Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 3729
INTRODUCCIÓN
Desde el siglo XIX hasta la actualidad se ha trabajado persistentemente por tener una mejor
comprensión sobre la composición, propiedades y acción terapéutica de los medicamentos, hasta
el punto en que estos conocimientos aunados a los avances en la tecnología han permitido que se
desarrolle una ciencia independiente la cual se denomina farmacología (Cadavid, 2019; Saldívar-
González, Fernanda, Prieto-Martínez, Fernando D., & Medina-Franco, José L., 2017). La
competencia en la farmacología es esencial en el actuar de todo buen profesional de la salud
durante el proceso que abarca desde establecer un diagnóstico hasta la selección y dosificación
del tratamiento adecuado, sin embargo, este proceso no se encuentra libre de errores (Herrero
Jaén, S., 2019; Vera Carrasco, O., 2020). Un ejemplo de ello es el estudio realizado por Santana
et al. (2012), el cual indica que aproximadamente el 37.4% de los pacientes hospitalizados
experimentan algún tipo de evento adverso relacionado con su tratamiento y entre 0.2 % y el 21.7
% de los ingresos hospitalarios fueron producidos por el consumo de algún medicamento.
Por lo anterior, hablar de la diabetes mellitus tipo 2, se vuelve un tema de gran relevancia
entre otras cosas, por la gran cantidad de efectos adversos que presentan los pacientes tratados
con hipoglucemiantes orales, entré los que destacan: diarreas, síndrome de absorción intestinal,
fatiga, anemia hemolítica, hepatitis reactiva, lipodistrofia, reacciones alérgicas, intolerancia
gastrointestinal, acidosis láctica, mialgias, cetoacidosis, insuficiencia hepática y cardiaca, y en
consecuencia, los pacientes muestran poco apego al tratamiento farmacológico, lo que a su vez
resulta en un descontrol de la glucosa sanguínea aumentando el riesgo de padecer las
complicaciones asociadas a un mal control de la diabetes mellitus (Gutiérrez et al., 2021 ; GPC.,
2018).
La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónico-degenerativa no transmisible
caracterizada por altas concentraciones de glucosa en sangre igual o mayor a 126mg/dl
(hiperglucemia) siendo esta la característica definitoria de la diabetes mellitus. Las presentaciones
más frecuentes de diabetes mellitus son la diabetes mellitus 1, en la que hay una degeneración de
las células beta pancreáticas, las cuales producen una hormona que lleva por nombre insulina,
esta hormona es esencial para que el cuerpo humano pueda utilizar dicha glucosa de manera
eficiente, y la diabetes mellitus tipo 2, en la que la existe una cantidad suficiente de insulina, sin
embargo por diversos factores se genera resistencia a la misma, conduciendo a la hiperglucemia.
La obesidad constituye uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de diabetes
mellitus tipo 2, y al ser una enfermedad multifactorial es de difícil control, lo que conlleva al
desarrollo de comorbilidades como retinopatía, nefropatía, neuropatía y contribuye de manera
significativa a aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares (Schmidt, 2018).
En México, la diabetes mellitus tipo 2 representa un gran problema de salud pública debido
al elevado y creciente número de casos y su notable impacto económico de la enfermedad. En la