complementar el diagnóstico de burnout.
Los niveles de práctica de actividad física fueron evaluados en función de la frecuencia,
intensidad y tipo de ejercicio, utilizando un cuestionario de percepción de riesgos laborales. Este
instrumento permitió evaluar cómo los empleados perciben los riesgos asociados al burnout en su
entorno laboral.
Para el análisis de los datos, se calcularon frecuencias y porcentajes de las variables,
complementando los resultados con análisis estadísticos descriptivos e inferenciales. Se utilizó el
coeficiente de correlación de Pearson para medir la asociación entre la práctica de actividad física
y los puntajes en la escala de burnout, ya que ambas variables son de naturaleza cuantitativa.
Aunque no es una condición estricta, la normalidad de los datos facilita una interpretación más
precisa de los resultados. Además, se consideró la existencia de una posible relación lineal entre
las variables, para asegurar la validez de la correlación calculada.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1277
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En la primera fase del estudio, se consideró fundamental determinar la frecuencia de la
práctica de actividad física y los factores sociodemográficos, lo que permitió establecer una línea
base para la caracterización de la población. La muestra, compuesta por 192 individuos, reveló
una distribución demográfica que se detalla en la Tabla 1. Esta tabla también presenta la
frecuencia de actividad física reportada por el grupo encuestado, proporcionando una visión
integral del comportamiento de ejercicio en la población estudiada. Los datos obtenidos no solo
enriquecen la caracterización inicial, sino que también establecen un contexto para analizar la
relación entre la actividad física y el síndrome de burnout en etapas posteriores de la
investigación.
Tabla 1
Distribución de la muestra por género e intensidad de actividad física
GÉNERO
EDAD
ACT. FÍSICA
FRECUENCIA
%
De 18 a 25 años
Inactividad
14
7.29%
Intensidad baja
11
5.73%
MASCULINO
Intensidad media
7
3.65%
Intensidad alta
3
1.56%
TOTAL
35
De 26 en
adelante
Inactividad
18
9.38%
Intensidad baja
6
3.13%
Intensidad media
9
4.69%
Intensidad alta
7
3.65%
TOTAL
40
De 18 a 25 años
Inactividad
19
9.90%
Intensidad baja
11
5.73%
FEMENINO
Intensidad media
7
3.65%
Intensidad alta
4
2.08%
TOTAL
41
De 26 en
adelante
Inactividad
40
20.83%
Intensidad baja
16
8.33%
Intensidad media
13
6.77%
Intensidad alta
7
3.65%
TOTAL
66
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1278
La tabla 1 muestra la distribución de la muestra por género, edad, y niveles de actividad
física, lo que proporciona una visión sobre el comportamiento físico en diferentes grupos de
población. Se parte del hecho de que en la muestra existen más mujeres que hombres, sin
embargo, es notorio el hecho de que las mujeres presentan un mayor porcentaje de inactividad en
el sentido estricto de la interpretación de sus implicaciones; cabe señalar que para efectos del
cuestionario únicamente se considera como “actividad física” al tiempo en exclusiva dedicado a
la ejecución de una actividad de esparcimiento o entrenamiento deportivo.
Con base en los datos de la tabla 1, si se toma como base el género se puede presentar un
análisis comparativo entre géneros:
En términos de inactividad: El porcentaje de personas inactivas es considerablemente
mayor en el grupo de mujeres de 26 años en adelante (20.83%), seguido de las mujeres de 18 a
25 años (9.90%). En comparación, el grupo masculino tiene una menor tasa de inactividad en
general, destacando los hombres de 26 en adelante (9.38%) y los hombres de 18 a 25 años
(7.29%).
Al considerar la intensidad, cuando es baja: Los niveles de actividad física de intensidad
baja son ligeramente más altos en las mujeres de 26 en adelante (8.33%) en comparación con los
hombres del mismo rango de edad (3.13%). En los hombres de 18 a 25 años, la proporción es más
alta (5.73%) que en el grupo femenino del mismo rango (5.73%).
Para la intensidad media: Tanto los hombres como las mujeres presentan porcentajes
similares en la actividad de intensidad media, aunque las mujeres de 26 en adelante tienen una
representación más alta (6.77%) en comparación con los hombres del mismo rango (4.69%).
En lo que respecta a intensidad alta: Los niveles más altos de actividad física, es decir, la
intensidad alta, están más equilibrados entre géneros. Sin embargo, los hombres de 26 en adelante
tienen un porcentaje más alto (3.65%) en comparación con las mujeres del mismo grupo (3.65%).
Los hombres jóvenes (18 a 25 años) tienen una representación menor en este nivel (1.56%).
Durante los últimos años se ha considerado que la práctica de la actividad física es una
herramienta clave para disminuir el sedentarismo y por ende la prevalencia de enfermedades
crónicas. Sin embargo, muchas personas no han adoptado rutinas de ejercicio suficientes para
alcanzar beneficios, lo que la ha justificado como una prioridad en las estrategias y programas de
Salud Pública.
Esta relación coincide con la investigación presentada por Pino-Casal y Jimenez (2021), en
donde expresaron que el análisis de cómo influye el género en el nivel de actividad física revela
diferencias significativas en los patrones de comportamiento entre hombres y mujeres. En el
estudio mencionado, se observó que, aunque no se encontraron diferencias significativas entre
sexos en las variables estudiadas, existen tendencias que sugieren que las mujeres tienden a tener
niveles de actividad física más bajos en comparación con los hombres.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1279
El primer paso en el diseño de estas estrategias es el establecimiento de un diagnóstico que
permita caracterizar las tendencias de la actividad física en la población, esto se sostiene con las
afirmaciones de Martinez y Franco (2017), en el sentido de metodológico de tomar la actividad
física con propósitos terapéuticos, así se evidencia que el apoyo en programas de promoción de
la salud previene la enfermedad en el trabajo. Los sistemas de vigilancia han procurado la mejora
en su capacidad de crear, desarrollar y mantener métodos para coleccionar y analizar datos y los
investigadores en actividad física han desarrollado e implementado numerosos tipos de
cuestionarios procurando la mejor evaluación posible; generalmente percibiendo la actividad que
se realiza en el tiempo libre o en otros contextos como el laboral o el escolar. Sin embargo, hasta
hace poco tiempo se ha reconocido la importancia de mantener patrones estandarizados de
medición de la actividad física que permitan establecer comparaciones válidas entre diferentes
lugares o períodos de tiempo, comparaciones que, no pueden ser hechas sin tener una definición
única de términos y compatibilidad entre las recomendaciones de salud pública y la colección y
análisis de datos de vigilancia en actividad física.
La actividad física se ha consolidado como un pilar fundamental en la prevención y el
manejo de enfermedades crónicas, desplazando al sedentarismo como un problema de salud
pública de primer orden. Sin embargo, a pesar de su reconocida importancia, la adopción de
hábitos de ejercicio regulares sigue siendo un desafío para gran parte de la población.
Un obstáculo significativo para avanzar en este campo ha sido la falta de una
estandarización en la medición de la actividad física. Si bien se han desarrollado numerosos
instrumentos y metodologías, la ausencia de criterios comunes ha dificultado la comparación de
resultados entre estudios y poblaciones, limitando así la capacidad para generar evidencia
científica sólida y establecer políticas públicas efectivas. Para efectos del cumplimiento de las
fases de esta investigación se apliel MIB, con el fin de clasificar las dimensiones contempladas
en este estudio. En el año 2023, Merino-Soto et al, utilizaron esta herramienta en distintos grupos
de edad y género. Los autores encontraron que la versión abreviada mostró una alta fiabilidad y
es adecuada para estudios transnacionales en diversos entornos profesionales.
Los resultados presentados en la Tabla 2 evidencian la aplicación del MBI, que es el
instrumento de medición más utilizado para evaluar el síndrome de burnout. Este cuestionario
autoadministrado consta de 22 ítems distribuidos en tres subescalas: agotamiento emocional, que
incluye 9 ítems que evalúan sentimientos de fatiga, agotamiento y desvitalización relacionados
con el trabajo; despersonalización, compuesta por 5 ítems que miden actitudes cínicas y distantes
hacia el trabajo, así como hacia los clientes y compañeros; y reducción de la realización personal,
que consta de 8 ítems que indagan sobre sentimientos de incompetencia, fracaso y falta de
satisfacción en el ámbito laboral. La estructura del MBI permite obtener un diagnóstico integral
del síndrome de burnout, proporcionando información valiosa sobre el impacto del trabajo en el
bienestar emocional de los empleados. Estos resultados sientan las bases para una comprensión
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1280
más profunda de la relación entre la práctica de actividad física y el burnout, aspectos que se
explorarán en las siguientes fases del estudio.
Tabla 2
Clasificación de los aspectos a evaluar MBI
Aspecto Evaluado
Preguntas
Indicios de Burnout
Cansancio emocional
1-2-3-6-8-13-14-16-20
Más de 26
Despersonalización
5-10-11-15-22
Más de 9
Realización personal
4-7-9-12-17-18-19-21
Más de 34
La Tabla 3 presenta los rangos de medida de la escala utilizada en el MBI, que evalúa la
frecuencia de los síntomas asociados al síndrome de burnout en un rango de 0 a 6. Cada valor de
la escala corresponde a una frecuencia específica: desde 0 = Nunca, que indica la ausencia total
de síntomas, hasta 6 = Todos los días, lo que señala un nivel crítico de agotamiento donde los
síntomas son omnipresentes. Los valores intermedios, que varían desde 1 = Pocas veces al año o
menos hasta 5 = Unas pocas veces a la semana, permiten identificar el grado de impacto
emocional que experimentan los empleados. Esta estructura facilita la interpretación de los
resultados, ayudando a distinguir entre individuos que presentan un bajo riesgo de burnout y
aquellos que requieren intervención. Así, los rangos de medida son fundamentales para desarrollar
estrategias efectivas de prevención y manejo del burnout en el entorno laboral.
Tabla 3
Rangos de medida de la escala
0 = Nunca.
1 = Pocas veces al año o menos.
2 = Una vez al mes o menos.
3 = Unas pocas veces al mes.
4 = Una vez a la semana.
5 = Unas pocas veces a la semana.
6 = Todos los días.
La Tabla 4 presenta la estratificación de escalas del MBI, que permite evaluar el nivel de
riesgo de burnout en tres aspectos clave: cansancio emocional, despersonalización y realización
personal. Cada aspecto se clasifica en niveles bajo, medio y alto, proporcionando un marco claro
para interpretar el estado emocional de los empleados. Por ejemplo, en el cansancio emocional,
un puntaje de 0 a 18 indica un bienestar psicológico favorable, mientras que 27 a 54 refleja una
situación crítica que requiere atención. En despersonalización, un puntaje alto, entre 10 y 30,
sugiere actitudes cínicas hacia el trabajo, lo que puede afectar las relaciones interpersonales. En
cuanto a la realización personal, un puntaje alto, de 40 a 56, es deseable, ya que se asocia con un
mayor sentido de logro y satisfacción en el trabajo. Esta tabla es fundamental para identificar
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1281
áreas críticas que requieren intervención, permitiendo así el desarrollo de estrategias específicas
para abordar los factores de riesgo y promover un entorno laboral más saludable.
Tabla 4
Estratificación de escalas según MBI
Bajo
Medio
Alto
0 - 18
19 -26
27 54
0 -5
6 - 9
10 30
0 33
34 - 39
40 - 56
La aplicabilidad del cuestionario radica en la contribución significativa de sus tres
dimensiones al diagnóstico técnico del síndrome de burnout, lo que facilita el diseño y la
estandarización de intervenciones efectivas. Además, este instrumento permite la evaluación
continua de su impacto como herramienta para la prevención de riesgos laborales. En línea con
lo realizado por Ramos & Fernández (2023) en el sector salud, las mediciones estandarizadas
constituyen una base sólida para la elaboración de políticas públicas orientadas a fomentar la
actividad física en diversas poblaciones. La estandarización de estos instrumentos no solo permite
monitorear el progreso hacia el logro de los objetivos establecidos en materia de actividad física
a nivel nacional e internacional, sino que también refuerza la posibilidad de generalizar la
respuesta a la pregunta de estudio ¿En qué medida la actividad física puede contribuir a la
prevención del síndrome de burnout en empleados del sector farmacéutico?
Los datos consolidados se exponen en la Tabla 5, en ella se resumen los aspectos evaluados
y las respuestas obtenidas de los 192 participantes. Para una mejor ilustración de los resultados,
se detalla en condensado de cada uno de los ítems de cada subescala. La tabla 5 proporciona las
puntuaciones obtenidas para cada subescala, lo que permite comparar los resultados individuales
con normas establecidas y de esta forma establecer la identificación de personas en riesgo de
burnout, la evaluación de programas de intervención y la investigación sobre los factores
relacionados con el burnout.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1282
Tabla 5
Consolidado de la evaluación
ITEM EVALUADO
DIMENSION
0
1
2
3
4
5
6
TOTA
L
1
Me siento emocionalmente agotado/a por mi trabajo
Cansancio
emocional
2
9
7
4
4
9
2
2
5
7
6
192
2
Me siento cansado al final de la jornada de trabajo
Cansancio
emocional
2
2
7
2
5
8
2
1
1
1
7
1
192
3
Cuando me levanto por la mañana y me enfrento a otra jornada de trabajo me siento
fatigado
Cansancio
emocional
1
7
8
5
5
5
1
7
6
1
1
1
192
4
Tengo facilidad para comprender como se sienten los clientes
Realización
personal
3
3
5
7
5
4
2
7
9
8
4
192
5
Creo que estoy tratando a algunos clientes como si fueran objetos impersonales.
Despersonalización
6
0
7
0
3
7
1
6
5
3
1
192
6
Siento que trabajar todo el día con clientes supone un gran esfuerzo y me cansa.
Cansancio
emocional
1
6
6
8
4
4
3
0
1
2
1
6
6
192
7
Creo que trato con mucha eficacia los problemas de mi trabajo
Realización
personal
3
0
8
3
4
3
1
6
9
5
6
192
8
Siento que mi trabajo me está desgastando. Me siento quemado por mi trabajo
Cansancio
emocional
2
3
7
6
5
6
2
3
6
5
3
192
9
Creo que con mi trabajo estoy influyendo positivamente en la vida de las personas
Realización
personal
2
5
8
3
5
7
1
7
5
5
0
192
1
0
Me he vuelto más insensible con la gente desde que trabajo aqui
Despersonalización
3
2
6
1
4
8
2
2
1
1
1
2
6
192
1
1
Pienso que este trabajo me está endureciendo emocionalmente.
Despersonalización
3
4
7
0
4
6
1
6
7
1
3
6
192
1
2
Me siento con mucha energía en mi trabajo.
Realización
personal
3
3
6
7
4
9
2
6
1
1
2
4
192
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1283
1
3
Me siento frustrado/a en mi trabajo.
Cansancio
emocional
2
3
7
5
5
2
2
6
7
7
2
192
1
4
Creó que trabajo demasiado.
Cansancio
emocional
2
0
8
2
3
8
2
2
1
4
1
4
2
192
1
5
No me preocupa realmente lo que les ocurra a los clientes
Despersonalización
2
1
9
1
4
9
1
5
9
6
1
192
1
6
Trabajar directamente con clientes me produce estrés.
Cansancio
emocional
3
0
6
5
5
3
2
5
1
1
6
2
192
1
7
Siento que puedo crear con facilidad un clima agradable con mis clientes
Realización
personal
2
4
5
3
5
2
3
5
1
2
1
3
3
192
1
8
Me siento motivado después de trabajar en contacto con personas
Realización
personal
2
5
7
7
5
2
2
2
4
1
0
2
192
1
9
Creo que consigo muchas cosas valiosas en este trabajo.
Realización
personal
4
0
6
3
4
7
2
8
8
5
1
192
2
0
Me siento acabado en mi trabajo, al límite de mis posibilidades.
Cansancio
emocional
1
7
7
1
4
8
2
6
1
7
1
2
1
192
2
1
En mi trabajo trato los problemas emocionalmente con mucha calma.
Realización
personal
1
8
7
0
5
7
2
9
7
9
2
192
2
2
Creo que los clientes me culpan de algunos de sus problemas
Despersonalización
5
2
6
2
3
5
1
7
1
4
1
1
1
192
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1284
La línea base presentada en la Tabla 5, se utilizó para proceder al cálculo de la correlación entre
las 3 dimensiones de MIB en relación a la edad. Figura 1. presenta el resultado entre Cansancio
Emocional y Edad. Zhou et al. (2021) exploraron cómo el empoderamiento psicológico puede
reducir el agotamiento emocional en el lugar de trabajo, particularmente en situaciones donde los
recursos organizacionales son insuficientes para satisfacer las demandas laborales. Este estudio
mostró que la seguridad psicológica y la implicación organizacional son factores protectores
contra el agotamiento emocional.
Dado que ambas variables son numéricas y cuantitativas, el coeficiente de correlación más
adecuado para estos datos es el coeficiente de Pearson, ya que mide la relación lineal entre dos
variables continuas. El coeficiente resultante entre estas variables fue de 0.468 (ver Figura 1).
Esto indica una correlación positiva moderada, lo que sugiere que, a medida que aumenta la edad,
también tiende a aumentar el nivel de cansancio emocional, aunque no es una relación muy fuerte,
se presenta grafica para mejor ilustración.
Figura 1
Correlación entre cansancio emocional y edad
Puedes observar que, aunque existe una tendencia general al aumento del cansancio
emocional con la edad, los datos están algo dispersos, lo que refuerza la conclusión de que la
correlación es moderada.
El cansancio emocional es uno de los componentes clave del síndrome de burnout, que es
una condición de agotamiento relacionada con el trabajo. Este tipo de agotamiento tiene una
influencia significativa en el riesgo laboral de varias maneras, el incremento de la probabilidad
de accidentes es una de ellas; la fatiga mental y emocional puede traducirse en fatiga física, lo
que puede afectar la coordinación motora y la capacidad de reacción en situaciones peligrosas.
Esto es particularmente relevante en industrias como la manufactura, la construcción o el
transporte, donde el cansancio emocional puede aumentar el riesgo de accidentes laborales graves.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1285
Los trabajadores emocionalmente agotados también tienden a ser más propensos a
involucrarse en comportamientos de automatismo (realizar tareas sin pensar), lo que aumenta la
posibilidad de omitir procedimientos de seguridad.
Cuando los trabajadores experimentan un alto nivel de cansancio emocional, su capacidad
para concentrarse y ser productivos se ve afectada. Esto puede llevar a un aumento en los errores
y a una disminución en la calidad del trabajo, lo que a su vez incrementa el riesgo de accidentes
y problemas de seguridad, especialmente en trabajos que requieren alta precisión, como el
despacho de medicinas para los trabajadores del sector farmacéutico. Las decisiones cruciales
pueden tomarse con menos claridad mental, lo que afecta la capacidad del trabajador para
responder adecuadamente a situaciones cambiantes o riesgosas.
La segunda dimensión del MBI se refiere a la despersonalización, que se define como un
estado en el cual una persona experimenta una desconexión tanto de misma como de su entorno.
Esta sensación puede describirse como si se estuviera observando la propia vida desde una
perspectiva externa. Aunque la causa exacta de la despersonalización no siempre es clara, diversos
factores pueden contribuir a su aparición. A continuación, se presentan los resultados obtenidos
para la población objeto de estudio, los cuales se ilustran en la Figura 2.
Figura 2
Correlación entre despersonalización y edad.
Los resultados del análisis del coeficiente de correlación indican que, a simple vista, no se
observa una correlación lineal clara entre la despersonalización y la edad de los participantes. Este
hallazgo sugiere que la relación entre estas variables puede no ser significativa, lo que plantea la
necesidad de realizar un análisis más profundo para comprender mejor la dinámica entre la
despersonalización y otros factores relacionados. Los puntos se distribuyen de manera bastante
aleatoria, lo que sugiere que la edad por sola no es un predictor significativo del nivel de
despersonalización en este conjunto de datos. El resultado de la aplicación de la fórmula indica
un valor de -0.08, al estar cerca de 0 lo que indica una correlación muy débil. Cuanto más cerca
esté el coeficiente de 0, más débil es la relación entre las dos variables. En este caso, el coeficiente
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1286
sugiere que no hay una relación lineal fuerte entre las dos variables analizadas y al presentar El
signo negativo indica que, aunque la relación es muy débil, es inversa. Esto significa que cuando
una variable tiende a aumentar, la otra tiende a disminuir, aunque de manera insignificante dado
que el valor es cercano a cero.
En el estudio realizado por Dánico et al. (2023), se encontró que tanto el agotamiento
emocional como la despersonalización aumentaron significativamente durante la crisis sanitaria.
Entre los factores que pueden contribuir a la despersonalización, se identifican el estrés
prolongado y severo, que puede agotar los recursos emocionales y llevar a la despersonalización
como mecanismo de defensa. Además, trastornos como el trastorno de pánico y el trastorno de
ansiedad generalizada se han asociado con la despersonalización, al igual que la depresión, que
puede intensificar los sentimientos de desconexión y vacío. Este fenómeno es complejo y está
influenciado por múltiples factores, donde la edad podría actuar como un moderador, aunque no
sería el único determinante. Al relacionar esta dimensión con los elementos de riesgo laboral, se
puede inferir que desequilibrios en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina podrían
estar involucrados. Otras investigaciones también sugieren que la predisposición genética puede
aumentar el riesgo de experimentar despersonalización.
Cada punto en el gráfico representa a un individuo, y su posición indica su nivel de
realización personal en el eje horizontal y su edad en el eje vertical. Con la data generada parece
no existir una correlación lineal clara entre la realización personal y la edad. Los puntos se
distribuyen de manera bastante aleatoria, lo que sugiere que la edad por sí sola no es un predictor
significativo del nivel de realización personal en este conjunto de datos (Ver Figura 3).
Figura 3
Correlación entre realización personal y edad.
Como dimensión, la realización personal se refiere a la sensación de satisfacción y
cumplimiento que se obtiene al alcanzar metas y objetivos personales y profesionales. Es un factor
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1287
importante para el bienestar psicológico y está estrechamente relacionado con el concepto de
burnout.
Un alto nivel de realización personal puede actuar como un factor protector contra el
burnout. Sentirse realizado en el trabajo y en la vida personal puede aumentar la motivación, el
compromiso y la resiliencia. Si ocurre lo contrario, el burnout puede disminuir significativamente
la sensación de realización personal. El agotamiento emocional, la despersonalización y la
disminución de la eficacia pueden llevar a una pérdida del sentido de propósito y logro; dentro
del esquema laboral un bajo nivel de realización personal puede conducir a la desmotivación y a
una disminución del rendimiento laboral, mayor riesgo de accidentes ya que la falta de
compromiso y la disminución de la concentración pueden aumentar la probabilidad de accidentes
laborales. Cabe también la posibilidad de desarrollar problemas de salud mental, el burnout,
asociado a una baja realización personal, puede desencadenar problemas como depresión,
ansiedad y trastornos del sueño, estos problemas también pueden estar asociados a situaciones
excepcionales de alta presión. Giusti et al. (2020), por ejemplo, indicaron que los trabajadores de
la salud experimentaron un aumento significativo en los niveles de agotamiento emocional
durante la pandemia de COVID-19. Las demandas laborales intensificadas y el entorno
emocionalmente desafiante contribuyeron al deterioro del bienestar mental, lo que se relaciona
con una disminución de la capacidad para gestionar el estrés en el trabajo.
Si bien el diagrama de dispersión no muestra una correlación lineal evidente, es importante
considerar algunas aristas: La realización personal es un concepto multifacético influenciado por
varios factores, como las características del trabajo (autonomía, reconocimiento, desarrollo
profesional), la personalidad del individuo y factores externos (relaciones personales, salud, etc.).
La edad podría ser un factor moderador, pero no el único determinante, sin embargo, no hay que
dejar de lado el papel que juegan las etapas de la vida, es posible que en ciertas etapas de la vida
(por ejemplo, la juventud o la jubilación) se observen patrones diferentes en relación con la
realización personal y esto se evidenciará en grupos específicos en mayor o menor proporción;
este análisis podría revelar patrones diferentes cuando se consideran grupos específicos de
trabajadores en este caso los del sector farmacéutico.
Una vez consideradas estas dimensiones como base de los resultados, se retorna a uno de
los elementos iniciales con mayor relevancia, la edad no refleja una correlación directa en lo que
guarda relación con el riesgo por burnout, no obstante, el género lo es. Si se analiza en detalle la
tabla 1, es evidente que existe un mayor número de hombres que practica actividad física,
considerando la distribución de la muestra por género. Así que es importante tomar algunas
consideraciones que otros autores han sostenido.
La relación entre el sedentarismo y el burnout es cada vez más evidente en la investigación.
El ejercicio físico regular actúa como un potente antídoto contra el estrés crónico que desencadena
el burnout.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1288
El ejercicio físico estimula la producción de endorfinas, neurotransmisores que actúan
como analgésicos naturales y mejoran el estado de ánimo. Además, ayuda a regular el cortisol, la
hormona del estrés. Del mismo modo, actividad física regular está asociada con una mejor salud
mental, incluyendo una menor incidencia de depresión y ansiedad, dos condiciones comúnmente
asociadas al burnout mitigado por un descanso reparador; el ejercicio mejora la calidad del sueño,
lo cual es fundamental para la recuperación física y mental. El logro de metas físicas a través del
ejercicio puede aumentar la autoestima y la confianza en uno mismo, lo que a su vez protege
contra el burnout.
No obstante, la influencia del nero es evidente, ¿por qué las mujeres se ven s
afectadas? Si bien tanto hombres como mujeres pueden experimentar burnout, hay varios factores
que podrían explicar por qué el sedentarismo parece estar generando un patrón más recurrente en
las mujeres:
Las mujeres suelen asumir múltiples roles (trabajo, hogar, cuidado de hijos) lo que puede
llevar a una mayor carga de trabajo y estrés; esto lleva arraigado mayores presiones sociales, las
mujeres enfrentan diariamente las expectativas sociales sobre la apariencia física, situación que a
su vez puede llevar a las mujeres a buscar soluciones rápidas y poco saludables, como dietas
restrictivas en lugar de ejercicio regular. Las mujeres tienen la capacidad de atender varias cosas
al mismo tiempo, esto también las expone a una mayor prevalencia de trastornos de ansiedad y
depresión, lo que las hace más vulnerables al burnout y al sedentarismo.
Con los tópicos abordados se ha considerado proponer algunas estrategias de prevención
para evitar el desgaste laboral.
Tabla 6
Estrategias de prevención para el burnout
Estrategias
Descripción
Prevención del Burnout:
Promover la actividad física regular como una estrategia
clave para prevenir el burnout, especialmente en
poblaciones con mayor riesgo, como las mujeres.
Intervenciones Personalizadas:
Desarrollar programas de ejercicio adaptados a las
necesidades y preferencias de las mujeres, considerando sus
múltiples roles y responsabilidades.
Educación:
Informar a las mujeres sobre los beneficios del ejercicio
para la salud física y mental, y sobre cómo superar las
barreras que les impiden realizar actividad física.
Apoyo Social:
Fomentar la creación de redes de apoyo donde las mujeres
puedan compartir experiencias y motivarse mutuamente a
llevar un estilo de vida activo.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1289
Entornos de Trabajo
Saludables:
Implementar políticas laborales que promuevan la actividad
física y el bienestar de los empleados, como horarios
flexibles, acceso a instalaciones deportivas y programas de
bienestar.
DISCUSIÓN
Como se ha indicado en los resultados presentados, es importante contar con una
herramienta que permita estandarizar el impacto de la práctica de actividad física y poder
identificar cuáles son los elementos que, asociados a ella como variable cuantitativa, permitan
definir una mayor predisposición a la exposición al riesgo laboral. El uso permanente del MIB,
hasta los actuales momentos, refleja la versatilidad de la herramienta en el sentido de su
pertinencia y adaptabilidad a los distintos grupos evaluados. Mosleh et al. (2022), al igual que
Giusti et al. (2020) evidenciaron con sus investigaciones cómo los elementos de
despersonalización y cansancio emocional tienen significancia en personal médico, podría
pensarse que no hay una relación directa con personal farmacéutico porque la naturaleza de las
actividades no implica el mismo nivel de impacto, sin embargo, estas investigaciones demuestran
que bajo situaciones particulares es imprescindible, para las personas que laboran en este sector,
demostrar niveles óptimos de autocontrol y autodominio de las emociones lo que se reflejó en
mayores niveles de agotamiento emocional y estrés traumático secundario. Tomasina y Pisani
(2022) han asociado estos factores a la disminución del sentido de bienestar físico y mental en la
relación con factores de riesgo como: jornadas de trabajo prolongadas y aislamiento social, esto
a su vez conlleva a un incremento de la carga cognitiva que sumado a la falta de actividad física
se constituye como un riesgo laboral en el contexto de lo expuesto en la investigación.
En relación con la intensidad de la actividad física (ver Tabla 1), Pino-Casal & Jiménez
(2021) destacan la importancia de una estructuración metodológica sólida en este tipo de estudios.
Al considerar un enfoque longitudinal durante un periodo específico, estos autores pudieron
examinar la interrelación de variables cuantitativas, lo que les permitió inferir sobre los factores
bio-psico-sociales que afectan la salud y el bienestar de los trabajadores. Un aspecto clave de su
investigación fue la atención a las diferencias de género, lo que se presenta como una arista
preponderante en el diagnóstico de los riesgos laborales y en la evaluación de los niveles de
productividad asociados al síndrome de burnout. Esta perspectiva sugiere que la inclusión de
variables demográficas, como el género, podría ofrecer una comprensión más completa de cómo
la actividad física y los riesgos laborales interactúan, lo que podría tener implicaciones
significativas para el diseño de intervenciones preventivas y de bienestar en el ámbito laboral.
La relación con el género fue también planteada en los resultados de Granda et al (2018),
los autores sugieren que la percepción de la actividad física o deportiva tomada desde el punto de
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1290
vista del rol masculino tiene un mayor enfoque en la competitividad, en el sentido de la fuerza y
la destreza física; tanto que en el rol femenino se concentra en mayor medida se valora el cuidado
físico por efectos del cumplimiento del estándar de una imagen, que no siempre suele lograrse
por las expectativas del papel de la mujer en sociedad y concluye que la naturalización de
estereotipos ha provocado en los últimos tiempos que estas construcciones sociales terminen por
ser asumidas como verdades absolutas e intemporales, constituyéndose como un mayor obstáculo
para el género femenino la dedicación de un espacio para la práctica de actividad física con miras
de bienestar físico y emocional.
En respuesta a la pregunta de partida del estudio, ¿En qué medida la actividad física puede
contribuir a la prevención del síndrome de burnout en empleados del sector farmacéutico?, se
puede ultimar que la actividad física, al ser una variable cuantitativa clave, puede desempeñar un
papel crucial en la mitigación de los efectos del burnout. La práctica regular de actividad física
no solo promueve el bienestar físico, sino que también puede facilitar una mejor gestión
emocional y una mayor resiliencia frente al estrés laboral. Así, la implementación de
intervenciones que fomenten la actividad física entre los empleados del sector farmacéutico
podría ser un enfoque efectivo para reducir la incidencia del síndrome de burnout, al mismo
tiempo que se aborda la influencia de factores como el género y las condiciones laborales.
Este estudio presenta limitaciones, como su diseño transversal que impide establecer
causalidades y la dependencia de cuestionarios auto-reportados. Futuros estudios podrían explorar
la relación entre actividad física y burnout a través de enfoques longitudinales y cualitativos,
considerando factores sociodemográficos como el género para desarrollar intervenciones más
efectivas.
CONCLUSIONES
La evidencia científica respalda la actividad física como una herramienta eficaz para
prevenir y mitigar los síntomas del síndrome de burnout. La incorporación regular del ejercicio
en la rutina diaria se presenta como una estrategia clave para mejorar el bienestar general y evitar
el agotamiento laboral. El sedentarismo, especialmente entre las mujeres, se ha identificado como
un factor de riesgo significativo para el burnout. Abordar las causas subyacentes de este
fenómeno, junto con la promoción de estilos de vida activos, puede ayudar a prevenir el burnout
y mejorar la salud y el bienestar de las personas. La relación entre la actividad física y la
prevención del burnout se fortalece continuamente con cada nueva investigación.
Los procesos fisiológicos que subyacen a estos beneficios son claros: la actividad física
ayuda a regular los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que contribuye a una respuesta
más efectiva al estrés y previene el agotamiento. Además, el ejercicio mejora la función cognitiva,
la concentración y la capacidad de resolver problemas, lo que disminuye la sensación de
sobrecarga y optimiza el rendimiento laboral. Las personas que mantienen un estilo de vida activo
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1291
experimentan menos síntomas de estrés y están mejor equipadas para afrontar situaciones
desafiantes. También se observa una reducción significativa de la ansiedad y la depresión, ya que
la actividad física libera dopamina, que suprime el cortisol. En resumen, fomentar hábitos de
ejercicio en el entorno laboral no solo mejora la salud física, sino que también potencia la
satisfacción y el compromiso laboral.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1292
REFERENCIAS
Alban, G. P. G., Arguello, A. E. V., & Molina, N. E. C. (2020). Metodologías de investigación
educativa (descriptivas, experimentales, participativas, y de investigación-acción).
Recimundo, 4(3), 163173.
Amaya Sandoval, B. L., Noroña Salcedo, D. R., Vega Falcón, V., Amaya Sandoval, B. L., Noroña
Salcedo, D. R., & Vega Falcón, V. (2021). Factores psicosociales relacionados con el
síndrome de Burnout en médicos asistenciales del Hospital IESS Latacunga. Revista San
Gregorio, 1(46), 4761. https://doi.org/10.36097/RSAN.V1I46.1700
Andrés-Gutiérrez, S. (2021). La actividad física y el conocimiento corporal como herramientas
para prevenir y combatir el síndrome de Burnout en docentes.
https://uvadoc.uva.es/handle/10324/57304
Brand, S., Ebner, K., Mikoteit, T., Lejri, I., Gerber, M., Beck, J., Holsboer‐trachsler, E., & Eckert,
A. (2020). Influence of Regular Physical Activity on Mitochondrial Activity and
Symptoms of BurnoutAn Interventional Pilot Study. Journal of Clinical Medicine 2020,
Vol. 9, Page 667, 9(3), 667. https://doi.org/10.3390/JCM9030667
Carolina Bracho-Paz, D., Privada Rafael Belloso Chacín, U., & Venezuela, M. (2020). Síndrome
de burnout y fatiga laboral. CIENCIAMATRIA, ISSN-e 2610-802X, ISSN 2542-3029, Vol.
6, No. Extra 1, 2020, Págs. 264-294, 6(1), 264294. https://doi.org/10.35381/cm.v6i1.307
Carhuallanqui-Lopez, M. (2022). Estrés laboral y compromiso organizacional de los
colaboradores en el departamento de Farmacia del IREN Concepción 2021.
https://repositorio.upla.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12848/4103/T037_41149831_M.p
df?sequence=1&isAllowed=y
Damico, P., Savoy, E., & Russo, F. (2023). Nurse burnout before and during the COVID-19
pandemic: A systematic comparative review. Frontiers in Public Health, 11, 943219.
https://doi.org/10.3389/fpubh.2023.943219
Giusti, E. M., Pedroli, E., D'Aniello, G. E., Badiale, C. S., Pietrabissa, G., Manna, C., ... &
Molinari, E. (2020). The psychological impact of the COVID-19 outbreak on health
professionals: A cross-sectional study. Frontiers in Psychology, 11, 1684.
https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.01684
Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C., & Baptista Lucio, M. del P. (2014). Metodología
de la investigación (6ª ed.). McGraw-Hill.
Kerlinger, F. N., & Lee, H. B. (2002). Investigación del comportamiento: Métodos de
investigación en ciencias sociales (4ª ed.). McGraw-Hill.
Manrique, A. M., Prieto, B. L. A., Serna, E. G., & Vásquez, J. F. (2021). Relación entre síndrome
de Burnout y riesgo psicosocial intralaboral en profesionales sociales. Diversitas, 17(2).
https://doi.org/10.15332/22563067.7077
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 1293
Mena-Mejía, S.-A., Muyulema-Allaica, J.-C., Bermeo-García, M.-V., & Reyes-Soriano, F.-E.
(2022). La norma ISO 45001:2018 y la reducción de accidentabilidad en empresas
resilientes. Una revisión sistemática. AlfaPublicaciones, 4(3.1), 187-213.
https://doi.org/10.33262/ap.v4i3.1.247
Merino-Soto, C., Arévalo-Carrera, S., & Medina-Moyano, A. (2023). Validation of the Maslach
Burnout Inventory-General Survey 9-item short version: Psychometric properties and
measurement invariance across age, gender, and continent. Frontiers in Psychology, 14,
1029238. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1029238
Mosleh, S., Bakarich, K., & Selvaskandan, M. (2022). Emotional exhaustion and traumatic stress
among healthcare workers during the COVID-19 pandemic. PLOS ONE, 17(4), e0257254.
https://doi.org/10.1371/journal.pone.0257254
Navinés, R., Olivé, V., Fonseca, F., & Martín-Santos, R. (2021). Estrés laboral y burnout en los
médicos residentes, antes y durante la pandemia por COVID-19: una puesta al día.
Medicina Clinica, 157(3), 130.
Ortiz-Guzmán, A. (2021). Factores psicosociales que afectan a los empleados en las
organizaciones. Revista Daena: International Journal of Good Conscience, 16(3), 123.
https://openurl.ebsco.com/contentitem/owf:154528310?sid=ebsco:plink:crawler&id=ebsc
o:owf:154528310&crl=c
Ramos, A., & Fernández, L. (2023). Factor structure of the Maslach Burnout Inventory-Human
Services Survey in Spanish urgency healthcare personnel: A cross-sectional study. BMC
Medical Education, 23(98), 22-30. https://doi.org/10.1186/s12909-023-04012-3
Ruiz, E. D., Gómez, J. F. S., Rivera, M. de J. V., Cárdenas, M. H., & Mora, I. R. H. (2023). Estrés
laboral en relación con el desempeño laboral: un caso de estudio. RAN: Revista Academia
& Negocios, 9(2), 169182.
Zhou, H., & Chen, J. (2021). How does psychological empowerment prevent emotional
exhaustion? Psychological safety and organizational embeddedness as mediators. Frontiers
in Psychology, 12, 546687. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.546687