Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2564
https://doi.org/10.69639/arandu.v11i2.446
Implementación de la facturación electrónica en América
Latina. Revisión de literatura
Implementation of electronic invoicing in Latin America. Literature review
Juan Daniel Leguizamón Gaette
leguizamondaniel196@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-1928-7123
Universidad Nacional de Canindeyú
Saltos del Guairá Paraguay
Sabino Lugo Bareiro
sabinolugo82@gmail.com
https://orcid.org/0009-0007-0946-9859
Universidad Nacional de Canindeyú
Saltos del Guairá Paraguay
Artículo recibido: 20 octubre 2024 - Aceptado para publicación: 26 noviembre 2024
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar
RESUMEN
La facturación electrónica es una herramienta digital que moderniza los sistemas tributarios y
optimiza la emisión, entrega y almacenamiento de documentos fiscales. El estudio analizó la
adopción y los desafíos de la implementación de la facturación electrónica en América Latina. La
investigación se realizó bajo el enfoque cualitativo de alcance descriptivo, con un diseño narrativo
y documental. Se utilizó como técnica de recolección de datos el análisis documental, se revisó
exhaustivamente la literatura, los materiales de análisis se obtuvieron de bases de datos como
Google Académico, Latindex, Redalyc, Dialnet y Scielo. La información se sistematizó en una
tabla de resumen, categorizando la implementación, situación actual y la institución responsable
en cada nación. Se constató que los países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México
han consolidado exitosamente la facturación electrónica en la región, mientras que otros, como
Bolivia, El Salvador, Panamá, Paraguay y República Dominicana, se encuentran en fases de
implementación progresiva. A pesar de los avances, muchos enfrentan dificultades como la falta
de infraestructura tecnológica y capacitación. De esta manera, se demuestra que, la facturación
electrónica contribuye a la transparencia y eficiencia fiscal, su éxito depende de una adecuada
planificación, inversión en tecnología y programas de formación. Se recomienda que las futuras
investigaciones evalúen los impactos económicos a largo plazo y los factores que influyen en su
adopción.
Palabras clave: factura, factura electrónica, implementación, desafíos
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2565
ABSTRACT
Electronic invoicing is a digital tool that modernizes tax systems and optimizes the issuance,
delivery and storage of tax documents. The study analyzed the adoption and challenges of e-
invoicing implementation in Latin America. The research was conducted under a descriptive
qualitative approach with a narrative and documentary design. Documentary analysis was used
as a data collection technique, the literature was exhaustively reviewed, the analysis materials
were obtained from academic databases such as Google Scholar, Latindex, Redalyc, Dialnet and
Scielo. The information was systematized in a summary table, categorizing the implementation,
current situation and the institution responsible in each nation. It was found that countries such as
Argentina, Brazil, Chile, Colombia and Mexico have successfully consolidated electronic
invoicing in the region, while others, such as Bolivia, El Salvador, Panama, Paraguay and the
Dominican Republic, are in progressive implementation phases. Despite the progress made, many
face difficulties such as lack of technological infrastructure and training. Thus, it is shown that
electronic invoicing contributes to tax transparency and efficiency, but its success depends on
adequate planning, investment in technology and training programs. It is recommended that future
research evaluate the long-term economic impacts and the factors that influence its adoption.
Keywords: invoice, e-invoicing, implementation, challenges
Todo el contenido de la Revista Científica Internacional Arandu UTIC publicado en este sitio está disponible bajo
licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2566
INTRODUCCIÓN
El uso de las facturas electrónicas se ha puesto en desarrollo en muchos países como una
medida para modernizar y mejorar el sistema tributario. En varias naciones latinoamericanas el
proceso se ha ido implementando paulatinamente. Su adopción proporciona oportunidades y
desafíos para las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, porque necesitan
adaptarse a la tecnología y a las regulaciones fiscales para cumplir con la Administración
Tributaria (Barreix et al., 2018).
La literatura existente muestra que el problema radica en que muchas empresas carecen de
los recursos necesarios para la transición fluida hacia la facturación electrónica. En consecuencia,
la situación deriva en dificultades operativas y costos adicionales que, en algunos casos,
comprometen la viabilidad económica de las empresas. Además, existe una brecha de
conocimiento que impide a los empresarios comprender plenamente las implicaciones y los
beneficios de esta modalidad de facturación.
El objetivo de la investigación fue analizar la implementación de la facturación electrónica
en los países de América Latina e identificar los principales obstáculos que conlleva el proceso
de adopción, a partir de la observación de su implementación en la región. El análisis detallado
de la teoría existente, proporciona conocimiento e información que sirven de base para las futuras
investigaciones.
Debido a la creciente importancia de la digitalización en los procesos comerciales y
fiscales, la revisión de literatura es muy conveniente. Los resultados permiten comprender los
desafíos que enfrentan las empresas al realizar la transición a la facturación electrónica y brindan
información valiosa para desarrollar estrategias adecuadas de apoyo y capacitación.
Además, es socialmente relevante porque las diferentes categorías de empresas representan
gran parte del sistema económico y son fundamentales para el desarrollo económico y la creación
de empleo en los países latinoamericanos. Los beneficios de la implementación efectiva de la
factura electrónica se reflejan en la transparencia y eficiencia en las transacciones comerciales, la
reducción de la evasión fiscal y el buen funcionamiento de la administración tributaria.
El estudio amplía el conocimiento existente sobre el tema abordado. La información
recopilada es valiosa para el desarrollo de la teoría en esta área y es importante para avanzar en
la comprensión conceptual y el marco analítico utilizado para examinar el problema. Los
resultados también sugieren recomendaciones para las futuras investigaciones empíricas que
puedan investigar más a fondo los factores que influyen en la adopción de esta tecnología y su
impacto en las organizaciones.
La viabilidad del estudio estuvo garantizada por el amplio acceso a diversas fuentes
bibliográficas, repositorios institucionales, bases de datos académicas y publicaciones científicas
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2567
relevantes, que permitieron recopilar información actualizada sobre la implementación de la
facturación electrónica a nivel internacional.
La facturación electrónica
La era digital trasciende fronteras, con la creciente integración de las tecnologías de la
información y la comunicación en la sociedad. La herramienta en auge y de gran relevancia por
sus implicaciones en el ámbito comercial y tributario es la factura electrónica, cuya adopción,
tanto en relaciones privadas como en las públicas va en aumento de manera progresiva (Cámara
Barroso, 2016).
Debe señalarse que, el empleo de las tecnologías de la información en el mundo
contemporáneo impulsa la innovación en las empresas y dio origen a la facturación electrónica.
Esta forma de facturación se convirtió en tendencia debido a los beneficios que aporta al comercio
electrónico. Las tecnologías y los factores involucrados en su adopción facilitan la transformación
de los modelos de negocio y permiten el procesamiento de la información de manera segura
(Valencia Arias et al., 2023).
Antes de abordar extensamente sobre la implementación de la facturación electrónica en
América Latina, es importante definir claramente los términos de factura, factura electrónica y
facturación electrónica. En este sentido, la factura actúa como un comprobante de venta para
propósitos contables y fiscales, y constituye el documento en el que se establecen las condiciones
de venta de los bienes, así como sus especificaciones (Friend Macías & Arteta Acosta, 2018).
Por su parte, la factura electrónica es un documento digital que respalda las transacciones
comerciales de venta de bienes o servicios y es emitida, entregada, aceptada y almacenada de
manera completamente electrónica (Calvo & Chacón Jiménez, 2011). En otras palabras, es el
documento que cumple con los requisitos legales y reglamentarios establecidos e incluye una
firma electrónica, tiene la misma validez que el físico, pero ofrece ventajas como la reducción de
tiempo y la contribución al medio ambiente al eliminar la necesidad de papel y tinta de impresión
(Bonilla Freire et al., 2016).
De Velazco Borda (2016) refiere que la factura electrónica es un documento digital que
sustituye a la factura tradicional, y puede contar con una versión impresa si es necesario. Para
garantizar su validez legal, las regulaciones correspondientes aseguran que los documentos
electrónicos cumplan con los requisitos mediante una tecnología válida, comúnmente la firma
electrónica.
De esta manera, se deduce que las facturas electrónicas son documentos que se emplean
para regular las transacciones comerciales en un determinado país, su emisión puede ser de
carácter obligatorio o voluntario, en particular son documentos que registran electrónicamente las
operaciones comerciales de una entidad y se rige por los principios de autenticidad, integridad y
claridad (Quintero Rivera & Sánchez Quiñónez, 2023).
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2568
Por otro lado, la facturación electrónica es la herramienta tecnológica que ofrece numerosas
ventajas a la Administración Tributaria para optimizar sus procesos de control y cumplimiento
fiscal. El sistema permite realizar seguimientos continuos en tiempo real a los contribuyentes que
emiten facturas, conocer el total de sus ventas mensuales, entre otros aspectos. Además,
proporciona a la administración mayor cantidad de datos para verificar el cumplimiento de las
obligaciones fiscales por parte de los contribuyentes y combatir la evasión fiscal efectivamente
(Cabezas Guilcapi & Andrade Rodríguez, 2021).
La facturación electrónica es una herramienta con cualidades valiosas para aprovechar las
tecnologías digitales, existen diversos medios informáticos que facilitan el envío y recepción de
las facturas que proporcionan soluciones prácticas para los usuarios (Bonilla Freire et al., 2016).
Por lo tanto, es un sistema que las instituciones competentes emplean para reducir la evasión
fiscal, proporciona fiabilidad en la información que se almacena y protege, mejora la
transparencia, la eficiencia y la eficacia de la gestión pública. Como resultado, fortalece la
confianza de los individuos, clientes, proveedores y el público en general (Rojas Cano et al.,
2021).
La adopción de la facturación electrónica en América Latina
Durante las últimas dos décadas, las administraciones tributarias en América Latina
experimentaron una transformación silenciosa y resulta la factura electrónica fiscal una de las
contribuciones más importantes de la región en la lucha contra la evasión fiscal y el fomento de
la transparencia tributaria. El avance en materia tributaria se debió al esfuerzo innovador de las
administraciones tributarias vanguardistas de la región, especialmente aquellas que iniciaron su
proceso de modernización en los años noventa (Barreix et al., 2018).
Es pertinente mencionar que, en la mayoría de los países latinoamericanos, las autoridades
fiscales promovieron la adopción de la factura electrónica, desde opciones voluntarias hasta
posibilidades completamente obligatorias para las empresas. En algunas naciones, se implementó
alternativas sin costo para las pequeñas empresas, con la oportunidad de emitir sin ningún gasto
adicional, a excepción del uso de internet. Además, con el paso del tiempo fue posible generar las
facturas desde teléfonos inteligentes a través de aplicaciones creadas para el efecto (De Velazco
Borda, 2016).
En Argentina, la implementación de la factura electrónica inició en el año 2007 con la
integración gradual de ciertos sectores económicos. El proceso se desarrolló bajo un esquema que
permaneció vigente hasta el año 2014. Luego, en el año 2015, dicho esquema sectorial fue
sustituido y la facturación electrónica se convirtió en una obligación para todos los contribuyentes
registrados, aunque posteriormente se flexibilizó el requisito impuesto (Templado & Artana,
2018).
El país se destaca en cuanto a la adopción de la factura electrónica. Es uno de los pioneros
en América Latina e implemen el sistema de manera paulatina y escalonada, integró
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2569
progresivamente a los sectores. La adopción permitió establecer un sistema de emisión de
comprobantes comerciales por medios electrónicos, el cual reemplazó el tradicional soporte de
papel (Costa, 2018).
El avance también mejoró los mecanismos y herramientas de control tributario como
resultado del progreso tecnológico, y propició el desarrollo de métodos de fiscalización y el cruce
de datos. El modelo argentino se basa en la autorización en línea de los documentos por parte de
la administración tributaria. La adopción generalizada se logró, entre otros motivos, gracias a la
estrategia consistente y permanente de asistencia a los contribuyentes (Costa, 2018).
Las estrategias implicaron reuniones continuas con los sectores obligados a utilizar la
herramienta y la creación de un entorno de pruebas que permitieron a los contribuyentes la
realización de todas las evaluaciones necesarias antes de la implementación. Todo eso permitió
que, a finales del año 2016, la obligación de emitir facturas y otros documentos por medios
electrónicos se generalizara para la totalidad de las operaciones realizadas por los responsables
inscriptos en el Impuesto al Valor Agregado en el país (Costa, 2018).
La implementación de la factura electrónica en Bolivia se dio en el año 2007, experimentó
varios cambios a lo largo de los años. En 2014, se reglamentó el Sistema de Facturación Virtual
(SFV), que entró en vigor dos años después, ajustándose a la creciente digitalización comercial y
prescindiendo de medios, lo que marcó la actualización física gradual en las modalidades de
facturación en el país (Guzmán Zárate, 2024).
En Brasil, fue implementada en el año 2003 cuando se publicó la norma sobre la
transmisión de archivos correspondientes a las facturas de electricidad y servicios de
comunicación a la Administración Tributaria. Con el modelo de facturación, que sigue vigente,
el contribuyente envía mensualmente el archivo de texto estructurado que contiene todas las
facturas emitidas durante el período correspondiente (Da Silva Bahia et al., 2018).
Luego, surgió la factura íntegramente electrónica, un modelo que adquirió validez jurídica
para todos los fines. La primera Nota de Facturación Electrónica fue autorizada a finales del año
2006. La modalidad se empleó al principio en operaciones vinculadas a la venta de bienes y
servicios de transporte. Después, el uso de la misma fue obligatorio en todo el país para los
sectores de la industria, la distribución, el comercio exterior, las operaciones interestatales, el
suministro al gobierno y el comercio al por mayor (Da Silva Bahia et al., 2018).
Posteriormente, en el año 2008, implementó un sistema donde las autoridades fiscales
revisan y aprueban antes de que los proveedores las envíen a los clientes. El modelo, conocido
como Nota Fiscal Electrónica (NF-e), fue el primero en América del Sur, su uso es obligatorio
para todas las empresas, bajo la supervisión de la Secretaría de Hacienda. La obligatoriedad fue
establecida por el Consejo Nacional de Política Hacendaria, comenzó en el año 2008 con los
sectores que producen cigarrillos y distribuyen combustibles líquidos (Hernández Aros et al.,
2021).
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2570
La creación de la factura electrónica en el país resultó de la colaboración entre las
Secretarías de Hacienda de los Estados y la Receita Federal, oficializada mediante un protocolo
que estableció su estructura y normas de seguridad. Dentro de ese marco, varios esfuerzos se han
dirigido a alinear las actividades estatales con la tecnología disponible y empezaron a masificarse
en varios sectores de la economía (Hernández Aros et al., 2021).
Una de las acciones fue mejorar la relación con los contribuyentes, especialmente con las
personas jurídicas, que aportan una parte importante de los impuestos recaudados, esenciales para
las finanzas del gobierno brasileño. La facturación electrónica se diseñó por un grupo técnico y
pasó por varias fases experimentales a través del tiempo. En el año 2008, comenzó su
implementación gradual, culminó en el año 2010 con la obligatoriedad para las empresas
mayoristas (Silva et al., 2016).
En Chile, la emisión de documentos tributarios comenzó vinculada al timbrado físico, un
proceso que legaliza los documentos en papel que respaldan las operaciones económicas de los
contribuyentes, el cual implicaba la aplicación de un sello oficial en cada documento y sus copias
correspondientes. El Servicio de Impuestos Internos controlaba la emisión de documentos
tributarios, era el responsable de la aplicación y fiscalización de todos los impuestos internos
(Barraza, 2018).
El creciente volumen de documentos que requerían el timbrado demandaba más recursos
tanto al Servicios de Impuestos Internos como de los contribuyentes para su impresión. Además,
la gestión y fiscalización de la documentación en papel y libros contables se volvió complicada
para ambos. En respuesta, en el año 2002, la Administración Tributaria convocó a los
contribuyentes de diversas industrias para participar de un plan piloto que inclu una cantidad
de grandes empresas, con el fin de probar el modelo de facturación electrónica propuesto
(Barraza, 2018).
Después que se validó el modelo, en el año 2003 comenzó a implementarse de manera
voluntaria, se incorporaron gradualmente a diversas empresas. El proceso culminó en el año 2014
con la promulgación de la normativa que establece la obligatoriedad de emitir documentos
tributarios electrónicos para todos los contribuyentes en el país, salvo excepciones como la falta
de conexión eléctrica, cobertura de internet o situaciones de catástrofe (Barraza, 2018).
La implementación de la obligatoriedad se realizó de manera escalonada y por etapas,
comenzó a finales del año 2014 con los grandes contribuyentes y concluyó en el año 2018 con la
inclusión de las microempresas de zonas rurales. La facturación electrónica ha sido vista desde
su inicio como uno de los proyectos emblemáticos en la agenda digital del país, representa una
de las iniciativas más importantes y estratégicas para la modernización del Estado en Chile
(Barraza, 2018).
Colombia es la nación que se destacó como uno de los primeros países en América Latina
en incorporar la posibilidad de un documento fiscal en formato electrónico en su legislación. En
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2571
el año 1995, a través de una norma, el gobierno adoptó una medida pionera al conferir a la factura
electrónica la misma validez que a la factura tradicional, con eso se situó entre los primeros de la
región en implementar la innovación (Da Silva et al., 2016).
En sus inicios, fue utilizada principalmente por el sector financiero y grandes corporaciones
que buscaban optimizar sus procesos administrativos y reducir costos. La adopción temprana
evidenció los beneficios potenciales que ofrecía, promovió su desarrollo y expansión en los años
posteriores. Como se mencionó en el párrafo anterior, el país es uno de los pioneros en la
introducción de la facturación electrónica, pasó de un sistema tradicional a uno digital y a partir
del año 2019, inició la obligatoriedad para varios sectores de la economía (Da Silva et al., 2016).
En Costa Rica, la Dirección General de Tributación introdujo en el año 2007 la normativa
sobre el uso de tecnología para la emisión y recepción de documentos electrónicos. Se hizo
obligatoria en el año 2018 para todos los contribuyentes. Con eso, surgieron diversas opciones de
software para facilitar la facturación, tanto en nuevas plataformas como integradas en las ya
existentes (Rubí Chacón & Loría Guevara, 2021).
En el año 2013, el Servicio de Rentas Internas de Ecuador lanzó oficialmente la factura
electrónica como una parte integral de su estrategia para modernizar la administración tributaria
con el propósito de posicionarse en consonancia con los demás países latinoamericanos. La
iniciativa buscó disminuir la evasión fiscal y facilitar el cumplimiento tributario para los
contribuyentes. Luego en el año 2015, se dio la adopción masiva del sistema por parte de los
contribuyentes (Serrano Aragón, 2023).
Desde su implementación en el país, la Administración Tributaria llevó a cabo extensos
procesos de digitalización del sistema de impuestos mediante la obligatoriedad para un grupo
específico de contribuyentes. El sistema impuso la emisión de comprobantes electrónicos a ciertos
sujetos pasivos del Impuesto al Valor Agregado (IVA) durante el período 2014-2016. Para
emitirlos, los contribuyentes debían certificarse a través de un proceso en tres etapas: etapa de
desarrollo, prueba; y de producción (Ramírez Álvarez et al., 2022).
En El Salvador, el gobierno comenzó a gestionar la implementación de la facturación
electrónica a partir del Plan Quinquenal 2010-2014, como parte de los esfuerzos para modernizar
los servicios y combatir la evasión fiscal. En el año 2018, se lanzó un plan piloto con seis
empresas, y el proceso se encuentra en fase de masificación, con la expectativa de que sea
obligatorio en el futuro. Las micro y pequeñas empresas serán las últimas en adoptar el sistema
(Garay de Ramos et al., 2024).
En Guatemala, la implementación de la factura electrónica comenzó en el año 2007 con el
Régimen de Factura Electrónica FACE, que regulaba la emisión y conservación de documentos
tributarios electrónicos. En el año 2018, se introdujo el Régimen de Factura Electrónica en Línea
(FEL) para mejorar la recaudación y el control de transacciones comerciales. Su adopción fue
progresiva, inicialmente obligatoria para ciertos contribuyentes (Ordoñez Guzmán, 2020).
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2572
Otro de los países que se convirtió en la figura líder a nivel mundial en la adopción y uso
de tecnologías de facturación electrónica es xico, en el país es conocida como Comprobante
Fiscal Digital por Internet. El sistema de facturación está firmemente establecido en la sociedad
mexicana. Desde su creación en el año 2004, la factura electrónica evolucionó continuamente
para ofrecer mejores experiencias a los sujetos obligados y solucionar las incidencias que
surgieron a través del tiempo (De León Estavillo et al., 2016).
Desde entonces, la Administración Tributaria estaba preparada para recibir y procesar
facturas electrónicas. La obligatoriedad de su emisión se implementó de forma progresiva,
comenzó con los contribuyentes de mayor capacidad económica y contributiva, luego se extendió
gradualmente a diversos sectores empresariales, con la posibilidad de emitirlas de manera
opcional y voluntaria para aquellos que lo desearan y pudieran (Rasteletti, 2018).
Es así que, la factura electrónica se convirtió en el único medio válido de comprobación
fiscal en el país. El sistema fue fundamental para mejorar los procesos tributarios y tuvo gran
éxito, permitió la adopción por la mayoría de los contribuyentes como una herramienta que facilita
el cumplimiento de sus obligaciones fiscales de manera automatizada (Rasteletti, 2018).
La implementación de la facturación electrónica en Panamá comenzó en el año 2018 con
un plan piloto que incluyó 43 empresas claves, seleccionadas por su volumen de operaciones y su
rol como agentes de retención de impuestos. La primera factura electrónica significó el avance
hacia la modernización del sistema de facturación en el país con el objetivo de facilitar la emisión
de facturas digitales legalmente válidas (Díaz Branca, 2024).
En Paraguay, los avances tecnológicos de las últimas décadas transformaron la gestión
comercial y la institución encargada de administrar, supervisar y controlar los tributos decidió
alinearse con la tendencia global y posicionarse en consonancia con los demás países de la región.
En ese proceso, introdujo herramientas tecnológicas que promovieron la transparencia en las
transacciones comerciales de los contribuyentes con el gran interés de asegurar que los controles
fiscales se lleven a cabo de manera globalizada (González de Álvarez, 2021).
Del mismo modo, Ocampos Resquín (2023) sostiene que las tecnologías emergentes
revolucionan los procesos de las organizaciones a nivel país, los hacen más eficientes, rápidos y
accesibles para los contribuyentes. Las innovaciones no solo apoyan la lucha contra la evasión
fiscal, sino que también contribuyen al esfuerzo por la transparencia tributaria y la digitalización
de las administraciones fiscales. La facturación electrónica es elemental y se constituye como una
de las herramientas innovadoras más importantes implementadas en Paraguay en el ámbito
tributario.
La evolución de la factura electrónica inició en el año 2017, fue impulsada por la
Subsecretaría de Estado de Tributación (SET), que posteriormente pasó a denominarse Dirección
Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) con el objetivo de modernizar la administración
tributaria y combatir el fraude fiscal. El esfuerzo dio lugar a la implementación del Sistema
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2573
Integrado de Facturación Electrónica Nacional (SIFEN) mediante el Decreto 7795/17, que
marcó el comienzo del nuevo régimen de facturación digital en el país (González de Álvarez,
2021).
La transición hacia el sistema se llevó a cabo gradualmente, a través de etapas que
comprenden el plan piloto, la etapa de adhesión voluntaria y la obligatoriedad progresiva. La fase
de adhesión voluntaria comenzó en el año 2019, posibilitó que las empresas y los comerciantes
optaran por emitir facturas electrónicas opcionalmente. No obstante, en los años siguientes, el uso
se hizo obligatorio de forma paulatina para determinados grupos de contribuyentes designados
por la Administración Tributaria por expresa disposición legal (González de Álvarez, 2021).
En Perú, inició en el año 2010, la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria
(SUNAT) promulgó una resolución que estableció el Sistema de Emisión Electrónica, el cual
permitió realizar operaciones en línea para la emisión de comprobantes de pago y documentos
relacionados, así como la generación de libros y registros de carácter tributario. Años siguientes,
se introdujeron modelos de sistemas, comenzó con los contribuyentes designados mediante actos
resolutivos como responsables de emitir facturas electrónicas. Además, se incluyó una lista de
medianos y pequeños contribuyentes considerados con riesgo fiscal (De Velazco Borda, 2016).
El sistema fue una iniciativa de la Administración Tributaria que buscó mejorar e integrar
digitalmente los procesos entre los contribuyentes y el fisco. Inicialmente, se emprendieron
programas pilotos para validar el modelo de comprobantes electrónicos desde los sistemas del
contribuyente y detectar las necesidades de infraestructura necesarias para su masificación. En la
prueba, participaron 45 grandes empresas y los resultados ayudaron a confirmar el modelo del
sistema, recoger experiencias de los contribuyentes y ajustar la arquitectura requerida (Drago
et al., 2018).
Luego, para la masificación, se realizaron importantes mejoras en la infraestructura
informática entre el año 2013 y 2014. El siguiente paso crucial fue la emisión de resoluciones de
la Administración Tributaria que obligaron a los trabajadores independientes que prestan
servicios a entidades del Estado a emitir recibos electrónicos por sus honorarios, y desde el año
2015, a aquellos que prestan servicios a empresas retenedoras del impuesto a la renta (Drago et
al., 2018).
La obligación se extendió progresivamente a los contribuyentes, se incluyeron a los
proveedores de servicios electrónicos como actores sustanciales para la masificación. En el año
2016, se implementaron métodos que permitieron emitir las facturas a través de la aplicación
digital. También se introdujeron sistemas para ayudar a las medianas y pequeñas empresas a
reducir los costos de adopción. Desde allí, el número de contribuyentes que utilizan la emisión de
los comprobantes electrónicos aumentó considerablemente (Drago et al., 2018).
En la República Dominicana, la facturación electrónica comenzó en el año 2007 con los
comprobantes fiscales y el proceso de digitalización de la Administración Tributaria. En el año
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2574
2023, se promulgó la norma legal que estableció la obligatoriedad de la facturación electrónica,
permitiendo varias modalidades de facturación a través de proveedores autorizados o un sistema
gratuito. La Dirección General de Impuestos regula su implementación, condicionado a un
certificado digital para la emisión y almacenamiento de las facturas en formato electrónico (Horta
Osorio, 2023).
En Uruguay, la Dirección General Impositiva inició la implementación de los
comprobantes fiscales electrónicos en el año 2012. Los documentos, generados y firmados
digitalmente por emisores autorizados que realizan transacciones con efectos tributarios. Al
principio, las empresas podían adoptar el sistema de manera voluntaria. Sin embargo, fue en el
año 2015 cuando la Administración Tributaria emitió por expresa disposición legal un calendario
obligatorio de inscripción, basado en la facturación del año anterior de cada empresa (Bérgolo
et al., 2018).
Inicialmente, se implementó un plan piloto de forma escalonada en el que diversas
empresas colaboraron para definir y refinar el sistema antes de su adopción general. La selección
de las empresas para la prueba se basó en su relevancia y su interés en documentar sus operaciones
electrónicamente y aprovechar los beneficios del proyecto para sus actividades comerciales,
también fueron elegidas por su capacidad para promover el sistema y familiarizar al público con
el nuevo método de facturación (Canales et al., 2018).
De acuerdo con los autores, se eligieron 30 empresas bajo supervisión, comprendió sectores
como supermercados y sus proveedores, prestadores de servicios y empresas estatales de
telecomunicaciones. En fases posteriores, se integraron tanto las empresas que se inscriben
voluntariamente como aquellas cuya inclusión fue determinada obligatoriamente por disposición
legal por la autoridad administrativa. A finales del año 2016, aproximadamente el 45 % de los
emisores electrónicos optaron por ingresar al régimen voluntariamente.
Dificultades para la implementación de la facturación electrónica
La literatura existente muestra que son diferentes las dificultades enfrentadas por las
empresas en el proceso de adopción de la facturación electrónica. De acuerdo con De Velazco
Borda (2016) la implementación de la facturación electrónica requiere considerables esfuerzos,
puesto que es importante que las empresas cuenten con equipos contables e informáticos bien
capacitados en los aspectos técnicos necesarios para enviar los comprobantes de pagos por medio
electrónico.
A través del análisis de distintos artículos que abarcan sobre la corriente investigación de
la adopción de la facturación electrónica, así como de otros estudios discutidos en teoría y
práctica, Haag et al. (2013) encontraron varios factores que tienen influencia en la resistencia a la
facturación electrónica. Uno de los factores más frecuentes que impulsa a la resistencia de las
organizaciones es la falta de conocimiento y familiaridad con la Tecnología de Información y
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2575
Comunicación en su conjunto, la inexperiencia y las habilidades limitadas de los gerentes y
empleados en el uso de todo tipo de tecnología de la información.
La falta de conocimiento sobre el sistema hace que las organizaciones usuarias no reciban
suficiente información sobre las posibles soluciones tecnológicas, lo que conlleva en dificultades
para la selección de proveedores, así como la ausencia de conocimientos en la implementación de
los procesos de la facturación electrónica. En particular, las empresas pequeñas no abordan y
profundizan sobre el sistema de emisión de facturas electrónicas en absoluto (Haag et al., 2013).
Además, las organizaciones usuarias experimentan el alto esfuerzo de gestión de cambio al
pasar de la forma tradicional al electrónico, en lo que respecta a la capacitación del personal
involucrado en el proceso de facturación o la integración necesaria en los procesos comerciales
ya existentes. El esfuerzo absorbe las ventajas financieras y, por lo tanto, resulta en percepciones
negativas sobre la implementación (Haag et al., 2013).
El proceso presenta varios desafíos a las organizaciones, la adopción efectiva no se logra
tan fácilmente, a menudo, las empresas enfrentan principalmente dos tipos de obstáculos: primero,
la dificultad de adoptar una solución tecnológica, especialmente para las pymes, que ven la factura
electrónica como una fuente de nuevos costos; y segundo, la falta de una normativa armonizada
para las operaciones transfronterizas (Sánchez Serena, 2012).
Para dar soluciones a los problemas, los gobiernos establecen medidas que hacen accesibles
las soluciones tecnológicas, crean software, plataformas y aplicaciones gratuitas para ayudar a las
empresas, especialmente a las más pequeñas. Del mismo modo, la Administración Tributaria de
algunos países suele eliminar ciertos obstáculos existentes, tanto en términos de armonización
legislativa como de ciertos requisitos para las facturas electrónicas (Sánchez Serena, 2012).
Los factores que también obstaculizan son la resistencia a la transición del papel a lo digital,
la escasa capacitación de las entidades y sus colaboradores que inician el proceso y las
transformaciones digitales necesarias para su implementación y los costos económicos asociados
con el sistema. Su desarrollo requiere de personal capacitado, no se trata solo de adquirir un
sistema, sino de llevar a cabo proyectos de gestión del cambio que tiene un impacto cultural. Para
abordar los cambios emergentes es esencial prepararse, capacitarse y planificar adecuadamente,
ya que a largo plazo también es necesario reducir costos (Quintero Rivera & Sánchez Quiñónez,
2023).
La obligatoriedad de su utilización impulsa la transformación digital de las empresas y
exige integrar herramientas tecnológicas en sus procesos de gestión de manera a facilitar la
adopción de soluciones que mejoren su competitividad y productividad. Por otra parte, adaptarse
a ella, el traspaso de la factura en papel a la electrónica, representa cambios importantes en la
mentalidad de una generación acostumbrada al papel y a la escritura manual (Quintero Rivera &
Sánchez Quiñónez, 2023).
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2576
Un precedente de investigación realizado en América Latina por Barreix et al. (2018) reveló
que la infraestructura tecnológica de los países, especialmente en lo que respecta a las
comunicaciones y la disponibilidad de internet, es fundamental para el despliegue del sistema. La
disponibilidad es aún más elemental si todas las transacciones, incluidas las del consumidor final,
deben ser facturadas electrónicamente. Por lo tanto, el sistema debe estar operativo en áreas
remotas y menos favorecidas económicamente, para la implementación efectiva, las empresas
deben contar con infraestructura física.
El proceso para la emisión y recepción no es complicado, pero existen factores que lo
dificultan, para algunas empresas se requiere de preparación en tecnologías, equipos informáticos
adecuados y el uso del software específico para facturar. La falta de tecnología es motivo del bajo
nivel de adopción, demanda costos, conocimientos tecnológicos para su implementación y la
complejidad de la información contenida en la factura electrónica requiere personal capacitado,
que a menudo se resiste a los cambios que implica el proceso (Da Silva et al., 2016).
Los beneficios asociados al sistema de facturación electrónica son varios. No obstante,
existe notable insatisfacción y rechazo por parte de algunas empresas, debido a que no todas
cuentan con equipos tecnológicos y conexión a internet para emitir las facturas. Por su parte, las
pymes deben adaptarse a las exigencias tributarias, su adopción demanda costos y cambios
administrativos. Para su éxito, durante las primeras etapas de desarrollo se deben considerar fases
de pruebas que permitan a estas empresas adaptarse al sistema (Intriago Pinargote et al., 2022).
Así también, existe la necesidad de promover programas de educación para familiarizar a
los contribuyentes. La implementación es un desafío de gran envergadura para el Estado, que
debe socializar las bondades del sistema y enfrentar la percepción negativa de los empresarios,
quienes temen perder privacidad y muestran desconfianza hacia el sistema (Intriago Pinargote
et al., 2022).
El principal obstáculo es la baja aceptación entre las empresas de diversos tamaños y
sectores. Muchas se resisten al cambio por la falta de familiaridad con el sistema y a los costos
asociados con la inversión tecnológica, la capacitación y las actualizaciones necesarias. Para
superar los desafíos se requiere de un enfoque integrador que comprenda aspectos tributarios,
políticas fiscales y tecnologías de la información (Quilia Valerio et al., 2023).
Según Gallardo Astudillo y Oyervide Tello (2016) la problemática de su despliegue son los
cambios trascendentales en los procesos tecnológicos y tributarios. Algunas de las barreras son la
falta de programas informáticos para procesar la información comercial, a veces son
incompatibles con el sistema requerido; los costos asociados al aprendizaje y la capacitación del
personal para utilizar el sistema y la desconfianza de los usuarios.
Su adopción aún no alcanza el crecimiento esperado. En el caso de las microempresas,
donde la tecnología es más limitada, la falta de información y capacitación frena el desarrollo
empresarial. Estas podrían mejorar sus finanzas mediante el uso del sistema. Sin embargo, la
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2577
barrera es la resistencia al cambio, la renuencia a invertir en la integración tecnológica y contratar
a programadores para incorporar la facturación electrónica a los módulos contables necesarios
(González de Álvarez, 2021; Laines Álvarez et al., 2017).
MATERIALES Y MÉTODOS
El enfoque de la investigación fue cualitativo, de alcance descriptivo con diseño narrativo
y documental. Se realizó exhaustivamente la revisión de literatura sobre la implementación de la
facturación electrónica en los diversos países de América Latina, con énfasis en los desafíos
presentes en su desarrollo. Para la recolección de los datos, se empleó el análisis documental como
técnica principal. Se elaboró una tabla de resumen que sistematizó la información de cada país,
se organizó teniendo en cuenta aspectos como: el grado de implementación, la situación actual, y
la institución responsable de la administración de la facturación electrónica.
Las fuentes de información analizadas comprendieron artículos científicos, tesis y trabajos
de investigación, los cuales fueron localizados en las plataformas académicas de Google
Académico, Latindex, Redalyc, Dialnet y Scielo. Se seleccionaron fuentes secundarias publicadas
entre los años 2012 y 2024. Los criterios y términos específicos de búsqueda fueron: «adopción
de la factura electrónica», «implementación de la factura electrónica», «utilización de la factura
electrónica», «desarrollo de la factura electrónica», y «desafíos de la factura electrónica». Para la
organización y manejo de las referencias, se utilizó el gestor bibliográfico Zotero. Finalmente, los
resultados se presentaron de forma narrativa y se destacó los aspectos más relevantes de cada país
en cuanto a la implementación de la facturación electrónica.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En América Latina, la factura electrónica ha sido fundamental para reducir las cargas
administrativas, mejorar la eficiencia en las interacciones entre empresas, clientes y el gobierno,
y reforzar los mecanismos de control y los modelos de riesgo que limitan la evasión fiscal (Acosta
et al., 2013). Fue incorporada como una práctica común dentro de las estrategias de las
Administraciones Tributarias de la región, tal como se muestra en la Tabla 1.
Tabla 1
Implementación de la facturación electrónica en América Latina
Países
Implementación
Situación actual
Autoridad fiscal
Argentina
La factura electrónica comenzó en
el año 2009, pero su masificación
se dio en 2015. Desde el año 2019
es obligatoria para todas las
categorías de empresas, también
alcanza a las pequeñas empresas
(Templado & Artana, 2018).
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
AFIP
«Administración
Federal de Ingresos
Públicos».
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2578
Países
Implementación
Situación actual
Autoridad fiscal
Bolivia
Introducida en el año 2007 con el
Sistema de Facturación Virtual,
con tres modalidades: electrónica
en línea, computarizada en línea y
portal web en línea. Desde el año
2021 se inició la implementación
gradual obligatoria para grupos
específicos de contribuyentes
(Guzmán Zárate, 2024).
Obligatoria para
grupos
específicos,
masificación
progresiva.
SIN «Servicio de
Impuestos
Internos».
Brasil
Cuenta con sistema avanzado
desde el año 2004, es uno de los
principales emisores de facturas
electrónicas en el mundo, con
diversos modelos como la NF-e
para empresas y la NFS-e para
servicios (Da Silva Bahia et al.,
2018).
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
SEFAZ «Secretaria
da Fazenda» y
Prefeituras.
Chile
Pionero en la región, inicen el
año 2003, sirvió de modelo para
otros países. La masificación se
dio en 2014 y concluyó en 2018
con la incorporación de
microempresas rurales (Barraza,
2018).
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
SII «Servicio de
Impuestos
Internos».
Colombia
Implementada desde el año 1995,
con un proyecto de masificación
en el año 2013 basado en modelos
de Chile, Brasil y México, para
mejorar la interoperabilidad y
reducir la evasión fiscal (Da Silva
et al., 2016).
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
DIAN «Dirección
de Impuestos y
Aduanas
Nacionales».
Costa Rica
Proyecto iniciado en el o 2007
con una masificación escalonada
que se completó en el o 2018,
adaptada para todos los sectores
económicos del país (Rubí Chacón
& Loría Guevara, 2021).
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
DGT «Dirección
General de
Tributación».
Ecuador
Comenzó en el año 2009, con un
cronograma de adopción
progresiva. El modelo offline se
adoptó en el año 2017 para mayor
eficiencia y emisión simultánea de
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
SRI «Servicio de
Rentas Internas».
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2579
Países
Implementación
Situación actual
Autoridad fiscal
documentos electrónicos (Serrano
Aragón, 2023).
El Salvador
Inició en el año 2018 con un plan
piloto para seis empresas, se
encuentra en fase de masificación
con planes de ser obligatorio a
futuro (Garay de Ramos et al.,
2024).
En proceso de
implementación
escalonada.
DGII «Dirección
General de
Impuestos
Internos».
Guatemala
Introducida en el año 2007, sufrió
diversas reformas. Su desarrollo es
progresivo según el tamaño y
sector de las empresas, con plazos
definidos por la Autoridad
Tributaria (Ordoñez Guzmán,
2020).
Obligatoria de
manera
progresiva.
SAT
«Superintendencia
de Administración
Tributaria».
México
Es uno de los referentes mundiales
en el uso de la facturación
electrónica. Implementó en el año
2004, se encuentra consolidado y
en constante evolución para
mejorar la experiencia del usuario.
(Rasteletti, 2018).
Obligatoria para
todos los emisores
y receptores.
SAT «Servicio de
Administración
Tributaria».
Panamá
Inició en el año 2018 con el
Sistema de Factura Electrónica de
Panamá. Masificación voluntaria
en el año 2021 y obligatoria desde
2024 para todas las actividades
económicas (Díaz Branca, 2024).
Obligatoria para
todas las
actividades
económicas.
DGI «Dirección
General de
Ingresos».
Paraguay
Comenzó su desarrollo en el año
2017 con el Sistema Integrado de
Facturación Electrónica Nacional.
Su adopción fue gradual, inició
con el plan piloto, luego la
adhesión voluntaria y es
obligatoria desde 2022 para los
grupos de empresas designados
por la Administración Tributaria
(González de Álvarez, 2021).
Masificación
progresiva. En
fase de adhesión
obligatoria, según
calendario,
programa y
designación.
DNIT «Dirección
Nacional de
Ingresos
Tributarios».
Perú
Se desarrolló en el año 2014 con el
Sistema de Emisión Electrónica, la
adopción fue progresiva y se
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
SUNAT
«Superintendencia
Nacional de
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2580
Países
Implementación
Situación actual
Autoridad fiscal
completó en 2022. El sistema
incluyó múltiples tipos de
comprobantes, facturas, boletas y
notas de crédito (De Velazco
Borda, 2016; Drago et al., 2018).
Aduanas y de
Administración
Tributaria».
República
Dominicana
Etapa voluntaria desde el año 2023
para todos los contribuyentes. La
adopción obligatoria es progresiva
desde el año 2024, incluye
diferentes tipos de contribuyentes
(Horta Osorio, 2023).
Obligatoria según
calendario
establecido por la
ley.
DGII «Dirección
General de
Impuestos
Internos».
Uruguay
En el año 2016 comenzó el
régimen de comprobantes fiscales
electrónicos, que se implementó
gradualmente en distintos grupos
de empresas hasta 2022, siguiendo
un cronograma definido (Canales
et al., 2018).
Obligatoria para
todos los
contribuyentes.
DGI «Dirección
General
Impositiva».
La facturación electrónica nació como resultado del avance tecnológico a nivel global,
especialmente con la llegada de internet. Los documentos digitales tienen como objetivo sustituir
a la facturación tradicional a papel. Los primeros indicios de la facturación electrónica se
remontan en el año 1997, a través de la Organización Europea de Numeración de Artículos,
conocida hoy en día como Global System One (GS1) (Díaz Córdova et al., 2016).
En los países de América Latina, la factura electrónica tomó un rol protagónico, como se
señaló en los párrafos precedentes, el sistema documenta la transferencia de bienes y servicios, y
tiene la misma validez legal que una factura en papel, siempre que cumpla con los requisitos
establecidos en la legislación. La obligatoriedad influyó en las actividades financieras y operativas
de las empresas latinoamericanas, debido a los múltiples beneficios que genera, una de ellas, la
reducción en el consumo de papel. No obstante, para las empresas dedicadas a las imprentas,
representa una desventaja por la reducción de la demanda de las impresiones físicas (Arellano
Romero et al., 2023).
La incorporación de la tecnología de la información en la sociedad impulsó a las empresas
a innovar. Por esta razón, las administraciones tributarias de diversos países introdujeron la
facturación electrónica como una estrategia institucional para modernizar la gestión de los
impuestos. El sistema tiene como objetivo reducir la evasión fiscal y simplificar el cumplimiento
de las obligaciones tributarias para los contribuyentes (Zamora Choez & Monar Merchán, 2024).
Su utilización generó numerosos debates, no solo por los posibles desafíos tecnológicos que
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2581
conlleva, sino especialmente por las implicaciones normativas y prácticas de su implementación
(González Falla, 2020).
La factura electrónica se convirtió en la herramienta informática elemental para controlar
el cumplimiento de las leyes fiscales por parte de los contribuyentes. En América Latina, desde
hace tiempo se promueve su adopción como una medida para prevenir el fraude fiscal y facilitar
el cumplimiento tributario. Sin embargo, el grado de desarrollo no es homogéneo entre los países;
Chile, México y Brasil son los líderes en esta tecnología y el sistema es obligatorio para todos los
contribuyentes. Por otro lado, Ecuador, Guatemala, Perú y Uruguay han optado por seguir el
modelo chileno y lo implementan de manera gradual, según el sector y las capacidades técnicas
o económicas de las empresas (Cáceda & Moreno, 2019).
Su implementación en los distintos países mejoró el cumplimiento tributario de los
contribuyentes. Tal es así que, en las últimas décadas, varias autoridades tributarias de la región
progresaron en la digitalización de los sistemas fiscales. Sin embargo, de por solo, el sistema
no garantiza la mejora en el cumplimiento fiscal; su éxito depende del marco institucional en el
que se aplica (Ramírez Álvarez et al., 2022).
Por lo tanto, es conveniente resaltar que, la facturación electrónica tuvo un gran impacto
en los diferentes países latinoamericanos, puesto que casi todos la implementan. Como bien
señalan Valencia Arias et al. (2023) el sistema emergió como una tendencia importante debido a
sus ventajas en el comercio digital. Las tecnologías y elementos que intervienen en su adopción
y aplicación impulsan la modernización de los modelos de negocio y aseguran que el
procesamiento de información sea eficiente y seguro.
CONCLUSIONES
Con base en la revisión de literatura realizada, se concluye que la facturación electrónica
se consolida como una herramienta elemental en la modernización de los sistemas tributarios a
nivel latinoamericano. Su adopción no solo facilita la reducción de costos y tiempos en las
transacciones comerciales, sino que también mejora la transparencia y el control fiscal. Además,
contribuye a la sostenibilidad ambiental al reducir el uso de papel y fomentar la mayor integridad
en el cumplimiento de las obligaciones tributarias. El sistema, basado en las tecnologías
avanzadas de información y comunicación, asegura el procesamiento efectivo y real de los datos,
beneficia tanto a las empresas como a las administraciones fiscales.
Su adopción y desarrollo en América Latina no es igual entre los países, se dan diferentes
situaciones, niveles de éxito y obligatoriedad. Las naciones líderes como Chile, Brasil y México
demuestran que la implementación bien planificada y gradual conduce a la adopción total del
sistema. La experiencia en estos países permite conocer los múltiples beneficios que genera el
sistema, como la reducción de cargas administrativas, mayor eficiencia en las interacciones entre
empresas y administraciones tributarias, y el fortalecimiento de los mecanismos de control fiscal.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2582
La infraestructura tecnológica y la disponibilidad de internet son los factores sustanciales para el
éxito de estos proyectos.
Los resultados de las diferentes investigaciones ponen de relieve la adopción generalizada
de la facturación electrónica en los países de la región, pero no se encuentran exentos de
dificultades. Las empresas enfrentan obstáculos, como la resistencia al cambio organizacional, la
falta de familiaridad con las tecnologías necesarias, incertidumbres legales, inversión de capital
y la insuficiente infraestructura tecnológica. No obstante, a pesar de los desafíos, los países logran
avances notables en términos de implementación.
Finalmente, ante todo lo expuesto, se recomienda que las futuras investigaciones,
exploren de manera empírica los factores que influyen en la adopción de la facturación electrónica
y sus efectos en la eficiencia y competitividad de las empresas. Es necesario que se evalúe los
impactos económicos a largo plazo en los diversos sectores a fin de proporcionar resultados que
permitan la comprensión de sus beneficios y desafíos. Además, es pertinente que se realice
análisis comparativos entre los países que han desarrollado exitosamente para identificar las
prácticas y lecciones aprendidas a fin de implementar en contextos locales.
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2583
REFERENCIAS
Arellano Romero, N. N. A., Moncayo Nieto, N. S., & Eras Agila, R. de J. (2023). Impacto de la
facturación electrónica en imprentas de la Provincia de El Oro, Cantones Pasaje-Machala.
Polo del Conocimiento, 8(3), 2945-2964. https://doi.org/10.23857/pc.v8i3.5469
Barraza, F. (2018). Chile: Modelo de Facturación Electrónica. En A. Barreix & R. Zambrano
(Eds.), Factura electrónica en América Latina (ed., pp. 65-74). Banco Interamericano
de Desarrollo (BID). https://doi.org/10.18235/0001038
Barreix, A., Zambrano, R., Costa, M. P., Da Silva Bahia, Á. A., Almeida de Jesús, E., Pimentel
de Freitas, V., Barraza, F., Oliva, N., Andino, M., Rasteletti, A., Drago, C., Cuentas, G.,
Paredes, M., Pazos, J., Canales, L., Campo, R., Castiñeira, L., González, G., Redondo, J.
F., Rodrigues Gonçalves, N. (2018). Factura electrónica en América Latina (1° ed.).
Banco Interamericano de Desarrollo (BID). http://dx.doi.org/10.18235/0001038
Bérgolo, M., Ceni, R., & Sauval, M. (2018). Factura electrónica y cumplimiento tributario:
Evidencia a partir de un enfoque cuasi-experimental (1° ed.). Banco Interamericano de
Desarrollo (BID). https://publications.iadb.org/es/factura-electronica-y-cumplimiento-
tributario-evidencia-partir-de-un-enfoque-cuasi-experimental
Bonilla Freire, J. del C., Sánchez Parrales, L. A., & Suriaga Sánchez, M. A. (2016). Facturación
electrónica en las empresas. Contribuciones a la Economía, 14(1), 1-15.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9041505
Cabezas Guilcapi, V. del R., & Andrade Rodríguez, J. M. (2021). Fortalecimiento en la
recaudación tributaria mediante la implementación de facturación electrónica. Polo del
Conocimiento: Revista científico - profesional, 6(3), 1617-1625.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7926912
Cáceda, K., & Moreno, A. (2019). Impacto económico financiero de la facturación electrónica en
las pequeñas y medianas empresas comerciales de la ciudad de Trujillo periodo: 2015-
2017. Conocimiento para el desarrollo, 10(1), 25-33.
https://doi.org/10.17268/CpD.2019.01.04
Calvo, J. M., & Chacón Jiménez, A. V. (2011). La factura electrónica en Colombia: Visión
integral. Punto de Vista, 2(3), 215-233.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4776915
Cámara Barroso, M. del C. C. (2016). Facturación electrónica. Revista de Contabilidad y
Tributación. CEF, 395, 1-10.
https://revistas.cef.udima.es/index.php/RCyT/article/view/4573
Canales, L., González, G., Castiñeira, L., & Campo, R. (2018). Uruguay: Perfil de la Factura
Electrónica. En A. Barreix & R. Zambrano (Eds.), Factura electrónica en América Latina
(1° ed., pp. 103-110). Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2584
https://biblioteca.ciat.org/opac/book/5573
Costa, M. P. (2018). Argentina: El Régimen de FacturaciónAntecedentes y actualidad de la
factura electrónica. En A. Barreix & R. Zambrano (Eds.), La facturación electrónica en
América Latina (1° ed., pp. 43-55). Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
https://biblioteca.ciat.org/opac/book/5567
Da Silva Bahia, Á. A., Almeida de Jesus, E., & Pimentel de Freitas, V. (2018). Brasil: Perfil de
la Factura Electrónica. En A. Barreix & R. Zambrano (Eds.), La facturación electrónica en
América Latina (1° ed., pp. 57-64). Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
https://publications.iadb.org/es/factura-electronica-en-america-latina
Da Silva, S. R., Hernández Aros, L., Da Silva, M. W., & Gallego Cossio, L. C. (2016). Análisis
del modelo operativo de la Factura Electrónica Colombiana. Revista Científica Hermes, 15,
142-172. https://www.redalyc.org/journal/4776/477656007008/html/
De León Estavillo, E., Cerón López, M. T., León Moreno, F. J., & Rodríguez Reyes, S. (2016).
Impacto de la implementación de la factura electrónica en las Mipymes del sector comercio
y servicios en México. Global de Negocios, 4(7), 85-94.
http://www.theibfr2.com/RePEc/ibf/rgnego/rgn-v4n7-2016/RGN-V4N7-2016-8.pdf
De Velazco Borda, J. L. (2016). La facturación electrónica en el Perú. Revista Lidera, 11, 4-10.
https://revistas.pucp.edu.pe/index.php/revistalidera/article/view/16873
Díaz Branca, G. J. (2024). La factura electrónica en Panamá. Anuario de Derecho, 44(53), 347-
357. https://doi.org/10.48204/j.aderecho.n53.a4991
Díaz Córdova, J., Coba Molina, E., & Bombón Mayorga, A. (2016). Facturación electrónica
versus facturación clásica. Un estudio en el comportamiento financiero mediante estudios
de casos. Revista Ciencia Unemi, 9(18), 63-72.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=582663825009
Drago, C., Pazos, J., Paredes, M., & Cuenca, G. (2018). Perú: Perfil de la Factura Electrónica. En
A. Barreix & R. Zambrano (Eds.), Factura electrónica en América Latina (1° ed., pp. 91-
102). Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
https://biblioteca.ciat.org/opac/book/5572
Friend Macías, R. A., & Arteta Acosta, E. (2018). La factura comercial y su proceso de cobro en
el ordenamiento jurídico ecuatoriano. Revista de la Facultad de Jurisprudencia RFJ, 8,
227-244. https://doi.org/10.26807/rfj.v0i4.115
Gallardo Astudillo, G. N., & Oyervide Tello, F. E. (2016). Impacto tributario de la facturación
electrónica en pequeñas y medianas empresas del cantón Cuenca [Tesis de maestría,
Universidad de la Cuenca] Repositorio Institucional de la Universidad de la Cuenca.
http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/24838
Garay de Ramos, O. M., Navidad López, A. E., & Pérez Osorio, C. E. (2024). La facturación
electrónica y su incidencia en la gestión administrativa y financiera de las micro y
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2585
pequeñas empresas. [Tesis de grado, Universidad de El Salvador] Repositorio Institucional
de la Universidad de El Salvador. https://hdl.handle.net/20.500.14492/29765
González de Álvarez, C. (2021). Implementación del Sistema Integrado de Facturación
Electrónica Nacional (SIFEN) en los contribuyentes en Paraguay. Ciencias Económicas,
2(4), 31-43. https://revistascientificas.una.py/index.php/reco/article/view/2206
González Falla, M. P. (2020). Vicisitudes en torno a la aplicación de la factura electrónica en
Colombia. Revista de Derecho fiscal, 16, 147-177.
https://doi.org/10.18601/16926722.n16.07
Guzmán Zárate, V. (2024). Análisis de la aplicación del Sistema de Facturación Electrónica en
línea al primer trimestre de la gestión 2023 en Bolivia [Trabajo de investigación,
Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca] Biblioteca
del Centro de Estudios de Posgrado e Investigación de la USFX.
https://bibliotecas.usfx.bo/cepi/document/65dcea2c7bea127428c6e857
Haag, S., Born, F., Kreuzer, S., & Bernius, S. (2013). Resistencia organizacional a la facturación
electrónica: Resultados de una investigación empírica entre pymes. Gobierno Electrónico,
12, 286-297. https://doi.org/10.1007/978-3-642-40358-3_24
Hernández Aros, L., Martínez Romo, K. S., León Galvis, M. A., & Florez Guzmán, M. H. (2021).
La facturación electrónica en Colombia, Brasil y Chile: Análisis en sus procedimientos y
aspectos condicionantes. CAFI: Contabilidade, Atuária, Finanças & Informação, 4(1),
150-167. https://doi.org/10.23925/cafi.v4i2.52112
Horta Osorio, Y. (03 de noviembre de 2023). Facturación Electrónica en Latinoamérica y
República Dominicana. Asociación Interamericana de Contabilidad [AIC].
https://contadores-aic.org/facturacion-electronica-en-latinoamerica-y-republica-
dominicana/
Intriago Pinargote, H. M., Loor Loor, K. I., & Cedeño Coya, J. Y. (2022). Facturación electrónica
como obligación tributaria para los contribuyentes del régimen general en Portoviejo.
Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 6(6), 13962-13976.
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v6i6.4445
Ocampos Resquín, L. M. (2023). Niveles de utilización de las facturas electrónicas (E-Kuatia)
por las medianas empresas del Barrio Centro Villarrica, 2022. Revista Científica de la
Universidad Nacional de Villarrica del Espíritu Santo, 7(2), 93-103.
https//revistascientificas.unves.edu.py/index.php/rcunves/article/view/60
Ordoñez Guzmán, N. M. (2020). Problemática que enfrentarán los contribuyentes que
comercializan productos farmacéuticos al incumplir con la implementación del régimen
de factura electrónica en línea FEL en Guatemala. [Tesis de maestría, Universidad de San
Carlos de Guatemala] Sistema Integrado de Información Documental Centroamericano
(SIIDCA). https://catalogosiidca.csuca.org/Record/USAC.634402
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2586
Quilia Valerio, J. V. M., Rimache Inca, M., & Alfaro Mendoza, J. A. (2023). Desafíos de la
implementación del Sistema Integrado de Registros Electrónicos en la gestión tributaria
empresarial: Análisis peruano. Transdigital, 4(8), 1-16.
https://doi.org/10.56162/transdigital278
Quintero Rivera, J. J., & Sánchez Quiñónez, A. (2023). Proceso de implementación de la factura
electrónica en las Pymes de una ciudad adulta en Colombia como estrategia de
sostenibilidad en los territorios. En J. Martínez Garcés (Ed.), Avances en investigación
científica. Tomo IV: Ciencias multidisciplinarias (Vol. 4, pp. 375-396). Corporación
Universitaria Autónoma de Nariño, Colombia. http://www.doi.org/10.47666/avances.inv.4
Ramírez Álvarez, J., Oliva, N., & Andino, M. (2022). Cumplimiento tributario y facturación
electrónica en Ecuador: Evaluación de impacto. Problemas del Desarrollo. Revista
Latinoamericana de Economía, 53(208), 97-123.
https://doi.org/10.22201/iiec.20078951e.2022.208.69712
Rasteletti, A. (2018). México: Perfil de la Factura Electrónica. En A. Barreix & R. Zambrano
(Eds.), Factura electrónica en América Latina (ed., pp. 83-90). Banco Interamericano
de Desarrollo (BID). https://biblioteca.ciat.org/opac/book/5571
Rojas Cano, J., Echeverri Suárez, E., & Leal Valdez, B. (2021). La facturación electrónica en la
gestión tributaria. Ágora Revista Virtual de Estudiantes, 9(12), 1-7.
https://ojs.tdea.edu.co/index.php/agora/article/view/1040
Rubí Chacón, R., & Loría Guevara, J. (2021). Facturación Electrónica Móvil (FEM): Un
prototipo experimental de la experiencia de usuario en facturación electrónica de servicios
profesionales en Costa Rica [Tesis de Licenciatura, Universidad Nacional de Costa Rica],
Repositorio Institucional de la UNA. http://hdl.handle.net/11056/22401
Sánchez Serena, I. (2012). La factura electrónica en España. IDP Revista de Internet Derecho y
Política, 13, 5-12. https://doi.org/10.7238/idp.v0i13.1305
Serrano Aragón, M. de los Á. (2023). Facturación electrónica y cumplimiento tributario.
Magazine de las Ciencias: Revista de Investigación e Innovación, 8(3), 133-148.
https://doi.org/10.33262/rmc.v8i3.2925
Silva, S. R., Hernandez Aros, L., Welita da Silva, M., & Henrique, M. R. (2016). Un análisis del
modelo operativo y el rol fiscal de la factura electrónica en Brasil. Revista Iberoamericana
de Contabilidad de Gestión, 14(27), 61-79.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7269532
Templado, I., & Artana, D. (2018). Análisis del impacto de la factura electrónica en Argentina
(1° ed.). Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
https://publications.iadb.org/es/analisis-del-impacto-de-la-factura-electronica-en-
argentina
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 2587
Valencia Arias, A., Echeverri Gutiérrez, C. A., Acosta Agudelo, L. C., Echeverri Gutiérrez, M.
S., & Rodríguez Valencia, C. A. (2023). Tendencias investigativas en facturación
electrónica a nivel internacional entre 1979 y 2022. Revista Virtual Universidad Católica
del Norte, 68, 217-254. https://doi.org/10.35575/rvucn.n68a10
Zamora Choez, E. L., & Monar Merchán, C. A. (2024). Facturación Electrónica y su impacto
económico en las imprentas autorizadas por el Servicio de Rentas Internas (SRI) de Manta.
Revista Científica de Salud y Desarrollo Humano, 5(1), 151-171.
https://doi.org/10.61368/r.s.d.h.v5i1.83