Vol. 11/ Núm. 2 2024 pág. 3996
INTRODUCCIÓN
En inicios del siglo XVII se evidencia una notable tendencia en transformar la educación,
específicamente en lo que respecta a nuevos métodos de enseñanza, lo cual rindió sus frutos a
finales del siglo XIX, cuando se da inicio a un importante movimiento de renovación educativa y
pedagógica conocido como Educación Nueva, la cual optaba por el desarrollo de prácticas en el
aula que fomentan la crítica, la lúdica, la integración y la reflexión rompiendo con ello, el estilo
de enseñanza tradicional. GIMA (2008) como se cita en (Asunción, 2019)
Con relación a las metodologías empleadas en educación, destacan autores como
Pestalozzi, Rousseau, Dewey, Tolstoi y otros educadores quienes mencionan que un aula de clases
debe ser un espacio para la reflexión, análisis y confrontación de ideas, donde el docente cumple
el rol de orientador, facilitador del proceso enseñanza aprendizaje e interactúa con el estudiante.
Ellos defendieron el aprendizaje a través de la práctica y observación, pilares importantes en el
nacimiento de la metodología activa.
Esto refleja que desde el siglo XIX empieza los primeros pasos de innovación y aplicación
de metodologías activas para transformar el proceso de enseñanza aprendizaje tradicional a uno
más participativo y colaborativo.
En concordancia con (Quiroz & Castillo, 2017) por metodologías activas se entiende a
aquellos métodos, técnicas y estrategias que utiliza el docente para convertir el proceso de
enseñanza en actividades que fomenten la participación activa del estudiante y lleven al
aprendizaje
Aplicar las metodologías activas requiere que el docente conozca bien al grupo de
estudiantes, sus fortalezas, debilidades, conocimientos previos, hábitos, valores y actitudes para
el estudio, aspectos que significan un desafío para el rol docente, es hacer competentes digitales
a los nativos digitales.
Para ello, se requiere, además desarrollar competencias digitales docentes, según autores
como Koehler y Mishra (2009) como se cita en (Vargas-D’Uniam et al, 2014) la competencia
digital de los profesores supone la interrelación entre el conocimiento disciplinar, el pedagógico
y el tecnológico, como se plantea en el modelo TPACK.
Sin embargo, en el contexto educativo nacional (Ecuador), el (Ministerio de Educación,
2023) posee lineamientos de Transformación educativa, enmarcado en cuatro grupos siendo:
Renovación de los planes de estudio y las pedagogías, creación de planes/proyectos, formación
docente y emisión normativa. Dentro de estos parámetros se menciona a la renovación educativa
como experiencias orientadas a los cambios curriculares con enfoque al desarrollo de
competencias, formación en valores, ciudadanía local, global digita y tecnológica y la formación
docente de forma permanente. Se encuentra también la formación docente como proceso de
capacitación para el desarrollo de competencias pedagógicas, disciplinares y digitales.