Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 3660
https://doi.org/10.69639/arandu.v11i2.528
Adicción a las redes sociales y bienestar psicológico en
estudiantes universitarios
Social network addiction and psychological well-being in college students
Jesy Nayeli Garcés Obregón
jgarces5930@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-8728-4965
Universidad Técnica de Ambato
Ecuador - Ambato
Fanny Rocío Gavilanes Manzano
fr.gavilanes@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-0477-5068
Universidad Técnica de Ambato
Ecuador Ambato
Artículo recibido: 20 octubre 2024 - Aceptado para publicación: 26 noviembre 2024
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar
RESUMEN
En la actualidad las redes sociales corresponden una herramienta circunstancial para la
comunicación y el desarrollo social de las personas, de tal manera, el presente estudio tuvo como
objetivo determinar la relación existente entre la adicción a las redes sociales y el bienestar
psicológico. Se contó con la participación de 206 estudiantes de una universidad de Latacunga
Ecuador. La investigación posee un diseño no experimental, de alcance descriptivo-correlacional.
Se aplicaron dos instrumentos psicométricos para medir las variables de estudio: el cuestionario
de Adicción a las redes sociales de Escurra y Salas (ARS) y la Escala de Bienestar psicológico de
Ryff (EBPR). Los resultados demostraron una correlación positiva baja entre las variables de
estudio, lo que implica que mientras mayor uso de redes sociales, el nivel de bienestar psicológico
también aumenta levemente. Se obtuvo un nivel moderado de adicción (49.5%) respecto a la
media del total de participantes, y un nivel moderado de bienestar psicológico (61.2 %). Al
realizar una comparación por sexo, se obtuvo que no existen diferencias significativas entre
hombres y mujeres, por tanto, se concluye una correlación positiva baja (p=0.078), sugiriendo
que mientras exista un uso prolongado de redes sociales, las dimensiones que engloban el
bienestar psicológico como la autonomía, dominio del entorno, propósito en la vida, y crecimiento
personal tienden a aumentar levemente en la población de estudio.
Palabras clave: adicción a las redes sociales, bienestar psicológico, conducta
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ABSTRACT
Nowadays, social networks are a circumstantial tool for communication and social development
of people, therefore, the present study aimed to determine the relationship between addiction to
social networks and psychological well-being. A total of 206 students from a university in
Latacunga - Ecuador participated in the study. The research has a non-experimental design, with
a descriptive-correlational scope. Two psychometric instruments were applied to measure the
study variables: the Escurra and Salas Social Network Addiction Questionnaire (ARS) and the
Ryff Psychological Well-Being Scale (EBPR). The results showed a low positive correlation
between the study variables, which implies that the greater the use of social networks, the higher
the level of psychological well-being also increases slightly. A moderate level of addiction
(49.5%) was obtained with respect to the mean of all participants, and a moderate level of
psychological well-being (61.2 %). A comparison by sex showed that there were no significant
differences between men and women, therefore, a low positive correlation was concluded
(p=0.078), suggesting that as long as there is a prolonged use of social networks, the dimensions
that encompass psychological well-being such as autonomy, mastery of the environment, purpose
in life, and personal growth tend to increase slightly in the study population.
Keywords: behavior, psychological well-being, social network addiction
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INTRODUCCIÓN
Las redes sociales son plataformas virtuales que permiten el intercambio, la creación y la
interacción entre las personas, expendida como una herramienta que ha permitido la
transformación de la comunicación moderna, así como la facilidad de conexión entre usuarios
desde diferentes partes del mundo en tiempo real (Chen, 2022).
En la era digital actual, el uso de redes sociales ha crecido exponencialmente en la
población juvenil, lo que conlleva a exigir una exploración exhaustiva de su impacto en el
bienestar y la vida cotidiana de este grupo demográfico; junto con su adopción generalizada, han
surgido preocupaciones sobre sus posibles implicaciones para la salud mental y el
comportamiento social de los usuarios (Wang & Shang, 2024).
La adicción a las redes sociales se ha convertido en una dificultad gradual, caracterizándola
como una problemática generacional, en donde, los efectos negativos del uso excesivo de redes
sociales hace que el desarrollo personal y social de los jóvenes se encuentre en un estado de
vulnerabilidad (Ostic et al., 2021); corresponde un patrón de comportamientos compulsivos
distinguidos por la pérdida de control sobre el uso de estas plataformas, interfiriendo en otras
áreas de la vida diaria y por consecuencia la salud mental del sujeto (Cabascango, 2023).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), la salud mental es un estado de
bienestar mental que permite a las personas afrontar los momentos difíciles de la vida, desarrollar
habilidades y aprender de ellas, para contribuir y beneficiarse a mismo y a su comunidad; su
importancia radica tanto en el desarrollo personal, como en el desarrollo comunitario y
socioeconómico de la persona, por ello, una afectación sería el resultado de factores como el estrés
y la vulnerabilidad individual, aumentando la incidencia de trastornos de la salud mental como la
depresión, la ansiedad, y el abuso de sustancias, así como el acaecimiento de otras enfermedades,
y lesiones no intencionales e intencionales.
En todo el continente americano la brecha de tratamiento en trastornos afectivos, de
ansiedad, depresivos y por consumo de sustancias corresponde al 77,9% y en América latina el
73,9%. En Ecuador, 30 de cada 100 personas sufren algún problema de salud mental, siendo la
depresión (8 de cada 100) y la ansiedad (5 de cada 100) las enfermedades más comunes, al igual
que en Estados Unidos. Estos datos demuestran que la incidencia y prevalencia de enfermedades
mentales como la depresión y la ansiedad en Ecuador, es relativamente alta en comparación con
países más industrializados. (OMS, 2022; Organización Panamericana de la salud, 2021).
Hasta la fecha, ha existido un escaso acuerdo en cuanto a la importancia del bienestar
psicológico, así como también de la salud mental por parte de la sociedad en general ocupando
en los últimos años, con una posición principal la depresión entre los trastornos de la salud mental
con una prevalencia del 10% y 15% en hombres y mujeres de países industrializados a nivel
mundial (OMS, 2022).
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Las últimas previsiones a nivel mundial sobre las redes sociales apuntan a un crecimiento
constante en nuevos usuarios mensuales activos con alrededor de 5.000 millones desde el 2019
hasta lo que va del 2024. En Latinoamérica, se registraron un aproximado de 392.6 millones de
usuarios en el 2022, y en Ecuador una cifra estimada de 13.30 millones de usuarios en enero del
2023, lo que equivaldría al 73.5% de la población total (Lexis Ecuador, 2023).
Estos datos en incremento, podrían denotar la posible tendencia a una adicción a las redes
sociales, y en cuanto al bienestar psicológico, comparaciones sociales, efectos negativos en la
autoestima, distracciones y problemas de concentración, así como también un impacto en las
relaciones interpersonales y en la salud mental de las personas (Campillo, 2023; Lexis Ecuador,
2023).
En una investigación desarrollada en Rusia para explorar el nivel de bienestar psicológico
y el uso de redes sociales, se obtuvo que quienes usan estas plataformas virtuales, presentan
resultados estadísticamente superiores en términos de crecimiento personal y metas de vida, están
más abiertos a nuevas experiencias, tienen un sentido de dirección y objetivos de vida más claros
que los estudiantes que no usan redes sociales (Fedina et al., 2023).
Por otra parte, en Perú se inquirió la relación entre el bienestar psicológico y el uso de las
redes sociales, donde se obtuvo que a medida que los estudiantes tienen un mayor bienestar
psicológico, disminuyen tanto su uso de las redes sociales como su obsesión por ellas, su falta de
control personal y su uso excesivo de estas plataformas. De manera similar, la relación entre estas
variables también se pudo interpretar de forma inversa, afirmando que, a mayor uso de las redes
sociales, menor seel bienestar psicológico, afectando tanto la aceptación del individuo como la
autonomía (Carbajal et al., 2022).
En una investigación realizada en Colombia, Cuba y México se demost que, el uso
prolongado y desmedido de redes sociales facilita también la presencia de comorbilidades con
otras adicciones, como la adicción a los celulares. Los resultados indicaron que los participantes
que presentan un uso problemático del teléfono celular provocado por el uso de redes sociales,
muestran características de una conducta adictiva como síntomas de abstinencia, tolerancia,
pérdida de control en el uso del teléfono celular y la presencia de abuso en su respectivo uso. En
relación al bienestar psicológico, los hallazgos mostraron que los participantes que tenían una
menor tendencia a conductas problemáticas con el uso de redes sociales, también presentaron un
mayor compromiso con el sentido de la vida y la orientación hacia su consecución y una
realización interior del sentido de la vida y, por consecuencia, un menor uso del teléfono celular
(Londoño-Vásquez et al., 2024).
Las redes sociales son las plataformas digitales más influyentes y reconocidas en la
actualidad. Desde la crisis provocada por la pandemia del COVID-19, su uso y utilidad ha
aumentado debido a la necesidad de comunicación e interacción social a distancia. Se ha
evidenciado una relación entre la salud mental y la utilización de redes sociales como un impacto
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dentro de la evolución tecnológica, que afecta la forma en que las personas se relacionan entre
ellas, y en cómo adquieren nuevas competencias y habilidades. Las redes sociales y la tecnología
se ha incorporado en la vida diaria de las personas y han ejercido influencia sobre ellas de
múltiples formas (Persiyantseva & Artemenkov, 2023; Pinto, 2023)
A su vez, se encuentra relacionado con la filosofía de consumo de la sociedad
contemporánea como un producto altamente extenuado y utilizado no sólo en mismo, sino como
medio para el dispendio de todo tipo de bienes y servicios. El consumo es visto como una forma
de satisfacción y plenitud personal, un camino hacia la mejora de la calidad de vida y la
consecución de la felicidad, percibiéndose a la tecnología como un elemento esencial para la vida
cotidiana, incluso para mejorar el estilo de vida (Valencia-Ortiz et al., 2021).
El uso de la tecnología y consecuentemente las redes sociales durante y después de la
Pandemia COVID 19 ha contribuido significativamente en el desarrollo social de la humanidad,
facilitando la comunicación, la interacción, así como la adaptabilidad. Sin embargo, no desmerece
la posibilidad de que el uso desmedido pueda provocar que aquella integración armónica entre la
sociedad y el individuo se vea afectada perjudicando la salud mental y bienestar general de las
personas (Hopp et al., 2022).
Dentro del campo de la salud mental, las conductas adictivas llevan al sujeto a depender de
actividades nocivas para su salud o equilibrio psíquico. La adicción a redes sociales se describe
como un fenómeno que se asemeja a las adicciones tradicionales, caracterizado por un
comportamiento compulsivo hacia el uso de Internet. Aquellas particularidades, se consideran
como una condición patológica independiente con similitudes a los trastornos del control de los
impulsos, siguiendo los criterios diagnósticos del manual diagnóstico y estadístico de los
trastornos mentales DSM 5 (Miranda & Cruz, 2022; Soto, 2020).
La adicción a estas plataformas puede asociarse con síntomas de depresión, ansiedad, baja
autoestima y problemas de concentración. Además, el tiempo excesivo dedicado a las redes
sociales puede interferir con otras actividades importantes, como el estudio, el sueño y las
interacciones sociales, inhibiendo el desarrollo de habilidades sociales, lo cual se ha visto
encarecido en los últimos tiempos (Alfonso et al. (2023).
En Austria se demostró que las edades más jóvenes tienen más probabilidades de adoptar
comportamientos impulsivos, siendo más propensos a generar una adicción a las plataformas
virtuales (Sharifi Fard, S. et al, 2023). Sin embargo, otro estudio realizado en Arabia Saudita
concluyó que los usuarios de redes sociales que se vuelven adictos, necesitan pasar mucho tiempo
en las plataformas de redes sociales y utilizar la actividad como una herramienta para reducir
sentimientos negativos como culpa, ansiedad, inquietud y depresión, lo cual contrasta el
propuesto anterior, mencionando que estos comportamientos adictivos no se relacionan con una
edad en específico, si no, con el entorno en donde se desenvuelve el individuo (Alotaibi et al.,
2022)..
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Sin embargo, comprender los aspectos o características que engloban a la persona a
inmiscuirse en un uso problemático de la misma, puede influir en la vida de la persona afectando
su estabilidad mental, funcionamiento positivo y en la forma de percibir las capacidades propias
y la de las demás personas, y más aún cuando el individuo no se encuentra sus facultades mentales
estables (Chemnad et al., 2023).
Históricamente profesionales en psicología humanista han clasificado el constructo
multidimensional del bienestar en dos grupos: bienestar hedónico y bienestar eudaimónico. El
bienestar eudaimónico, que suele estar representado por dos aspectos principales: un componente
de evaluación cognitiva (es decir, satisfacción con la vida) y un componente de evaluación
afectiva (es decir, la prevalencia de emociones positivas sobre emociones negativas) (Ostic et al.,
2021).
En cambio, el bienestar hedónico, se enmarca más bien en términos del funcionamiento
óptimo y la autorrealización de los individuos, como el significado de la vida, o el florecimiento.
Es decir, aquella estabilidad psicológica se ve reflejada en los comportamientos, pensamientos y
sentimientos manifestados por el entorno en donde se desenvuelve el individuo (Duradoni et al.,
2020).
Por su parte, Ryff (1989), en su teoría sobre el bienestar psicológico desarrollada dentro
del campo de la psicología positiva contempla seis dimensiones principales: la autoaceptación,
relaciones positivas, autonomía, dominio del entorno, propósito en la vida y el crecimiento
personal, en donde el desarrollo de habilidades y crecimiento personal, lleva al individuo a
experimentar emociones positivas y más satisfactorias, mostrando signos de funcionamiento
positivo, como la autorrealización, el desarrollo como ser humano y una constante búsqueda de
potencialización de capacidades.
Así, Ponce & Telenchana (2023) equipara el concepto de bienestar psicológico con la
felicidad, refiriendo que esta última se interpreta como un estado de completa realización y
equilibrio psicológico, que implica el desarrollo pleno de las capacidades humanas a través de
virtudes, especialmente mediante el ejercicio del pensamiento racional (Martínez-Líbano et al.,
2022).
Por tanto, el bienestar psicológico se refiere a un estado de equilibrio emocional, en donde
la persona percibe un autoconcepto positivo, relaciones interpersonales satisfactorias y un sentido
de propósito en la vida que, en constancia con el manejo desmedido de redes sociales, puede
interferir de manera significativa en la vida de los jóvenes (Villarreal et al., 2022).
Reconociendo la urgencia de abordar estas preocupaciones, este estudio tiene como
objetivo determinar la relación entre la adicción a las redes sociales y el bienestar psicológico en
estudiantes universitarios. En concreto, busca valorar el nivel de adicción a las redes sociales
respecto a su media, evaluar el nivel de bienestar psicológico y comparar aquellos niveles de
bienestar de acuerdo al sexo.
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Al hacerlo, esta investigación intenta proporcionar una visión integral del uso de redes
sociales y su impacto en el bienestar psicológico de usuarios jóvenes, otorgando así información
que pueda facilitar el desarrollo de estrategias para promover una interacción más saludable con
las plataformas sociales y salvaguardar la salud mental de los jóvenes.
La exploración crítica de estos temas es vital no solo para los investigadores que buscan
comprender el atractivo psicológico del uso de las redes sociales y su posible efecto en el bienestar
psicológico de la juventud, sino también para el personal educativo y los responsables de políticas
encargadas para abordar sus implicaciones en la sociedad. Además de ello, el uso de sitios web o
plataformas virtuales dentro de un contexto generacional, así como el papel de la conciencia en
su uso sigue siendo un área relativamente inexplorada, lo que subraya la necesidad de una
investigación empírica.
MATERIALES Y MÉTODOS
En esta investigación participaron 206 estudiantes de una universidad de Latacunga,
Ecuador, seleccionados mediante muestreo no probabilístico por conveniencia. Los criterios de
inclusión consideraron estudiantes de nivelación hasta octavo semestre, legalmente matriculados
en una carrera universitaria, mayores de edad y que otorgaron su consentimiento informado. Se
excluyeron aquellos que recibían terapia o consulta psicológica, no utilizaban redes sociales,
estudiantes con diagnóstico de enfermedad mental o presentaban alguna discapacidad física o
visual.
El diseño de la investigación es no experimental y de alcance descriptivo-correlacional, de
corte transversal. El estudio se realizó mediante un enfoque cuantitativo utilizando instrumentos
psicométricos: El cuestionario de adicción a las redes sociales (ARS) y la escala de bienestar
Psicológico de Ryff.
El cuestionario de adicción a las redes sociales (ARS) propuesto por Escurra y Salas (2014)
con un alfa de Cronbach de 0.95, valora tres dimensiones: obsesión por las redes sociales, falta
de control personal en el uso de las redes sociales, y uso excesivo de las redes sociales, las cuales
indican la presencia de un uso problemático de redes sociales, mediante la escala tipo Likert de 0
(nunca) a 4 (siempre) con un total de 24 opciones de respuesta. El resultado arroja cuatro niveles
de adicción: bajo ( 24), moderado ( 48), alto ( 72), elevado (96).
Para evaluar el bienestar psicológico, se utilizó la adaptación Chilena de la Escala de
bienestar psicológico de Ryff de 1995, el mismo que contiene un Alfa de Cronbach de 0,95, la
cual, se responde mediante la escala Likert de 6 opciones de respuestas de 1 (totalmente en
desacuerdo) a 6 (Totalmente de acuerdo). El resultado proyecta cuatro niveles de bienestar
psicológico: bajo ( 116), moderado ( 140), alto ( 175), elevado ( 48) evaluados por seis
dimensiones: autoaceptación, relaciones positivas con otros, autonomía, dominio del entorno,
propósito en la vida, y crecimiento personal.
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Una vez obtenida la autorización respectiva de bioética y consentimiento para la
recolección de datos en la población objetivo en una universidad de Latacunga - Ecuador, se
procedió a aplicar los reactivos ARS y EBPR previamente digitalizados mediante la plataforma
Google Forms, en donde se recabó la información de cada participante respecto a las condiciones
explicadas en los reactivos, así como su condición sociodemográfica y el consentimiento
informado.
Los datos obtenidos se procesaron mediante el paquete estadístico JAMOVI en su versión
2.3.28, en donde se valoró la normalidad de la distribución de los datos a través de la prueba
Shapiro-Wilk para posteriormente evaluar la correlación existente mediante la prueba de
Spearman, se realizó un análisis descriptivo de la frecuencia respecto a la media del nivel de
adicción a las redes sociales, el nivel de bienestar psicológico y los datos sociodemográficos
(sexo).
RESULTADOS
Al aplicar la prueba de normalidad de la distribución de los datos Shapiro-Wilk, se encontró
que las variables adicción a las redes sociales (p=0.001) y bienestar psicológico (p= < .001) no
cumplieron con los supuestos de normalidad, por lo cual se procedió a aplicar la prueba no
paramétrica de Spearman para encontrar la correlación existente entre las variables de estudio.
A continuación, se muestran los resultados obtenidos en el estudio de acuerdo al análisis
de relación, descriptivo, y comparativo por sexo.
Análisis De Relación
Tabla 1
Correlación entre adicción a las redes sociales y bienestar psicológico
Adicción a las redes
sociales
Bienestar
Psicológico
R de Spearman
0.123
valor p
0.078
Nota. * p < .05, ** p < .01, *** p < .001
Posterior a la aplicación de la prueba de correlación de Spearman, se encontró una
correlación positiva baja entre las variables adicción a las redes sociales y bienestar psicológico
con un nivel de confiabilidad de 92.2% (R=0.123, p=0.078) de acuerdo como se muestra en la
tabla 1, lo que señala que no existen diferencias significativas entre las variables de estudio.
Análisis Descriptivo
Tabla 2
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Descriptivas de las frecuencias de los niveles de adicción a las redes sociales
NIVELES DE ADICCIÓN
Frecuencias
% del Total
Bajo
68
33.0 %
Moderado
102
49.5 %
Alto
34
16.5 %
Elevado
2
1.0 %
Respecto a las descriptivas del nivel de adicción, del total de participantes el 49.5 % reportó
un nivel moderado de adicción a redes sociales, el 33.0 % un nivel bajo, el 16.5 % un nivel alto y
por último el 1.0 % un nivel bajo. De acuerdo al nivel, la media encontrada demuestra que existe
un valor de 81.5 en el nivel elevado, un valor de 57.3 en el nivel alto, un 34.6 en el moderado y
un 16.7 en el nivel bajo. Estos datos demuestran que existe un porcentaje moderado alto de
adicción a las redes sociales en la muestra de estudio.
Tabla 3
Descriptivas de la frecuencia de los niveles de bienestar psicológico (BP)
NIVEL DE BIENESTAR PSICOLÓGICO
Frecuencias
% del Total
Bajo
21
10.2 %
Moderado
55
26.7 %
Alto
126
61.2 %
Elevado
4
1.9 %
De acuerdo al nivel de bienestar psicológico, del total de participantes se evidencia que
el 61.2 % presenta un nivel de BP alto, el 26.7 % un nivel moderado, el 10.2 % un nivel bajo, y el
1.9 % un nivel elevado, lo que sugiere que la mayoría de la muestra de estudio posee un nivel de
BP alto, tal y como se muestra en la tabla 3.
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Análisis Comparativo Por Sexo
Tabla 4
Prueba T para Muestras Independientes
Estadístico
p
Bienestar psicológico de acuerdo al sexo
U de Mann-Whitney
3915
0.812
Tabla 5
Comparación de las medias del bienestar psicológico de acuerdo al sexo
Sexo
N
Media
Bienestar Psicológico
Femenino
52
143
Masculino
154
143
Para contrastar las diferencias en cuanto al sexo en el bienestar psicológico, se aplicó la
prueba U de Mann-Whitney, en donde el valor (p=0.812) indica que hay una normalidad del
81.2% (como se muestra en la tabla 4) lo que corresponde que no existen diferencias
estadísticamente significativas entre las medias de las dos muestras (femenino y masculino). En
la tabla 5 se muestran los valores obtenidos de acuerdo al sexo, donde se evidencia una media de
143 para ambos sexos, comprobando los supuestos de normalidad. Esto puede verse reflejado por
la alta variabilidad de los datos obtenidos, lo que podría sugerir una relevancia clínica alta.
DISCUSIÓN
Una vez expuestos los resultados de la investigación, se determina que existe una relación
positiva baja (p=0.078) entre las dos variables de estudio, lo que indica que mientras más uso de
redes sociales exista, los componentes que engloban el bienestar psicológico en el individuo como
la autonomía, dominio del entorno, propósito en la vida, y crecimiento personal tiende a aumentar
ligeramente en los jóvenes. Este hallazgo tiene correspondencia con lo reportado por Fedina et al.
(2023) en donde los autores comprobaron que a nivel estadístico, los estudiantes quienes
frecuentaban mayormente las redes sociales presentaban un nivel alto en cuanto al crecimiento
personal y metas de vida, sin embargo, presentaban un nivel bajo en autonomía y relaciones
positivas, aspectos fundamentales dentro del bienestar psicológico.
En cuanto a la adicción a las redes sociales, existió una prevalencia del nivel moderado de
adicción (49.5 %) lo cual se justifica en el estudio realizado por Carbajal et al. (2022) quienes al
evaluar el nivel de adicción a redes sociales en 93 estudiantes de tercer nivel del Instituto ICT,
Huancayo en Perú obtuvieron un porcentaje de 51,6% en el nivel moderado alto del total de la
población de estudio. Sin embargo, según una investigación realizada por Alfonso et al. (2023)
en donde también se obtuvo una prevalencia de un nivel de adicción moderado en una población
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joven, se demostró que estos niveles se deben tanto al uso de tecnología y consecuentemente el
de redes sociales, los cuales interfieren con otras actividades importantes, como el estudio, el
sueño y las interacciones sociales así como el desarrollo de síntomas depresivos y ansiosos.
Así mismo, un estudio realizado por Alotaibi et al. (2022) en Arabia Saudita en 545
estudiantes de la universidad Umm Al-Qura (UQU) señaló que el 67% de participantes mostraron
una conducta adictiva a las redes sociales, y en consecuencia, dolores físicos, ser inactivos
socialmente con su entorno, y signos de intranquilidad (sentimientos negativos como culpa,
inquietud) frente a su uso desmedido; además, el 30% padecía una enfermedad mental grave
(ansiedad o depresión) producto de la adicción a las redes sociales. Esto contrasta lo anteriormente
expuesto en la investigación realizada, puesto que, a pesar de obtener niveles altos de uso de redes
sociales en la población juvenil, esto no significa que no exista un riesgo inminente si su empleo
no es controlado y para fines que sugieran un beneficio para la población, razón por la que es
importante tomar en cuenta las posibles consecuencias de la normalización del uso de redes
sociales.
Respecto al bienestar psicológico, al realizar una comparación por el sexo se obtuvo que
tanto hombres como mujeres encuentran un nivel de bienestar psicológico homogéneo (143),
contrastando a lo esperado en revisiones anteriores, en donde, según un estudio realizado en la
Universidad de las Américas en Chile por Martínez-Líbano et al. (2022) el uso de redes sociales
varía entre hombres y mujeres de manera significativa, en donde se indica que los hombres
prefieren las redes sociales para jugar en línea, mientras que las mujeres enfocan su uso para la
comunicación y el desarrollo de habilidades sociales e interacción con su entorno. Esto resalta la
pertinencia de investigación dentro del campo sociodemográfico respecto a las dimensiones de
bienestar psicológico, lo cual, según la evidencia puede diferir de acuerdo el contexto social y
cultural de la población de estudio.
Un hallazgo importante dentro de la investigación, es la relación directa entre los niveles
de adicción a las redes sociales (45.9) y el bienestar psicológico (61.2%) en donde la mayor
preponderancia de datos se encuentra en los niveles moderado y alto, sugiriendo que, a mayor uso
de redes sociales, el nivel de bienestar psicológico que presente el individuo aumenta levemente.
Esto puede explicarse en los resultados obtenidos por Hopp et al. (2022) en un estudio realizado
en 363 estudiantes matriculados en la Universidad de Erlangen-Nuremberg, Alemania donde se
evaluaron componentes emocionales relacionados con el uso de redes sociales y conectividad
durante la crisis de salud mundial COVID 19, determinando que mientras más conectados se
encuentren en las plataformas virtuales, corresponde a un mejor comportamiento social y
emocional en el individuo y por tanto, menor era su sentimiento de soledad e inseguridad.
En un sentido general, el uso de redes sociales se ha considerado dentro de la filosofía del
consumo, equiparándolo como un medio de satisfacción y un camino hacia la mejora de la calidad
de vida y el alcance de la felicidad, así como también una herramienta bastante útil que ha ido en
Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 3671
constante desarrollo en esta época contemporánea (Alfonso et al., 2023). Sin embargo, esto no
exhibe los riesgos inminentes dentro del uso desmedido de plataformas virtuales (Carbajal et al.,
2022; Londoño-Vásquez et al., 2024).
El sesgo de auto reporte es una característica importante a considerar al momento de
recolectar información en los participantes, pues puede significar una limitación durante el
desarrollo de la investigación, lo que refleja una posible tendencia a la deseabilidad social. Esto
puede conllevar a una subestimación de los comportamientos negativos o, a su vez, una
sobrestimación de conductas o comportamientos positivos en los sujetos de estudio.
Además, la forma en el que el sujeto interpreta los supuestos es clave para el desarrollo de
la investigación, puesto que, al considerar la variabilidad del estudio es probable que estas
interpretaciones personales lleven respuestas sesgadas de acuerdo a la percepción y comprensión
propia, lo que podría no reflejar con precisión la realidad del individuo participante.
El análisis de correlación obtenido en el estudio demuestra que mientras exista un uso
prolongado de redes sociales, existirá un leve aumento en el fortalecimiento del bienestar
psicológico/mental del sujeto. Esto puede deberse a diferentes factores tanto sociales como
culturales, así como también a aspectos de movilidad, en donde la mayoría de participantes
demostraron ser procedentes de diferentes partes del Ecuador, y por cuestiones de estudio, utilizan
las redes sociales como una herramienta que facilita la comunicación con su círculo familiar y
social.
A pesar de que exista una correlación entre las variables, la fuerza de esta relación es muy
débil (p=0.078); es decir, aunque exista una asociación entre estos factores, no determina el
resultado final del estudio. Esto denota la posibilidad de que existan otros aspectos importantes
que influyan en el bienestar psicológico del individuo más allá del uso de redes sociales como el
entorno, la percepción positiva de uno mismo, la capacidad para tomar decisiones, el deseo de
aprender y desarrollarse como persona, así como también la capacidad para afrontar y manejar
las situaciones adversas de la vida.
Finalmente, es propicio recalcar que la pandemia del COVID 19 ha marcado un antes y
después en el desarrollo social de las personas a nivel mundial, situando a la tecnología en un
marco territorial que facilita a la humanidad la comunicación y el impulso de nuevas habilidades
sociales, demostrando que el uso de plataformas virtuales y tecnología, no siempre tiene un
impacto negativo en el bienestar mental del sujeto.
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