Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 3394
https://doi.org/10.69639/arandu.v11i2.513
El ascenso de China como potencia mundial: un análisis de su
trayectoria
China's rise as a world power:an analysis of its trajectory
Juan Carlos Pino Acevedo
pinoacevedo@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0003-0252-8952
Tecnológico Nacional de México/ IT Zacatecas
Zacatecas, México
Luis Ángel Correa García
luis.cg@zacatecas.tecnm.mx
https://orcid.org/0000-0002-3255-7191
Tecnológico Nacional de México/ IT Zacatecas
Zacatecas, México
Elsa Ortega de Ávila
elsa.ortega@itz.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-0405-2978
Tecnológico Nacional de México/ IT Zacatecas
Zacatecas, México
Miguel Ramírez Sotelo
migras1@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0000-0966-9681
Tecnológico Nacional de México/ IT Zacatecas
Zacatecas, México
Artículo recibido: 20 octubre 2024 - Aceptado para publicación: 26 noviembre 2024
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar
RESUMEN
China es un país que se encamina a ocupar la hegemonía global. Primer lugar en comercio
mundial, tanto como primer destino de inversiones extranjeras como principal exportador e
importador. Se le conoce como la fábrica del mundo por el volumen de manufactura made in
Chinay ahora created in Chinapara convertirse en el centro de innovación tecnológica con
marcas globales de alta tecnología. Encaminado a ser líder mundial como inversor. Ocupa un
lugar importante en la geopolítica por las diferentes relaciones alrededor del globo. Situación que
le permite disputar el liderazgo con Estados Unidos, mientras uno lo afianza el otro lo pierde.
Para México, incrementar sus relaciones con China y la región oriental abre la oportunidad
disminuir la alta dependencia con Estados Unidos. El modelo socialista de mercado al estilo
chino es uno sui generis que ha mostrado resultados sorprendentes en la economía mundial. A
todos llama la atención la forma como ha logrado su posicionamiento en el sistema global. En el
presente texto se hace un análisis histórico descriptivo sobre la forma en que se fue desarrollando
este modelo, destacando aquellos elementos que permitieron sentar las bases al nacimiento de la
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República Popular de China y resaltando los cambios que se hicieron en el periodo de reforma
para adaptarse a un sistema de mercado e integrarse a la globalización con las peculiaridades
propias que le imprimió su propio modelo. El resultado le permite tener las condiciones para
convertirse en el líder indiscutible del siglo XXI.
Palabras clave: modelo de desarrollo económico, globalización, reformas económicas,
liderazgo mundial, economía socialista de mercado al estilo chino
ABSTRACT
China is a country that is on its way to global hegemony. First place in world trade, as well as the
first destination for foreign investment and the main exporter and importer. It is known as the
world's factory for the volume of manufacturing "made in China" and now "created in China" to
become the center of technological innovation with high-tech global brands. On its way to
becoming a world leader as an investor. It occupies an important place in geopolitics due to the
different relationships around the globe. A situation that allows it to dispute leadership with the
United States; while one strengthens it, the other loses it. For Mexico, increasing its relations with
China and the eastern region opens the opportunity to reduce its high dependence on the United
States. The Chinese-style socialist market model is a unique one that has shown surprising results
in the world economy. Everyone is struck by the way it has achieved its position in the global
system. This text provides a descriptive historical analysis of how this model developed,
highlighting those elements that laid the foundations for the birth of the People's Republic of
China and emphasizing the changes that were made during the reform period to adapt to a market
system and integrate into globalization with the peculiarities that its own model imposed on it.
The result allows it to have the conditions to become the undisputed leader of the 21st century.
Keywords: model of economic development, globalization, economic reforms, world
leadership, chinese-style socialist market economy
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INTRODUCCIÓN
China es un país con una historia que data de más de 3,500 años. En su transcurrir histórico,
el país ha transitado por diferentes sistemas económico-sociales-políticos y una cultura que ha
persistido (Arouet, F. 2016). En el presente texto se analizan dos momentos históricos recientes
de gran trascendencia para el país. El primero alude a la formación de la República Popular China
y sus antecedentes inmediatos, cuando se sentaron las bases para emerger al actual modelo
económico-político. El segundo, el periodo llamado de reformas, que es cuando se definió el
rumbo que la encaminan a ser la próxima potencia mundial. Interesa destacar la peculiaridad
sobre cómo el gigante asiático pasó de una formación social a otra y la singularidad de cada una,
sin importar su definición formal.
MATERIALES Y MÉTODOS
En el presente trabajo se hace un análisis histórico descriptivo con una investigación
documental, que considera trabajos disponibles en los principales índices académicos. Se
consideran los modelos políticos, sociales y económicos por los que han transitado diversas
naciones y se comparan con lo experimentado por China en la historia reciente. Se hace un énfasis
en dos momentos de su historia, el primero con el nacimiento de la Republica y su posterior
mutación a República Popular, y el segundo, el periodo conocido como el de las reformas en las
que se adopta y se adapta el capitalismo al socialismo, dando como resultado un modelo único al
que los chinos llamaron como socialismo de mercado al estilo chino. Se trata de destacar aquellos
aspectos que le permitieron lograr resultados tan asombrosos que son los que le permiten figurarse
como el próximo líder indiscutible para el siglo XXI.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El nacimiento de la República Popular China
Durante siglos, en sistema de gobierno prevaleciente fueron las dinastías y el feudalismo
como sistema económico. En un periodo de su historia sobresalió por su avanzada civilización:
“…desde el año 1000 hasta el 1500 de la era cristiana [destacó] en productividad agrícola,
habilidad industrial, complejidad comercial. Sin embargo, con el desarrollo de la ciencia y
tecnología a partir de la Revolución Industrial en occidente y al mantener una economía de
autarquía (King Fairbank, 1992) quedo rezagada, en una condición de subdesarrollo.
Las Guerras de Opio a finales del siglo XVIII, son el resultado de hostilidades entre China
y Gran Bretaña en las que la primera fue vencida y obligada a firmar un tratado que garantizaba
al segundo prioridades comerciales.
1
En los años siguientes, Francia y Estados Unidos impusieron
tratados similares (Roux, 2004). En la medida en que el comercio mundial cobraba más
1
A la firma de este tratado y a los posteriores se les conocería como “Tratados desiguales”, debido
a que dejaban a China en una situación desventajosa.
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importancia, en China se daban con cierta reserva, siempre con una balanza superavitaria por la
compra de té, porcelana y seda a cambio de plata y balas de algodón. Sin embargo, cuando Gran
Bretaña introdujo opio procedente de la India la descompensó. Dando paso a un escenario lleno
de problemas sociales y de salud pública, por su consumo y adicción que, a su vez, generaron
desempleo y dificultades fiscales. Ante tal situación, se confiscaron grandes cantidades de la
droga y destrozaron barcos británicos en el puerto de Cantón, además de aplicar fuertes presiones
a la comunidad británica (Gómez Serrano, 2014).
Debido a lo anterior, el sistema económico quedó determinado por las presiones imperiales,
mismas que provocaron cambios en el desarrollo del país y su organización política. Hubo una
mayor apertura al comercio internacional, la formación de enclaves de extranjeros y la cesión de
Hong Kong y Kwolon a Gran Bretaña y Macao a Portugal. Posteriormente Japón se anexaría
Corea. Situación que disminuyó la capacidad tributaria, lo que se a su vez se reflejó en la
disminución del gasto.
A pesar de todo, fue positivo en cierto sentido, al progresar las vías de ferrocarriles y darse
un incipiente desarrollo industrial, limitado a los enclaves, por supuesto. Bajo este contexto, la
dinastía Quing quedó en una situación crítica (Fisac, 2016), sumado al nacimiento de un
movimiento revolucionario que buscaba un gobierno republicano de unidad nacional, democracia
y bienestar popular (Moreno J. , China Contemporánea, 1992) para acabar con la monarquía y la
opresión de extranjeros. Así nacieron la República de China en 1912 y el Kuomintang, “Partido
Nacional del Pueblo” como su brazo político. Empero en los hechos todo siguió igual. Peor aun,
Japón se anexo Manchuria durante la Primera Guerra Mundial. No fue sino hasta 1927 que el
Kuomitang consolidó el control.
En la segunda década del siglo XX, en un marco de crisis económica causada por la
intervención extranjera y una mayor influencia de los terratenientes, emerge el Partido Comunista
Chino, con la bandera de una reforma agraria para terminar con la subordinación del campesino.
Con ello, el pensamiento marxista-leninista y a la URSS (Cardona Castro, 2002) se dio a conocer
a los chinos.
El Partido Comunista y el Kuomitang, a pesar de su conflicto, formaron un frente común
para acabar con el imperialismo que se cernía sobre el país y restablecer la unidad nacional durante
la Segunda Guerra Mundial. El resultado fue el retiro de Japón. Logrado el objetivo, ambos
reanudaron hostilidades, que los llevó a una guerra civil de gran escala (Anguiano E. , 2008). El
ejército nacionalista, mejor preparado, con mayor número de soldados y con apoyo externo,
finalmente fue derrotado por los comunistas y se refugió en la isla de Taiwán, donde se
establecería como la República China y en la parte continental fue oficialmente proclamada la
República Popular China el 1 de octubre de 1949.
La relación entre el Partido Comunista Chino y la URSS fue factor clave para la
implantación del socialismo por el apoyo ideológico-político y financiero y la asesoría para la
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implementación de un modelo similar al soviético (Conelli, 2022). Claro, todo ello condicionado
a seguir los principios soviéticos y una política exterior que rechazaba al capitalismo.
De acuerdo con la teoría marxista, la revolución socialista debería ser una etapa de
transición hacia el comunismo, encaminada a una sociedad sin clases. Con un 95% de la población
campesina y solamente el 1% proletarios (Gómez Serrano, 2014), de los cuales la mayoría no
sabía leer y, más que entender la ideología socialista, estaban motivados por la promesa de
cambiar su condición de vida porque Mao posicionó la idea de: “…la evolución del país hacía el
verdadero comunismo, en donde todo mundo disfrutaría de un trabajo cómodo, bienes materiales
en abundancia y la satisfacción de colaborar en equipo para el bien común” (Gómez Serrano,
2014)
Las bases comunes para la edificación del socialismo fueron, en esencia (Bettelheim,
1996): la centralización del poder en el partido dirigente con una alianza de clases, en la que los
obreros dirigen el Estado; expandir el sector público como directriz de la economía, y; la reforma
agraria con relaciones de producción socialista.
Un requisito indispensable para la instauración del nuevo Estado fue la eliminación total
del anterior. Gradualmente dejaron de existir terratenientes y burgueses. El nuevo poder se
concentró en una elite política formada por obreros y campesinos. La organización política
condiciono el acceso al poder a la pertenencia de las clases tradicionalmente oprimidas o, por lo
menos, que se identificasen con ellas. La reforma agraria implicó el dominio de aldeas por
activistas campesinos bajo el liderazgo del Partido Comunista, que implicó el despojo, la
neutralización y destrucción de la influencia económica y social de terratenientes y burgueses
locales (CLACSO, 2023). Lo fundamental era transformarse en una sociedad socialista (Cardona
Castro, 2002)
El Estado se focalizó en la reconstrucción de la economía, la cultura y la defensa nacional.
Se consolido el poder del Partido Comunista Chino puesto que pudo establecer un gobierno
nacional unificado y una política económica conjunta para la China continental, a pesar de que el
nuevo Estado en ese tiempo no tenía el poder absoluto ni el apoyo total de la población. Para
lograr este resultado, el papel del ejército fue fundamental, primero, para eliminar a los enemigos,
y segundo, ya pacificado el país, para desarrollar la producción agrícola e industrial para mitigar
la economía que se encontraba destruida por años de catástrofes y guerras. El hecho de que sus
miembros tuvieran raíces campesinas fue fundamental para su logro, pues poseían diferentes
técnicas de producción y tenían cierto nivel de conciencia política. Para ello, los gobiernos
populares debían prestar instrucción y ayuda a las unidades militares locales.
Las reformas para la instauración del socialismo
Las reformas estuvieron enfocadas en la economía. Se indujo la socialización como forma
de maximizar la productividad con la incorporación de mujeres y niños. La familia privada quedo
disuelta, sus miembros se integraron a la comunidad socialista, con los hombres separados de las
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mujeres y niños. La población campesina fue alojada en enormes bloques y sometida a una férrea
disciplina de trabajo. Aldeas y pueblos fueron reemplazados por comunas, sin parcelas privadas,
cuyo propósito fue la colectivización del sector rural. Se afirmaba el cooperativismo general, en
el que el trabajo tenía una recompensa global. Todos los bienes de consumo eran suministrados
gratuitamente acorde a las necesidades (Flores Arocutipa, 2021).
Con las reformas económicas se trató de llegar a la industrialización del país, siguiendo el
modelo soviético (Palomino-Arias, 2018). La agricultura y la industria pesada fueron los dos ejes
de desarrollo para el país, seguidos de una recuperación de la industria ligera.
En el aspecto cultural, a principios de la nueva república había cierta tolerancia a la religión,
la cual fue excluyendo gradualmente la idiosincrasia basada en el confucionismo, el taoísmo y el
budismo. El Estado se valió de la represión para mantenerse en el poder. Para ello se llevaron a
cabo grandes empresas ideológicas que estaban dirigidas en contra de todo aquel que mostrara la
más mínima señal en contra del régimen. Fue así como se implementaron constantes campañas
(la de las Cien Flores, los Oportunistas de derecha, La Revolución Cultural, etc.) bajo la bandera
anticapitalista para acabar con los últimos rastros capitalistas, que en realidad trataban de
eliminar a enemigos políticos.
La política exterior China trato de reflejar la unidad del movimiento comunista. China y la
Unión Soviética firmaron un tratado de amistad y alianza (1950), seguida de varios acuerdos
complementarios que culminaron en 1954. El nuevo régimen pretendió estrechar relaciones con
sus vecinos comunistas de Norcorea e Indochina y trato de recuperar los territorios que
históricamente habían estado en disputa, como el Tibet, Taiwán, las islas de Quemoy, Macao y
las Tachens. Sin embargo, conforme la Unión Soviética avanzaba hacia la coexistencia pacífica
con occidente, se acentuaron las diferencias entre las dos potencias comunistas, lo cual significó
su ruptura y el fin de las relaciones entre ambas naciones. De esta forma, los chinos comenzaron
a competir abiertamente por el liderazgo en el bloque comunista.
El Viraje económico
La muerte de Mao fue el inicio de cambio hacia una apertura de China, del parteaguas de
la historia contemporánea (Nieto, 2010). El control dejó de centrarse en su figura y se concentró
en el Partido Comunista Chino ostentó (Xulio, 2016). Las prácticas represivas cambiaron
gradualmente. En los últimos años de su vida, por la necesidad de disminuir los impactos
negativos y por su delicado estado físico abrió camino al próximo periodo de reformas (Chang J.
H., 2006). Se establecieron las bases sólidas de una China moderna, social y económica (Otero,
2006). El país entró a un periodo, en el que la economía adoptó características capitalistas.
Entre las bases que sentaron el próximo ascenso de China son destacan el empleo para casi
la totalidad de la población. Se disminuyó considerablemente el analfabetismo (Gómez Serrano,
2014). Con la colectivización, se le dio orden y estructura a la organización social. Se mejoro la
salud de la población, pues se implanto un sistema de salud con servicios médicos gratuitos, que
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combinó la medicina occidental con la tradicional. La esperanza de vida se duplicó de 32 a 65
años, (El obrero revolucionario, 2016). Sin un control de natalidad por considerar necesario una
mayor cantidad de población para intensificar la producción (Chang J. , 2005) se dotó de una
mano de obra abundante. Una población sumisa al Estado, resistente a la explotación: mano de
obra dócil y barata. La conducción de la economía recayó en el Estado, pues controlaba tanto la
oferta como la demanda. Se reforzó la hegemonía de la elite partidista, para hacerla capaz de
conducir el timón de la nueva ruta tomada por China. Al no existir una clase burguesa, el impulso
económico quedó en manos del Estado y, por ende, de la cúspide política. Al eliminar los
privilegios de clase y los estatus sociales, la generalidad de la población quedó pobre. La
organización social se dio con base en las necesidades de la economía. Además, creó una cierta
infraestructura industrial y se eliminó cualquier dependencia al exterior cuando rompe con la
URSS y mantiene una política de autosuficiencia.
Se refiere a una economía mixta más que a un socialismo, pues la producción la controlaba
el Estado al monopolizar al mercado de mercancías y prohibir las actividades comerciales
lucrativas. Con una política exterior cerrada, las dificultades para comerciar productos con otros
países la llevaron a implementar una economía de autarquía. China se inclinó hacia un modelo de
industrialización sustitutivo de importaciones, para no depender de otros países, buscando
primeramente satisfacer la demanda de consumo local. Los recursos se destinaban hacia las
principales industrias de una región, con el objetivo de que ésta se hiciera autosuficiente
(Villarreal, 2006). Así se consolidaron regiones de acuerdo con sus vocaciones productivas.
Los nuevos dirigentes tenían una visión pragmática sobre la conducción del país, ya no tan
dogmática. De esta forma China pudo visualizar el proceso de globalización que se gestaba a nivel
mundial, centrándose en el comportamiento del sistema capitalista para adaptarlo en su interior e
integrarse. El proceso de transformación reforma al sistema económico mismo que no enfrentó
ningún obstáculo. Con las reformas cambia su modo de crecimiento, da paso al crecimiento hacia
fuera, es decir, de producción orientada al exterior (Figueroa, 1986). China entendió la necesidad
del cambio y comprendió cómo aprovecharse de la globalización. El Estado crea las condiciones
para que China sea un centro de atracción de inversiones. El estrecho control de la dictadura
partidista permitió un mando vertical. El proceso reformador estaba listo para iniciar. Para 1977,
la economía se encontraba disminuida pues la era de Mao no pudo eliminar la pobreza ni el atraso
(Franz, 1988), por ello, el mínimo cambio en la condición de la población china fue bien recibido.
Inserción al sistema global
Desde la ruptura con la Unión Soviética en 1963, China se había planteado la posibilidad
de enfrentamientos con las dos superpotencias, Estados Unidos y la URSS, enfrascadas en la
guerra fría. Ambas constituían una potencial enemistad. Ello llevó al aislamiento de China,
obligándola a cambiar su postura. Desde 1969, propugnó una política de acercamiento a
occidente, dirigiendo su mirada ahora hacia el capitalismo que cobraba cada vez más fuerza en el
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ámbito internacional. Luego del paulatino acercamiento de China con Estados Unidos, la apertura
exterior inició con la recuperación de su asiento en la ONU y la consolidación de relaciones con
la mayoría de las potencias capitalistas de Europa, Oceanía, Japón, Norteamérica, así como con
las naciones subdesarrolladas (Rodriguez y Rodriguez, 2001). Además, fue admitida en el Fondo
Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco de Desarrollo Asiático.
El Gobierno puso en marcha el esquema de la reforma económica centrada en cuatro
modernizaciones: “… la agricultura, la industria, la tecnología y la defensa, que darían como
resultado el desarrollo de las fuerzas productivas y, por tanto, de la economía [cuyo] objetivo final
[fue] …ser una potencia de primera línea mediante el crecimiento económico y el desarrollo
tecnológico” (Claudio Quiroga, 2016)
La intención fue cambiar gradualmente de una economía centralmente planificada a una en
la que se pretendía operar bajo mejores condiciones de mercado y aplicar mecanismos
macroeconómicos en materia fiscal, bancaria y de precios (Rodriguez y Rodriguez, 2001).
La reforma requirió de las siguientes condiciones: reducciones arancelarias introducidas
unilateralmente, en anticipación a la entrada a la Organización Mundial de Comercio; cambios
legales e institucionales por los que se permitió la entrada de inversiones extranjeras,
principalmente en forma de coinversiones con empresas chinas, sobre todo de propiedad del
Estado, pero también colectivas, mixtas y más recientemente privadas; derechos a la propiedad
privada, y; creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) (Shenzen, Zhuhai, Hainan y Xiomen)
en las provincias costeras del sur de China, y posteriormente de ciudades abiertas a las inversión
extranjera y Zonas de Desarrollo Económico Especial (ZDEE), como es el caso de Putong, en las
inmediaciones de Shangai (Cornejo Bustamante, 2016).
Hacia el socialismo de mercado con características chinas
Con la aplicación de reformas, tras la muerte de Mao, se da un viraje en la historia de China
en el que se trasmuta el proceso revolucionario que dio vida a la nueva república. Se disminuyó
la colectivización agraria y se amplió el margen de iniciativa individual (Franz, 1988). El Estado
garantizaba un precio de compra para la cuota mínima y el excedente se sometía a las
fluctuaciones del mercado. De acuerdo con Julia Moreno (1992) lo más destacable de las reformas
fue que se aplicaron diferentes salarios en función del rendimiento, se estableció la flexibilidad
para dar dirección individual de las empresas, se tuvo acceso a importaciones de tecnología
occidental para el desarrollo industrial, se introdujeron elementos de economía de mercado y se
suprimió la fijación centralizada de los precios, se dio prioridad para la formación especializada
sobre el adoctrinamiento político, se dio apertura cultural a occidente (música y literatura) y se
regresó al arte tradicional chino en las representaciones públicas. Junto a esta “liberalización”, la
política de seguridad interna se caracterizó por la implacable represión de las opiniones
discrepantes y el control estricto sobre la población, con ayuda de la policía secreta.
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De acuerdo con María Teresa Rodríguez (2001) las reformas para la reorientación de la
política económica sobre la base de la exportación fueron:
Liberación de los productos agrícolas para fomentar su comercialización, y con ello su
incremento y diversificación. Se permitió la mercantilización de la mano de obra en el sector rural
y la generación de ganancias como producto de dicha actividad. Se contribuyó a la captación de
divisas para uso del mismo sector. Los cambios se dieron de la siguiente forma:
a) Se cambió del esquema nacional de estímulos ideológicos (equipos de trabajo, el nivel más
bajo de la comuna) al sistema de responsabilidad familiar con el que se eliminaron las
cuotas y se promovieron los estímulos materiales individuales, a través de aumentos en los
precios de acopio y, posteriormente, la liberación de los precios no básicos.
b) La permisividad de la posesión de la tierra agrícola individual o familiar para la producción
a través de contratos de largo plazo.
c) El impulso análogo de un subsector de industria rural que permitiera la urbanización
paulatina de pequeñas y medianas poblaciones.
d) Las operaciones comerciales del sector primario se liberaron gradualmente al permitirse la
exportación de la producción agrícola no básica y la importación de insumos para el sector.
e) Aumentos en los precios de cuota y sobre cuota a la producción, como una forma de apoyar
y estimular económicamente a los productores.
f) La diversificación de un sector de servicios diversos como resultado de la agricultura, el
aprovisionamiento de insumos y de bienes de consumo o semi industriales. Ello contribuía
a absorber a la población que quedaba desplazada por esta actividad.
g) Fomento a la urbanización para aquellas poblaciones rurales que fueran creciendo.
h) Disminución de la participación del gobierno en las inversiones del sector rural.
El Estado pasó de ser actor económico a regulador y promotor de la economía. Se
desvinculó a las empresas estatales de los objetivos sociales y políticos para ligarse más a la
eficiencia empresarial con base en las necesidades del mercado. Se disminuyó la burocracia en
las empresas estatales para dar impulso a la autonomía de los administradores en todo lo
relacionado con eficiencia empresarial.
Para la apertura económica y comercial al exterior se promovió la atracción de IED y se
eliminó la política de puertas cerradas para dar impulso a la de puertas abiertas.
En términos generales, con las reformas el país buscó la apertura, en su más amplia
acepción para integrarse a la globalización. A partir de 1980 China se encamina a una economía
de mercado para abrirse al mundo (Anguiano Roch, E., 2022). Además de la atracción de capitales
externos, procuró un mercado mundial para acomodar las mercancías producidas en el territorio.
El proceso de industrialización fomentado por China se tornó hacia el sector manufacturero como
centro del crecimiento económico.
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La actividad industrial ligera recuperó importancia, caracterizada por el uso intensivo de la
mano de obra; y, la industria pesada se enfocó a áreas estratégicas, como la química, acero y
metalurgia. Para tal fin, el vínculo de la política industrial con la comercial fue factor decisivo, en
tanto que le permitiera enfrentar el proceso de apertura gradual en el que se compartían los mismos
objetivos. Lo anterior bajo el contexto de competencia global basado en el fortalecimiento del
mercado interno, la apertura financiera regulada y dirigida al impulso del desarrollo tecnológico
de las empresas e instituciones nacionales.
Para reforzar el papel del Estado como regulador de la economía:
[se] ha reducido paso a paso los tipos de las mercancías producidas…ha eliminado la
prohibición de actividades comerciales de las empresas de producción, ha anulado los
precios de las mercancías determinadas por el Estado, ha ampliado la autonomía de gestión
de las empresas respecto a los planes de producción y compra y venta de sus productos, ha
fundado mercados al por mayor y centros comerciales, ha reformado el sistema comercial
de las ventas al por menor y al por mayor, y ha autorizado a las economías no estatales
dedicarse a las actividades comerciales. Mediante la reforma, ha roto paso a paso el
mercado de mercancías monopolizado por la economía de propiedad estatal. Ya está
formada una estructura comercial diversificada, que tiene como cuerpo principal el
comercio estatal, con la existencia paralela de varios elementos económicos
(spanish.china.org, 2016).
Estrategia de apertura
Para lograr su objetivo, el primer paso fue la reducción progresiva de controles y tarifas,
así como la descentralización de la toma de decisiones relacionadas con el comercio (Sornoza
Parrales, 2018). De este modo, “…se establecieron metas respecto al valor de las exportaciones y
los beneficios derivados del comercio exterior, así como la emisión de leyes y reglamentos para
la protección de la propiedad intelectual” (Villarreal, 2006).
En este proceso de apertura, el papel jugado por los organismos financieros internacionales,
como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, fue estratégico, pues gracias a ellos
el país pudo a acceder a créditos para estimular la inversión. No obstante, no siguió al pie de la
letra las recomendaciones del Consenso de Washington promovidas por ellos.
José Luis Gómez (2014) menciona cómo el Consenso de Beijing
2
trató de contrarrestarlo a
través de tres vertientes: 1) compromiso con la innovación y experimentación continua, como vía
para enfrentar los cambios, e incluso adelantarse a ellos; 2) considerar el bienestar económico con
otras formas de medirlo, promover un modelo económico sustentable y justo, y; 3) no caer en
manos de la inversión extranjera, y en cambio mantener un equilibrio entre lo interno y lo externo.
2
Nombre otorgado por el economista Joshua Copper Ramo, como una versión apegada a la
economía china.
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China buscó su integración y posicionamiento en el comercio internacional al formar parte de la
Organización Mundial de Comercio (OMC), en el que previo a ésta, las concesiones al mercado
y las relaciones de Estados Unidos, fueron un factor de gran importancia.
La estrategia china se enfocó en un s amplio posicionamiento de las mercancías
producidas en el país para un mercado global, extendiendo las relaciones comerciales, ya sea a
través de tratados o acuerdos de comercio y membresía a organismos internacionales con un
número creciente de países. La inversión extranjera directa reafirmó su papel como el motor de
impulso en dichos productos para lograr ese posicionamiento singular y desafiante en la economía
mundial.
En el proceso del fomento de la industrialización para el exterior, se promovió el desarrollo
de zonas específicas que contaran con condiciones y atractivos, con el fin de promover dicha
actividad. En un primer momento, se buscó atraer la diáspora china capitalista de Taiwán, Macao
y Hong Kong. Para ello se crearon Zonas Económicas Especiales (ZEE) (Hernandez Rodriguez,
2019). Omar Neme Castillo (2006) menciona que fue un logró progresivo dividido en cuatro
etapas. En la primera, se consideró la ubicación geográfica y acceso portuario para garantizar
libertades únicas para operar y administrar las empresas bajo condiciones de mercado, al mismo
tiempo que se ofrecían concesiones tributarias a los inversionistas extranjeros. Se situaron
estratégicamente para atraer capitales importantes de Taiwán y Hong Kong.
En la segunda, se crearon trece ciudades costeras abiertas al exterior (Dalian,
Quinhuangdao, Tianjin, Yantai, Qingdao, Lianyungang, Nantong, Shangai, Ningbo, Wenzhou,
Guangzhou, Zhangang, Nantong, Shangai, Ningbo, Wenzhou, Guangzhou, Zhanjiang y Behai)
que “…son lugares similares a las zonas libres de derechos aduaneros, donde se puede invertir
con reducción y exención de impuestos aduaneros, sobre la renta y las licencias de exportación e
importación, …con incentivos fiscales a las empresas extranjeras menos generosos que las
ZEE” (Roldán, 2003).
La tercera es el establecimiento de Zonas para el Desarrollo Económico y Tecnológico en
las ciudades antes mencionadas, cuyo principal objetivo era fomentar proyectos productivos
intensivos en tecnología por medio de capitales extranjeros. En ellas se puede encontrar terrenos
con infraestructura industrial y de comunicaciones, y gozar de programas gubernamentales de
fomento para la exportación, maquinaria y equipo, incentivos tributarios que se dirijan a la
exportación.
En la cuarta etapa se dio el establecimiento de “tres triángulos de desarrollo”, “diseñados
como áreas costeras abiertas al exterior, que también ofrecían los incentivos de las 14 ciudades
costeras. Para 1988, se extendió la política de puertas abiertas a todas las áreas costeras del país.
“Esta política se le nombró como “estrategia de desarrollo costero”, que se dividía en dos partes
principales: el desarrollo de industrias intensivas en trabajo en las zonas costeras que se centrarán
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en la exportación de sus productos, luego de importar las materias primas.” (Gonzalez Garcia,
2009)
China se apoyó de la experiencia de los países vecinos, entre ellos Japón, Corea del Sur,
Taiwán y Hong Kong. Adoptó el modelo asiático, o más precisamente el modelo del este de Asia,
en el que el Estado juega el papel protagónico de la economía cuya estrategia ese centra en la
atracción de inversión extranjera como detonante. En su experiencia, tras un modelo sustitutivo
de importaciones se viró a la producción al exterior. Su crecimiento se fundamentó en industrias
livianas intensivas en mano de obra, como textiles, confección y electrónica, para después avanzar
hacia la industria pesada e industrias tecnológicamente más avanzadas (Devlin, 2007). Además,
se apoyaron en la construcción de infraestructura, en mayor escala en comunicaciones. En este
modelo fue decisiva protección del Estado a los sectores estratégicos, pues les permitió
fortalecerlos antes de abrirse al mercado.
Para acelerar la estrategia de captar inversiones se requirió de la desregulación económica,
permitir precios competitivos a través de la liberalización de aranceles, privatización de empresas
paraestatales y la gradual eliminación de subsidios directos e indirectos” (Gonzalez Garcia,
2009). Para acelerar la transferencia de tecnología y métodos modernos de administración se
aprobó la Ley “Joint Ventures” para abrir las puertas a los inversionistas extranjeros por medio
de la asociación con empresas locales , a través de tres formas: “Joint Ventures”, igualitaria y
contractual. “La primera, es establecida por empresas extranjeras y su contraparte china para
invertir conjuntamente en ese país con derechos y obligaciones proporcionales al capital aportado;
la segunda, las empresas extranjeras normalmente aportan todo el capital mientas el socio chino
proporciona la tierra y la infraestructura; y la última funciona a base de contratos.” (Gonzalez
Garcia, 2009)
Los atractivos para atraer IED fueron sólo anzuelos, pensando en los beneficios que a futuro
le pudieran generar. La estrategia incluye diferenciar las zonas receptoras de acuerdo con el tipo
de inversión, de acuerdo con la especialización a futuro, las cuales se complementarían con la
formación de personal calificado a través de la educación (Gómez Serrano, 2014):
La peculiaridad de este modelo radica esencialmente en el estilo y estrategias de la gestión
administrativa, así como en la habilidad para combinar y movilizar las ventajas
comparativas. Además, existe una fuerte relación con el gobierno, la empresa se asume
como parte o contraparte indispensable de un Estado, el cual, a su vez se muestra proclive
al desarrollo de un empresariado que comparte el proyecto nacional y que coadyuva a la
construcción de esa comunidad de importes entre la esfera pública y privada, sin drásticas
rupturas, para el logro de un conjunto de objetivos nacionales (Gonzalez Garcia, 2009).
En un contexto internacional de competitividad, China pudo potenciar su sistema
empresarial e industrial. Para finales del siglo XX el país ya se había convertido en uno de los
más importantes beneficiarios del flujo internacional de capitales.
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El ingreso a la OMC
La entrada de China a la OMC es punto crucial en su historia al convertir al país en un actor
fundamental en el entramado del comercio mundial. Su entrada transformó las reglas del juego
del sistema global. Para su estrategia de comercio exterior era una necesidad, pues ello le permitió
disminuir las barreras para el libre flujo de sus productos hacia nuevos y más grandes mercados.
Además, se ampliaron las oportunidades para la captación de IED al abrir sectores reservados
para el capital nacional con privatizaciones parciales en los sectores estratégicos controlados por
el Estado. Fue la transición para el desarrollo y exportación de productos con cada vez mejor
tecnología ( (Weskler, 2023).
Su entrada fue un proceso largo y gradual que duro 15 años (Shane, 2005). El resultado fue
el posicionamiento global de los productos chinos en nuevos y cada vez más grandes y
estratégicos mercados. De acuerdo con un estudio hecho por Will Martin, del Banco Mundial, el
ingreso de China a la MMC tuvo un gran impacto en el sistema mundial de comercio a través de
cuatro grandes medios (Martin, 2005): la expansión del mercado internacional para la
exportación; el incremento de las exportaciones en diversos mercados; la competencia en terceros
mercados
3
, y; la expansión de la inversión en el país y la posibilidad de catapultarse hacia otros
países.
El modelo chino en el sistema económico global
Según Joaquín Estefanía: “La globalización se trata de un proceso por el que se integran
progresivamente en la economía internacional” (Estefania, 2007). Lo que motiva al capital es la
obtención de la ganancia. De acuerdo con Walden Bello (2008), la posición de China fue resultado
histórico de una coyuntura internacional. En la segunda mitad del siglo XX se desató una crisis
mundial debido a que para enfrentar el crecimiento de la demanda (incrementos de salarios en el
Norte, la reconstrucción de Europa y Japón y la industrialización sustitutiva de importaciones en
América Latina y otras partes del Sur) la oferta lo hizo al mismo ritmo, pero cuando la primera
disminuyó, se desató la crisis por una sobre oferta en el mercado. La producción ya no pudo
crecer, lo que afecto directamente a la la ganancia. No obstante, China fue la solución, conforme
logra consolidarse como el principal receptor de Inversión Extranjera Directa (IED). El aumento
masivo de una nueva capacidad productiva por parte de inversores extranjeros desplazados al país
le ha dado una nueva dinámica al problema de sobrecapacidad y sobre producción. En la medida
en que se fortalecieron sus mercados, resultaron más atractivos para absorber la sobre oferta, al
tanto que su gradual provisión de importaciones les permitió diversificar sus vínculos comerciales
y financieros.
3
Entendidos como aquellos mercados que indirectamente son cubiertos por las exportaciones
chinas.
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A diferencia de otros países que pasaron del socialismo al capitalismo, para China la
transición al socialismo de mercado chino, un sistema económico-político-social que combina la
retórica del socialismo en los ámbitos político y social con el pragmatismo del capitalismo
económico (Jovane, 2019) fue gradual. Ello permitió al aparato estatal adaptarse y guiar la
mutación (Borquez, 2016). Para Carlos Aquino Rodríguez (2005), la estabilidad política-social
es un requisito para garantizar la libertad económica y el desarrollo.
El crecimiento de China se ha basado en la producción al exterior para obtener
financiamiento interno por las divisas (Molinero, 2015). La participación del Estado en la
economía ejerce un rol importante, dejando en éste los sectores estratégicos de la economía,
mientras que deja en la IED la atracción de capital y tecnología. Lo primero fue una apertura de
mercado a inversores extranjeros, pero también locales que complementaran al sector estatal. El
Estado, a través de los recursos públicos, dotó de capital a la élite política para que fungiera el
papel de inversionista local.
A la apertura, siguió la dotación de condiciones físicas y organizativas para el asentamiento
del capital. La propiedad privada, requisito indispensable del capitalismo, es reconocida en la
legislación nacional. La presión salarial se ejerce con gran impulso como resultado de una sobre
oferta de mano de obra, en proporción a una baja demanda de puestos de trabajo. Los mejores
empleos se concentran en las grandes urbes que corresponden a los polos de desarrollo que el país
ha destinado como centros industriales, lo que favorece la migración de zonas rurales a urbanas.
Para regular el flujo migratorio el Estado implemento un sistema de otorgamiento de permisos de
residencia en las regiones industrial que actúa como un proceso de preselección para dotar a las
empresas de trabajadores con los perfiles más adecuados. Por este medio se va surtiendo de mano
de obra y controlando su reserva para mantener sus costos bajos (Norambuena Carrasco, 2021).
Para mantener el orden social el Estado se encarga de repeler cualquier intento por mejorar
las condiciones labores. No permite huelgas y estipula que se afilien a la Federación de Sindicatos
que está controlada por el Partido Comunista (Ying, 2011). Por otro lado, la cultura laboral china
ha sido decisiva. Son trabajadores disciplinados con gran disponibilidad de aprendizaje,
responsabilidad, compromiso y participación. Además, la seguridad también representa un
incentivo para la inversión. China es uno de los países donde se registra menos delincuencia, ello
por el férreo control del estado y la severidad en los castigos para los criminales, lo que disminuye
los costos en seguridad para las empresas que ahí radican.
Sin embargo, la privatización de los servicios ha llevado a que la educación y la salud
queden fuera del alcance de ciertos sectores de la población. Paradójicamente, carecer de ellos
impacta sobre la inversión y el crecimiento, al fomentar la cultura del ahorro, que puede llegar al
30% de los ingresos de los sectores de salarios medios a altos. Sectores sociales en condiciones
no ventajosas, mostraron su fortaleza económica, dado que contaban con capacidad organizativa
y de autofinanciamiento para emprender negocios. Este financiamiento informal permitió el
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nacimiento de pequeños polos de desarrollo (Aragón Sandoval, 2014). Asimismo, las grandes
redes de financiamiento contribuyeron a fomentar la emigración rural hacia las grandes ciudades.
El financiamiento informal como actividad lucrativa se convirtió en importante promotor del
desarrollo.
La estrategia para el desarrollo tecnológico es contundente. La escasez de tecnología se
compensó con la inversión extranjera en un inicio. Aunado al fomento al Sistema educativo que
ha jugado un papel fundamental. La estrategia nacional de conformar capital intelectual para
permite la generación de nuevos conocimientos útiles en el contexto global. El modelo educativo
chino, es una simbiosis entre los modelos soviético y japones, del primero al ser altamente
especializado y, del segundo, al determinar las opciones de estudio a través de evaluaciones en
diversas etapas para la admisión al nivel académico.
El sistema de educación superior está delineado conforme al desarrollo de la economía,
pero con orientación al mercado. Se ha consolidado un sistema de educación de especialidades
científicas completas y una formación de calidad garantizada con opción de estudios de posgrado,
en los que destacan las instituciones superiores de las ciencias y tecnologías avanzados. El estado
es quien fomenta la formación y crecimiento de talentos especializados, quienes se enfocan en
investigaciones científicas.
Para Emilio Velazco Gamboa la reforma al sistema socialista buscó los siguientes objetivos
en la estructura económica: profundizar los cambios en todos los aspectos y adoptar una serie de
medidas de regulación y control macroeconómicos; establecer una estructura empresarial
moderna, caracterizada por una regulación que legalidad a los derechos de propiedad, defina
las jurisdicciones y la responsabilidad, separe las atribuciones y responsabilidades de la empresa
de las del gobierno; unificar los mercados urbano y rural para vincularlos con el nacional y el
internacional; establecer un sistema mejorado de regulación y control macroeconómicos,
modificar la distribución del ingreso justo, bajo el principio de “a cada uno según su trabajo”
como lo principal, para fomentar la eficacia; establecer un sistema de garantía social para todos
los estratos (Velazco Gamboa, 2006).
El Estado procuró llevar a cabo la transformación de un modo gradual, equilibrado y
coherente, pues no se abrió inmediatamente, sino que fue preparando las condiciones necesarias
para que esto se lograra de manera plena, efectiva y permanente, sin efectos de rebote o de tipo
negativo. China ha efectuado una serie de reformas a la estructura de comercio internacional. El
Estado ha procurado llevar a cabo la preparación de las condiciones para seguir adaptándose
exitosamente al comercio internacional, como con la conservación estratégica y gradual de la
propiedad de una considerable cantidad de empresas que lo integran. En materia de petróleo y
energía eléctrica, el gobierno conserva la exclusividad de la propiedad y operación de las
empresas que explotan, procesan y distribuyen esos recursos (Sornoza Parrales, 2018).
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Estableció relaciones diplomáticas como preámbulo a su inserción al sistema global. Esa
eventual apertura diplomática, en su oportunidad, culminó en una apertura comercial e industrial.
China fortaleció las relaciones comerciales con los países miembros de la Organización Mundial
de Comercio (OMC) y participó en las actividades de la Organización de Cooperación Económica
de Asia-pacífico.
CONCLUSIONES
La economía china no desemboca en el mercado ni en el Estado, sino que se ha combinado
virtuosamente entre ambos, en lo que ellos denominan el Socialismo de Mercado al estilo chino.
Es un país socialista en una economía capitalista mundial. Al menos, en la retórica se maneja
como tal. China es pragmática conforme a sus intereses. Mantener una economía centralmente
planificada combinada con una de mercado le permitió gradualmente mejorar la productividad y
eficiencia en el empleo de materias primas e insumos a un menor costo. Es el intervencionismo
del Estado lo que le ha dado ese papel preponderante. En ciertos sectores, es rígido para hacerlos
despegar y aumentar sus capacidades, a la vez que les da flexibilidad para adaptarlos a los veloces
cambios del mercado. Se permite cierta libertad en un espacio encerrado por el control del Estado
(Clements, 2013). Su estrategia se ha enfocado en: “Una transformación continua de sus
estructuras económicas hacia industrias de alta tecnología” (Ha-Joon, 1996).
China se encamina a ostentar el liderazgo mundial en un futuro próximo. De eso no hay
duda, los datos muestran su tendencia. Su posición ahora se encuentra solamente detrás de Estados
Unidos, pero avanzando a paso firme. Su estrategia declarada es de convertirse en un centro de
innovación internacional, con lo cual ostentará su liderazgo ya no solamente como manufactura
del mundo sino como productos de alta especialización y de excelente calidad. Además, la
apertura se extiende al sector financiero, pero ya no solamente como receptor, sino como inversor
y prestamista de China y del mundo. En un contexto de guerra comercial, para eliminar la
dolarización en el mundo, pretende la internacionalización de la moneda, con lo cual las
transacciones económicas entre China y sus socios comerciales será en esta moneda, lo que le
dará una fortaleza a la vez que disminuye la del poderoso dólar norteamericano.
El epicentro del capitalismo se reposiciona hacia el este de Asía, concretamente hacia
China como líder de la región. La dimensión de la economía mundial cambia su ubicación hacia
un mayor volumen de transacciones en esta localización. El futuro marca que las relaciones con
China serán necesarias, de lo contrario, significa quedarse aislado del mundo. No se puede
desentenderse de China de acuerdo con las pretensiones estadounidenses, sino que la inercia es a
aprovechar su magnetismo y mejorar las relaciones comerciales. México debe reconsiderar
disminuir su dependencia a Estados Unidos y lograr un acercamiento con China.
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