Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1704
https://doi.org/
10.69639/arandu.v12i1.703
La ansiedad como trastorno emocional influyente en el
rendimiento académico

Anxiety as an emotional disorder influencing academic performance

César Raúl Méndez Carpio

cmendezc@ucacue.edu.ec

https://orcid.org/0000-0003-0582-0107

Universidad Católica de Cuenca, UCACUE

Cuenca, Ecuador

Oscar Edison Pisco Zambrano

oscarepiscoz@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0006-6049-5158

Comando de Educación y Doctrina, CEDMT

Quito, Ecuador

Jorge Eduardo Abril Sotomayor

jabril@comilcue.edu.ec

https://orcid.org/0009-0006-9792-8906

Comando de Educación y Doctrina, CEDMT

Cuenca, Ecuador

Artículo recibido: 10 enero 2025 - Aceptado para publicación: 20 febrero 2025

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar

RESUMEN

Al ser la adolescencia una etapa señalada por profundos cambios físicos y psicológicos, se
manifiesta una alta prevalencia de los trastornos emocionales, entre los principales es transversal
la ansiedad. Esta investigación tiene como propósito fundamental, el analizar la ansiedad como
detonante del trastorno emocional pues incide negativamente en el rendimiento académico de
estudiantes de los distintos niveles académicos. Con ello, se trata de comprender los mecanismos
por los cuales este trastorno interfiere en los procesos tanto cognitivos como emocionales
necesarios para el aprendizaje, así también identificar los factores de riesgo que se asocian. La
metodología contiene un estudio descriptivo de corte cualitativo basado en la revisión sistemática
de la literatura científica en la que se analizan las variables ansiedad y rendimiento académico en
estudiantes adolescentes. El estudio, además, utilizó una encuesta estructurada a una muestra de
95 estudiantes de entre 15 a 18 años, considerando las dimensiones niveles de ansiedad,
estrategias de afrontamiento y rendimiento académico. Los resultados obtenidos luego del análisis
tanto documental como recolección de datos, revelan una directa y fuerte asociación entre la
ansiedad y el bajo rendimiento académico en los adolescentes investigados. En este contexto, los
estudiantes con niveles considerables de ansiedad presentan dificultades para concentrarse,
resolver problemas, recordar información, y mantener relaciones interpersonales que sean
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satisfactorias. Complementa esta información la identificación de factores de riesgo asociados a
la ansiedad, como son: la presión académica, los problemas familiares y las dificultades sociales.

Palabras clave: ansiedad, trastornos emocionales, rendimiento académico

ABSTRACT

As adolescence is a stage marked by profound physical and psychological changes, there is a high

prevalence of emotional disorders, among the main ones being anxiety. The fundamental purpose

of this research is to analyze anxiety as a trigger for emotional
disorder since it negatively affects
the academic performance of students at different academic levels. With this, it is about

understanding the mechanisms by which this disorder interferes with both the cognitive and

emotional processes necessary for lea
rning, as well as identifying the risk factors that are
associated. The methodology contains a qualitative descriptive study based on the systematic

review of scientific literature in which the variables anxiety and academic performance in

adolescent stude
nts are analyzed. The study also used a structured survey with a sample of 95
students between 15 and 18 years old, considering the dimensions anxiety levels, coping strategies

and academic performance. The results obtained after both documentary analysis
and data
collection reveal a direct and strong association between anxiety and poor academic performance

in the adolescents investigated. In this context, students with considerable levels of anxiety have

difficulties concentrating, solving problems, remem
bering information, and maintaining
satisfactory interpersonal relationships. This information is complemented by the identification

of risk factors associated with anxiety, such as: academic pressure, family problems and social

difficulties.

Keywords
: anxiety, emotional disorders, academic performance
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licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

La ansiedad es un fenómeno psicológico cada vez más frecuente entre los jóvenes, se
manifiesta como una respuesta inherente y natural ante las crecientes demandas de una sociedad
cada vez más acelerada y compleja. Si no se trata o gestiona adecuadamente, el proceso puede
evolucionar hacia un estado crónico que impacte muy significativamente en el bienestar
emocional y en el desarrollo personal del adolescente, limitando su capacidad para enfrentarse a
los problemas del diario vivir y frenándole su desarrollo psico-social que le permita alcanzar su
máximo potencial en el entorno en que se desenvuelve.

Las características intrínsecas en esta sociedad pueden ser: la presión académica, la
incertidumbre sobre el futuro y las expectativas sociales tratadas como algunos de los factores
que pueden desencadenar la ansiedad en los jóvenes. Como señala Campo (2018), el estrés a
este nivel puede ser generado por la exigencia constante de cumplir con estándares poco
realistas y que los jóvenes se ven impactados negativamente en su salud mental producto de
ello. Además, la complejidad que resulta en ciertos casos por la edad cronológica y sus propios
procesos, las relaciones interpersonales, la búsqueda de aprobación marcada y la necesidad
de conectarse positivamente con sus pares, pueden ayudar al desarrollo indebido de
sentimientos de ansiedad.

Es preciso señalar que la dependencia emocional, que se caracteriza por una necesidad
excesiva en algunos casos de validación y aprobación externa, desata en las jóvenes
emociones que se tornan en vínculos de amistad insalubres, que son el freno para desarrollar
enlaces auténticos consigo mismos y con los demás miembros de la sociedad que los rodea.
Los individuos dependientes pueden experimentar dificultades en la toma de decisiones ya
que, al centrar su bienestar emocional en la opinión de los otros, suelen desarrollar una baja
autoestima. Como afirma Posada (2016), este tipo de dependencia se asemeja a un conjunto
de eslabones invisibles que dificultan y frenan su crecimiento personal y por ende su libertad.

El trastorno de la ansiedad está presente en la vida de casi todos los seres humanos
especialmente en la adolescencia y ejerce un impacto directamente proporcional a su
desempeño académico. En este espacio pueden experimentar altos niveles de estrés y
preocupación lo que permite que se enfrenten a dificultades académicas como el no poder
concentrarse y retener información de los contenidos académicos por largo tiempo que es el
objetivo por el cual se educa y es lo que se traduce en un bajo rendimiento. En relación a esta
afirmación, Rondón (2011) afirma que el miedo al fracaso y a la constante búsqueda de
aprobación hacen que los esfuerzos académicos sean saboteados en los jóvenes lo que limita
sus oportunidades de desarrollo en el futuro. Resultado de lo cual se generan sentimientos de
insuficiencia y ansiedad lo que afecta directamente en los resultados de rendimiento como son
las calificaciones y ello les conduce a disminuir su bienestar emocional y por ende negativizar
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sus relaciones sociales.

Es así que, la ansiedad no solamente afecta el rendimiento académico, sino que conlleva
a la falta de confianza en los demás poniendo barreras significativas en las relaciones
interpersonales como la inseguridad y el desarrollo socio afectivo. Los jóvenes que
experimentan cuadros de ansiedad pueden tener problemas para establecer conexiones
auténticas y duraderas puesto que al llevar comportamientos que se manifiestan como poco
saludables, problematizan las relaciones con sus pares. Zambonino (2022), señala que la
búsqueda constante de validación externa impide a los jóvenes desarrollar una intimidad
emocional genuina y los hace poco auténticos. Es por ello que, se afirma y con seguridad que
la ansiedad afecta directamente el ámbito académico y limita las oportunidades de establecer
relaciones saludables y satisfactorias por sentimientos de inseguridad.

La Organización Mundial de la Salud (2019), en su análisis manifiesta que una
exposición prolongada al estrés y la ansiedad puede tener consecuencias negativas y
devastadoras para la salud mental de los jóvenes. Estos factores aumentan significativamente
el riesgo a desarrollar trastornos mentales más graves y que se ahondan cada vez, como son:
la depresión, los trastornos de ansiedad generalizada y los trastornos bipolares. Es imperante
entonces abordar los problemas de manera oportuna, ya que, si no se lo hace, se compromete
el bienestar emocional a largo plazo, lo que de seguro repercutirá en un desempeño académico
desfavorable, por ende, en relaciones interpersonales no adecuadas y en una baja calidad de
vida en general.

Ansiedad

La ansiedad es una respuesta natural que surge ante situaciones de incertidumbre o
amenaza. Se presenta a través de reacciones físicas, como palpitaciones, sudoración y tensión
muscular, junto con pensamientos y preocupaciones sobre posibles peligros. En niveles
moderados, esta respuesta puede ser útil para prepararnos ante desafíos, pero cuando se vuelve
constante o excesiva, puede impactar negativamente nuestro bienestar diario y calidad de vida,
por lo que es necesario buscar estrategias para manejarla o considerar apoyo profesional.

Rendimiento Académico

El rendimiento académico, no sólo corresponde a la calificación obtenida en la escala
numérica, sino que también incluye el clima emocional en el aula, la relación docente-
estudiante, se trata del fruto resultante del esfuerzo y lo que el alumno aprende. Este concepto
incluye aspectos como inteligencia, motivación, personalidad, hábitos de estudio, igualmente
la depresión, y la ansiedad juega un papel fundamental en la eficacia del producto obtenido del
aprendizaje. Por lo tanto, el rendimiento académico es un indicador de lo que se ha aprendido,
se trata de las posibilidades individuales y del entorno donde se realiza el aprendizaje.

Adolescencia

La palabra adolescencia se deriva del verbo latino adolescere que significa crecer; los
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adolescentes en este proceso forman su identidad y se preparan para la vida de un adulto, esta
etapa se caracteriza por cambios físicos, como el crecimiento y desarrollo del cuerpo, cambios
de voz, aparición de características sexuales secundarias, cambios emocionales, sociales y
cognitivos.

Meneses, et al., (2024), al analizar la relación existente entre ansiedad y rendimiento
académico en adolescentes ecuatorianos, demuestran en su estudio que afirman que:

… e
l rendimiento académico está asociado con los niveles de ansiedad de los estudiantes
y que, además, esta relación tiene un punto de inflexión; es decir, ciertos niveles de
ansiedad favorecen el rendimiento académico, pero que mayores niveles o frecuencia de
estos sentimientos pueden llegar a actuar en un sentido contrario y reducir el rendimiento
académico alcanzado.
(p. 9).
En este contexto la ansiedad analizada es motivo de ser tratada tanto en su
conceptualización como en su relación con todos los componentes del rendimiento académico de
los distintos grupos de adolescentes en el lugar y situación académica en donde se desarrollen.

Impacto en el rendimiento académico

La ansiedad y los trastornos emocionales, mantienen efectos adversos significativos en el
rendimiento académico de los adolescentes, siendo un factor que debe ser tratado en todos los
estamentos de las instituciones educativas. En este sentido, Smith (2018), señala que: “Esta
ansiedad puede manifestarse como preocupación excesiva por el éxito académico, miedo al
fracaso, perfeccionismo y autocrítica constante” (p. 7). Es así y coadyuvando a lo manifiesto, la
ansiedad relacionada con el rendimiento académico es proporcional con el descuido académico
y hace que los adolescentes no se concentren en sus estudios, no desarrollen las tareas escolares
a tiempo, procrastines y no asistan a clases con regularidad.

Los síntomas relacionados con este trastorno pueden interferir con la capacidad de
procesar la información y no acordarse de lo asimilado durante el proceso de rendición de los
exámenes, lo que conlleva al bajo rendimiento académico. Además, los jóvenes que
experimentan niveles de ansiedad pueden tener dificultades para participar activamente en el aula
y también son proclives a no buscar ayuda cuando la necesitan, lo que obstaculiza aún más su
formación académica.

Dificultades sociales en el contexto del estudio

En el caso de las dificultades sociales como tema concreto, los jóvenes ansiosos y con
trastornos emocionales enfrentan dificultades significativas en sus relaciones sociales como
afirma Pérez (2020); “La ansiedad también puede afectar negativamente la memoria y el
aprendizaje, lo que dificulta la adquisición y retención de nuevos conocimientos” (p. 11). Se
habla en particular de una ansiedad social que puede generar sentimientos de temor o vergüenza
en situaciones en las que el individuo se relaciona con sus pares y demás, dificultando la sana
interacción y el comportamiento social inmerso.
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Fernández (2021), aprueba lo dicho y señala que: “Los adolescentes ansiosos pueden
evitar actividades sociales y retirarse de sus amistades debido al miedo al juicio o la crítica
de los demás” (p. 8). Como resultado de esta influencia, pueden experimentar un grabe
aislamiento social y poseer sentimientos de soledad. Gómez (2020), habla de que: “La falta
de habilidades sociales efectivas también puede llevar a conflictos interpersonales y
dificultades en las relaciones, exacerbando aún más el malestar emocional” (p. 15). Estas
dificultades sociales como se las conoce pueden además consolidar el ciclo de ansiedad
como problema grave, pues le hace al adolescente, vulnerable socialmente y genera
episodios de estrés que resulten a la larga en afectar la salud física.

Problemas de salud física relacionados con la ansiedad

La salud física debe ser tratada en un adolescente como prioridad y considerarse que, los
trastornos emocionales producto de la ansiedad pueden tener un impacto negativo en su vida
diaria y desarrollo. Se pueden notar síntomas físicos de los cuales hay que priorizar como: dolores
de cabeza constantes, dolores de estómago e irritación, fatiga y cambios en los patrones de sueño;
es decir existen estudiantes que se duermen en las clases y muchas de las veces pasan
desapercibidos por la falta de acuciosidad académica, afectando en los adolescentes la capacidad
para participar en actividades diarias y disfrutar de una buena calidad de vida. Díaz (2019),
comenta: “La conexión entre la mente y el cuerpo es evidente en la forma en que el estrés y la
ansiedad pueden desencadenar respuestas fisiológicas, como la liberación de hormonas del estrés,
que pueden tener efectos adversos en la salud física” (p. 13). En este contexto, la ansiedad al
hacerse crónica, puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar la susceptibilidad a
enfermedades físicas, lo que repercute en consecuencias negativas a largo plazo para la salud.

Mayor riesgo de consumo de sustancias

Los procesos ansiosos manifestados en los adolescentes que luchan contra dificultades
emocionales pueden llevar a los mismos a ser más propensos para recurrir al consumo de drogas
u otras sustancias como una forma de hacer reacción frente a su malestar. Sarmiento (2021), en
este campo de análisis señala que: “El consumo de alcohol, drogas u otras sustancias puede
ofrecer temporalmente alivio de los síntomas de ansiedad, pero a largo plazo puede contribuir a
problemas de salud física y mental adicionales” (p. 12). Podemos observar que varios autores
relacionan y han demostrado que existe una asociación significativa entre la ansiedad como
trastorno vs el consumo de sustancias ilícitas en los adolescentes.

El consumo y uso de estas sustancias puede interferir aún más de forma negativa en el bajo
rendimiento académico y social de los adolescentes, desarrollando y promoviendo un ciclo de
malestar emocional y comportamiento de riesgo frente a la sociedad en donde se desenvuelven.
Complementa la idea García (2020) quien concluye que: “Los adolescentes ansiosos pueden
recurrir a las sustancias como una forma de escapar de sus problemas emocionales, pero esto
puede llevar a una dependencia y adicción, empeorando su salud general y bienestar” (p. 5). Por
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lo tanto, es riesgoso no controlar las expresiones de ansiedad a su debido tiempo puesto que el
problema se ahonda y lleva a las comorbilidades en la salud mental y/o física.

Comorbilidades de salud mental

Si consideramos que una comorbilidad es la presencia de dos o más enfermedades que se
manifiestan en un mismo tiempo en una persona, la ansiedad y los trastornos emocionales a
menudo pueden coexistir con otras afecciones de salud mental y que acompañan a otros procesos
de afección como los trastornos alimentarios y la depresión. Sánchez (2019), en relación a lo
manifiesto concluye que: “La presencia de múltiples trastornos puede complicar el diagnóstico y
el tratamiento, lo que subraya la importancia de abordar los problemas de salud mental de manera
integral” (p. 9). Si analizamos esta aclaración y vemos globalmente el problema, se nota una alta
tasa de comorbilidad entre la ansiedad, la depresión y también la soledad en adolescentes, lo que
sugiere una incorporación significativa de síntomas y factores de riesgo como factor incidente en
la conducta de los adolescentes.

Dichos adolescentes que demuestran trastornos emocionales relacionados, pueden estar en
mayor riesgo de desarrollar problemas graves de trastornos de alimentación como son
manifiestos la anorexia nerviosa, la bulimia siendo formas reconocidas para lidiar de alguna
manera de desfogue, el malestar emocional. Esta situación problémica la psicología adolescente
como procedimiento prioritario en la familia, las instituciones educativas y la sociedad en su
conjunto, respaldado por evidencia de investigación relevante en este campo.

Si analizamos así mismo la depresión y su relación con los trastornos alimentarios, los
adolescentes con ansiedad también se deprimen y eso hace que puedan enfrentar un mayor riesgo
de desarrollar trastornos de abuso de sustancias ilícitas que van en contra de su salud y desmedro
social. Para Rodríguez (2021), “Las comorbilidades pueden tener un impacto significativo en la
calidad de vida de los adolescentes y requerir intervenciones terapéuticas específicas para abordar
todas las áreas de preocupación” (p. 10). Este y varios estudios han encontrado una asociación
significativa de las comorbilidades basadas en cuadros de ansiedad y depresión en la adolescencia
y su relación directamente proporcional al uso indebido de sustancias, como el alcohol, el tabaco
y las drogas ilícitas.

El proceso de investigación subyacente basado en las publicaciones recientes, demuestra
que los adolescentes con trastornos de ansiedad tienen hasta tres veces más probabilidades de
desarrollar problemas de adicciones y abuso de sustancias en comparación con adolescentes que
ventajosamente tienen un mejor control de sus emociones y no han experimentado esta realidad.
López (2020) concluye el nivel de afección en procesos de salud mental y manifiesta que: “Esta
relación bidireccional entre la ansiedad y el abuso de sustancias puede complicar aún más el
panorama de la salud mental de los adolescentes, ya que el uso de sustancias puede exacerbar los
síntomas de ansiedad y dificultar el tratamiento efectivo de ambos problemas” (p. 22). Por lo
tanto, es esencial y urgente abordar la ansiedad y el abuso de sustancias de manera integral siendo
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tema de análisis prioritario en los departamentos de consejería estudiantil de las instituciones
educativas y la gestión de los directivos de las mismas, debiendo utilizar enfoques terapéuticos
que aborden tanto los síntomas como los comportamientos relacionados con el abuso de
sustancias producto de ansiedad y por qué no decirlo de depresión y soledad adolescente.

Estrategias para afrontar la ansiedad en los adolescentes

Calva, et. al., (2023) explican que es necesario crear un entorno de apoyo en la comunidad
educativa comprometidos en instruir destrezas de afrontamiento, como técnicas de relajación,
respiración profunda y visualización positiva, fomentando la autorreflexión en los estudiantes,
para identificar y desafiar pensamientos negativos, promover el autocuidado, con una buena
alimentación y ejercicio, establecer metas realistas que les permita reducir la ansiedad relacionada
con el rendimiento académico, es fundamental que padres de familia, docentes, profesionales que
son parte de las Instituciones educativas, generen confianza en los adolescentes bajo su
responsabilidad, para promover la comunicación abierta y buscar ayuda profesional si la ansiedad
persiste y afecta la vida del estudiante.

METODOLOGÍA

El presente estudio ha sido desarrollado con un enfoque cualitativo de tipo descriptivo, con
apoyo de la revisión bibliográfica mediante la consulta de investigaciones procedentes en fuentes
confiables de bases de datos científicas lo que permitió afianzar un marco teórico de base para el
desarrollo conceptual en el presente artículo propuesto. Además, para potenciar el análisis se
aplicó una encuesta estructurada basándose en la problemática y la investigación de las variables
inmersas en el objeto de estudio.

En la encuesta estructurada y aplicada en línea, se consiguió la participación activa y
voluntaria de una muestra representativa de 95 jóvenes estudiantes de bachillerato de nivel medio
que oscilan entre 15 y 17 años de edad, los mismos que aportaron con datos muy significativos y
sus resultados demográficos fueron: un 13.7% de estudiantes de primer año, el 45,3% de segundo
y el 41,1% de tercero. Colaboraron al estudio el 55,8% de género masculino y el 44,2% de género
femenino. Para coadyuvar a la investigación, se preguntó también acerca del nivel económico;
habiendo reconocido el 86,3% ser de nivel medio, el 9,5% de nivel bajo y el 4,2% dice ser de
nivel alto.

Estos datos de base permitieron ahondar la encuesta con preguntas específicas a las
variables de estudio concluyendo en los resultados y hallazgos para proponer posibles acciones
de mejora con este aporte académico a las instituciones educativas, a sus miembros y por ende a
la razón de ser de la educación como son los estudiantes.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los hallazgos de esta investigación confirman la importancia de abordar la ansiedad en
adolescentes como un problema de salud pública con implicaciones significativas para su
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desarrollo académico y personal. Se discuten las posibles causas de la relación entre ansiedad y
rendimiento académico, así como las estrategias de intervención más efectivas para reducir los
síntomas de ansiedad y mejorar el bienestar de los estudiantes.

A continuación, se presentan los resultados numéricos y porcentuales tabulados producto
de la recolección de datos a través de la encuesta estructurada.

Tabla 1

Resultados de la encuesta aplicada

DIMENSIÓN
Parámetros procesados en porcentajes
Experiencias de ansiedad
% No ansiedad %
neutro
% Ansiedad
Me pongo nervioso/a antes de los exámenes.
13,7 15,8 70,5
Siento que mi corazón late más rápido
cuando tengo que hacer una presentación.
14,7 26,3 58,9
Me preocupa constantemente no ser lo
suficientemente bueno/a.
15,8 32,6 51,6
Me cuesta dormir la noche antes de un
examen importante.
28,4 30,5 41,1
Siento miedo al fracaso.
15,8 16,8 67,4
Me preocupo demasiado por lo que los
demás piensan de mí.
33,7 18,9 41,1
Me pongo tenso/a cuando tengo que hablar
en público.
23,2 27,4 49,5
Me siento abrumado/a por la cantidad de
tareas que tengo que hacer.
13,7 27,4 58,9
Estrategias de afrontamiento
% No
Afrontamiento

%
neutro

%
Afrontamiento

Cuando me siento ansioso/a, busco
distraerme haciendo otras actividades.
8,4 18,9 72,6
Hablo con alguien de confianza cuando me
siento abrumado/a.
26,3 25,3 48,4
Utilizo técnicas de relajación para calmarme.
33,7 28,4 37,9
Intento mantener una rutina de estudio
organizada.
12,6 45,3 42,1
Pido ayuda a mis profesores cuando tengo
dificultades.
15,8 44,2 40,0
Evito las situaciones que me generan
ansiedad.
14,7 29,5 55,8
Me culpo a mí mismo/a cuando las cosas no
salen como esperaba.
21,1 27,4 51,6
Intento mantener una actitud positiva.
3,2 30,5 66,3
Impacto en el rendimiento académico
% No Impacto %
neutro
% Impacto
Tengo dificultades para concentrarme
durante las clases.
37,9 38,9 23,2
Se me olvida fácilmente la información que
he estudiado.
33,7 33,7 32,6
Me cuesta resolver problemas complejos.
26,3 42,1 31,6
Me siento bloqueado/a la hora de hacer los
exámenes.
23,2 37,9 38,9
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Mi rendimiento académico ha empeorado en
los últimos meses.
55,8 26,3 17,9
Evito participar en clase por miedo a
equivocarme.
32,6 33,7 33,7
Me cuesta mantener relaciones sociales
satisfactorias con mis compañeros.
49,5 33,7 16,8
Me siento desmotivado/a para estudiar.
50,5 32,6 16,8
Factores asociados y relacionados
% No Impacto %
neutro
% Impacto
Siento mucha presión por obtener buenas
notas.
13,7 42,1 44,2
Tengo problemas en mi familia que me
preocupan.
49,5 24,2 26,3
Me cuesta hacer amigos y mantener
conversaciones.
48,4 25,3 26,3
Mis padres tienen expectativas muy altas de
mí.
8,4 36,8 54,7
Me siento solo/a y aislado/a.
48,4 32,6 18,9
Experimento dificultades económicas en mi
hogar.
54,7 31,6 13,7
Sufro de algún problema de salud física o
mental.
63,2 24,2 12,6
Fuente: Los autores (2025).

Una vez aplicada la encuesta de rigor, se han considerado cuatro dimensiones que
proporcionan datos importantes para considerar los niveles de ansiedad en la población actuada
en la investigación. En primer lugar, referente a las experiencias de ansiedad, se evidencia que el
70,5% mencionan ponerse nerviosos ante un examen, el 13.7% dice no hacerlo y se mantiene
neutro un 15,8%; esta situación se confirma mediante reacciones físicas como aceleración del
ritmo cardiaco en el 58,9% de estudiantes, al 14,7% no le afecta y el 26,3% limita su opinión. Así
mismo aumenta la preocupación constantemente en el 51,6%, el 15,8% no se afecta y el 32,6%
se torna indiferente.

Es importante señalar además que, en reacciones físicas como incidencia en los niveles
de sueño, es afectado el 41,1%, no se afecta 28,4% y se mantiene neutro un 30,5%. El 67,4%
manifiesta miedo al fracaso, el 15,8% dice no afectarse y se mantiene neutro el 16,8%. En
referencia al porcentaje de influencia de los demás, es importante ya que el 41,1% dice ser
afectado frente al 33,7% que no le afecta y no es relevante para el 18,9%. La afección se ahonda
cuando incide sobre la tensión manifiesta al momento de hablar en público en el 49,5% de los
encuestados, el 23,2% no se inmuta y el 27,4% no lo cree importante. Se concluye en las
experiencias de ansiedad con la manifestación de abrumarse frente a la cantidad de tareas en el
58,9% de los estudiantes, el 33,7% afirma no hacerlo y el 28,4% no le es importante.

Es importante notar además en el reactivo aplicado que, como dimensión de estrategias
de afrontamiento frente a las diversas situaciones de ansiedad, buscan distraerse el 72,6%, no lo
hace el 8,4% y se mantiene neutro el 18,9%. Otra acción notada es que el 48,4% habla con alguien
sobre la situación, el 26,3% no lo hace y no tiene importancia para el 25,3% de los encuestados.
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1714
Así mismo un 37,9% utiliza técnicas de relajación, el 33,7% dice no hacerlo y no considera
necesario un 28,4%.

Como rutina de estudio organizado para disminuir la posible ansiedad, el 42,1% lo maneja
así, el 12,6% no lo hace y no lo considera el 45,3% sobre el que hay que notar la razón.
Complementario a lo expuesto, piden ayuda al docente cuando tienen dificultades el 40,0%, el
15,8% no lo hace y no se manifiesta el 44,2%. Quienes evitan situaciones de ansiedad dicen ser
el 55,8%, no las evitan el 14,7% y no se inmutan el 29,5%. En todo este criterio se muestra un
sentimiento de culpa en el 51,6%, mientras que el 21,1% dice no culparse a sí mismo y no le
interesa al 27,4%. Esto hace que se mantenga una actitud positiva en el 66,3% de estudiantes,
apenas el 3,2% dice no tener actitud positiva y no le es relevante al 30,5%.

La tercera dimensión es característica importante de afección ya que denota el impacto
en el rendimiento académico en lo que el 23,2% dice afectarse en su concentración durante las
clases, el 37,9% no le afecta y el 38,9% no lo considera muy importante. Reconocen en este
aspecto el 32,6% de que se olvidan fácilmente la información estudiada, 33,7% no lo hace y el
33,7% se mantiene neutro. En este contexto, el 31,6% manifiesta que le cuesta resolver problemas,
el 26,3% no y el 42,1% no lo tiene claro. Presentan bloqueos en el momento de rendir exámenes
el 38,9%, el 23,2% no lo hace y no dirime el 37,9%; este resultado incide negativamente en el
17,9% de estudiantes; pero no en el 55,8% de ellos y no lo manifiestan el 26,3% de estudiantes
encuestados.

La participación en clases también se ve afectada para el 33,7% de estudiantes no lo hace en el
32,6% y en duda en el 33,7%. Concomitante a lo señalado, se ven afectadas las relaciones sociales
con los compañeros del 16,8%, no les afecta al 49,55 y es indiferente en el 33,7%. Culminando
con el criterio de afección académica, se desmotiva el 16,8%, no lo hace el 50,5% y le es
indiferente al 32,6%.

La dimensión final de análisis, muestra factores asociados a la ansiedad y su incidencia
en el rendimiento escolar como al sentir mucha presión sobre la obtención de notas en el 44,2%
de estudiantes, el 13,7% no la tiene y el 42,1% no la demuestra. Se puede además notar problemas
en la familia en el 26,3% de estudiantes, el 49,5% dice no tenerlos y el 24,2% no se manifiesta.
En referencia a relaciones de amistad y su afección, el 26,3% es afectado en este campo, el 48,4%
no le afecta y se mantiene neutro el 25,3%. La preocupación sobre expectativas de la familia se
vuelve importante ya que afecta al 54,7%, frente al 8,4% que no lo es y para el 36,8% que se
vuelve irrelevante.

Se suman sentimientos de soledad en el 18,9% de estudiantes, no le afecta a la mayoría que son
el 48,4% y es indiferente para el 32,6%. La economía del hogar además afecta al 13,7% de este
nicho investigado, al 54,7% no le afecta este tema y le es indiferente al 31,6%. Por fin como factor
asociado y directo en el objeto de estudio es que el 12,6% reconoce tener algún problema de salud
física o mental, el 63,2% dice no tenerlo y no opina en este sentido el 24,2% de quienes
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1715
participaron en la encuesta estructurada.

Los resultados obtenidos reflejan una variedad de opiniones sobre la ansiedad en los jóvenes
y su impacto en la sociedad y el bienestar individual. Se nota un reconocimiento general de la
ansiedad como un problema creciente en un importante porcentaje de la juventud participante en
el estudio, también se observa un descuido indebido o no importancia adecuada al tratar estos
temas de salud mental y bienestar emocional por lo que podríamos afirmar una comprensión
limitada del problema pues se nota ser a menudo abordado de manera superficial.

Podríamos afirmar entonces como complemento, que la implementación de actividades
extracurriculares enfocadas en la salud mental y el manejo de la ansiedad puede fortalecer el
diálogo entre y con los adolescentes, así como con las autoridades y personal docente para
fomentar una adecuada comprensión de este desafío. Es importante considerar por fin, la
participación en programas educativos y hacer énfasis en la autonomía y confianza que puedan
tener los estudiantes adolescentes al ser directos y ecuánimes en el tratamiento del trastorno y la
inclusión de la familia como proceso de apoyo.

A continuación, se esboza una gráfica que propone actividades que generen hábitos y
procesos saludables para el control y mitigación del problema con recomendaciones tanto para el
nivel central como para el nivel operativo en función de lo detectado y tratado.

Figura 1

Organigrama que propone hábitos saludables que mitiguen las consecuencias de la ansiedad

Nivel Central

Coordinador
de Bienestar

Liderar y supervisar todas las actividades del programa.
Establecer alianzas con profesionales de la salud mental y el bienestar.
Evaluar y ajustar el programa en función de los resultados.

Coordinador
Académico

Ofrecer orientación personalizada sobre metas académicas
Ofrecer estrategias de estudio y manejo del tiempo
Realiza seguimiento y ofrecer apoyo adicional cuando sea necesario.

Psicólogo
Educativo

Brindar terapia individual y grupal para abordar la ansiedad, la depresión y el
estrés académico.
Desarrollar talleres y actividades de prevención y promoción de la salud mental.
Derivar a estudiantes a servicios de salud mental externos si es necesario
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Nivel de Apoyo

Fuente: Los autores (2025)

Se puede operacionalizar este nivel operativo además con estrategias aplicadas a través de
talleres y herramientas técnicas de planificación y operación para poner en marcha la gestión del
aprendizaje, los hábitos saludables y el bienestar emocional. Se debe asegurar también el
involucramiento de padres de familia concientizándolos sobre cómo apoyar el bienestar
emocional y académico de sus hijos a través de comunicar el progreso de sus hijos y los recursos
disponibles, el involucramiento de docentes capacitándolos sobre el cómo identificar y apoyar a
estudiantes con problemas de salud mental, fomentando en el aula un ambiente positivo y de
apoyo direccionado y por fin el involucramiento del personal de la escuela para que se realicen
actividades de sensibilización y promoción de la salud mental y el apoyo a través de la práctica
consciente de derivación de estudiantes a los servicios de bienestar cuando sea necesario.

La gráfica y su análisis muestran algunos criterios como recomendaciones que podrían
ayudar a los estudiantes con esta condición y que puedan manejar la ansiedad como problema
para prevenirlo, ya que como es demostrado por múltiples estudios técnicos, deriva en problemas
psicológicos, físicos y es línea base considerada para la inclusión de adicciones hacia el consumo
de sustancias ilícitas en el desarrollo futuro de las personas.

Otro criterio importante a ser considerado es el mantener informados a los adolescentes
sobre todos estos temas, los mismos que deben ser tratados en el entorno familiar y educativo
para que lo consideren en su vida diaria y al presentarse se encuentren preparados para
enfrentarlos ante cualquier circunstancia.

Nutrición:
Actividad Física:
Sueño:*
Hábitos
Saludables

Estrategias de Estudio
Manejo del Tiempo
Desarrollo de
Habilidades

Gestión del
Aprendizaje
Apoyo Social
Mindfulness y Relajación
Creatividad y Expresión

Bienestar
Emocional
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CONCLUSIONES

La ansiedad al ser tratado como un trastorno emocional y frecuente en la adolescencia,
puede tener un impacto significativo y negativo para el rendimiento académico de los
adolescentes. Es necesario que quienes actúan sea profesional o en el campo familiar cerca de
este grupo etario de la población; padres de familia, profesionales de la educación y de la salud
mental trabajen en conjunto para identificar, tratar y mejorar a los adolescentes disminuyendo los
problemas de ansiedad, mitigando la incidencia marcada en el desarrollo académico y
promoviendo su bienestar y el éxito deseado en el contexto social.

El estudio ha podido demostrar que la ansiedad y los trastornos que se relacionan con ella
inciden negativamente incluso en la salud física y mental que van en aumento, convirtiéndose en
un problema cada vez más común entre los adolescentes. Existen factores que contribuyen a que
este fenómeno se ahonde tales como: la presión académica en la familia y en las aulas, las
expectativas sociales, el uso excesivo de medios tecnológicos y redes sociales y complementario
a ello, la incertidumbre sobre el futuro.

Se manifiestan además diversas maneras de complicar el tema, desde síntomas físicos como
dolores de cabeza, problemas estomacales, incidencia en el sueño, entre otras complicaciones
físicas, hasta síntomas emocionales como irritabilidad, dificultad para concentrarse, cambios de
comportamiento, decidía, entre otros. Como conclusión podemos afirmar que los trastornos de
ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y el trastorno obsesivo-compulsivo, pueden
perjudicar significativamente la vida diaria de los jóvenes al afectar su rendimiento académico,
sus relaciones interpersonales y su bienestar general por lo que hay que tener cuidado en tratarlos
con pinzas en los centros de formación de todos los niveles.

Como sociedad, es necesario cambiar de mentalidad de que el valor numérico que un
estudiante alcanza en una evaluación, tiene una equivalencia con la valía que tiene como persona.
El objetivo principal de todas las instituciones educativas debe ser el formar grandes seres
humanos, con valores y principios. Si las instituciones educativas con sus comunidades en forma
permanentemente favorecen en crear un ambiente adecuado para el desarrollo de sus estudiantes,
en donde prime la amistad, el compañerismo, el espíritu de cuerpo, la lealtad. A ciencia cierta la
salud emocional y mental de sus estudiantes será fuerte y seguramente serán menos los casos de
estudiantes con trastornos de ansiedad.

Los adultos llámense padres de familia, docentes, profesionales que integran las
instituciones educativas, deben comprender la confianza y la gran responsabilidad que la sociedad
les ha otorgado, al entregarles lo más preciado que son sus hijos, solo el entendimiento de esta
premisa consentirá que exista un comprometimiento con la formación integral de nuestros
jóvenes, perfeccionado su malla curricular, con diferentes actividades académicas, culturales,
artísticas y deportivas que desarrolle habilidades y destrezas para afrontar las presiones y
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dificultades propias de la vida, en ese sentido se debería replantear también las formas de trasmitir
y evaluar los conocimientos.

Quienes son parte de una comunidad educativa deben motivar a educandos con mensajes
positivos, elevando su autoestima, fomentando la unión, el compañerismo, el respeto. Tarea que
principalmente recae en padres de familia y docentes, pues son con ellos con quienes tienen
contacto directo y mayor tiempo, Por tal razón están forzados a ejercer un liderazgo que forje en
los adolescentes un carácter y mentalidad fuerte, para afrontar y superar las causas que producen
estos trastornos de ansiedad.

A quienes integran las comunidades educativas, les corresponde prevenir y evitar que los
adolescentes padezcan estos episodios de ansiedad, pero a la vez de existir alumnos con estos
padecimientos, las instituciones educativas deben ser competentes para identificarlos y realizar
un proceso integral que permita acompañar a los estudiantes hasta que superen estos trastornos,
pudiendo utilizar el organigrama que propone hábitos saludables que mitiguen las consecuencias
de la ansiedad, sugerido en el presente artículo o el que bien las instituciones educativas lo
diseñaren o establecieren.

Además, debemos considerar recomendaciones puntuales como continuar con este tipo de
estudios que fomenten; la inclusión de hábitos saludables en la familia y en la escuela, talleres de
manejo de estrés, programas extracurriculares y el tratamiento profesional de la salud mental
como eje transversal de la labor educativa en las instituciones que tienen bajo su cuidado a los
adolescentes.
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