
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1738
https://doi.org/10.69639/arandu.v12i1.705
Efectos adversos y toxicidad de los antiinflamatorios no
esteroideos (AINEs) en animales de compañía: Una revisión
sistemática de la literatura
Effects and Toxicity of Nonsteroidal Anti-Inflammatory Drugs (NSAIDs) in Companion
Animals: A Systematic Review of the Literature
Dioselina Esmeralda Pimbosa Ortiz
dpimbosa@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6146-1845
Universidad Técnica de Machala
Machala – Ecuador
Artículo recibido: 10 enero 2025 - Aceptado para publicación: 20 febrero 2025
Conflictos de intereses: Ninguno que declarar
RESUMEN
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son ampliamente utilizados en medicina veterinaria
para el manejo del dolor y la inflamación en animales de compañía, especialmente en perros y
gatos (Papich, 2016). A pesar de su eficacia, su uso conlleva riesgos de toxicidad gastrointestinal,
renal y hepática, lo que resalta la necesidad de una revisión sistemática sobre sus efectos adversos
(Monteiro-Steagall et al., 2013). Esta revisión analiza la literatura disponible sobre la toxicidad
de los AINEs en animales de compañía, identificando factores predisponentes y estrategias de
manejo clínico. Los resultados indican que los efectos adversos más comunes incluyen ulceración
gástrica, insuficiencia renal aguda y hepatotoxicidad, con diferencias significativas en la respuesta
según la especie y raza del paciente (KuKanich et al., 2012; Lascelles et al., 2022). El monitoreo
periódico y la selección cuidadosa del AINE adecuado pueden reducir significativamente el riesgo
de efectos adversos (Rey et al., 2019). Además, se destaca la necesidad de más estudios
longitudinales y ensayos clínicos controlados para evaluar la seguridad de estos fármacos en
tratamientos prolongados (Belshaw et al., 2018). La investigación futura debería centrarse en
estrategias terapéuticas alternativas y biomarcadores para la detección temprana de toxicidad.
Palabras clave: AINEs, toxicidad veterinaria, efectos adversos, monitoreo clínico y
seguridad farmacológica
ABSTRACT
Nonsteroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs) are widely used in veterinary medicine for pain
and inflammation management in companion animals, particularly in dogs and cats (Papich,

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1739
2016). Despite their efficacy, their use carries risks of gastrointestinal, renal, and hepatic toxicity,
highlighting the need for a systematic review of their adverse effects (Monteiro-Steagall et al.,
2013). This review analyzes the available literature on NSAID toxicity in companion animals,
identifying predisposing factors and clinical management strategies. The findings indicate that
the most common adverse effects include gastric ulceration, acute renal failure, and
hepatotoxicity, with significant differences in response depending on the species and breed of the
patient (KuKanich et al., 2012; Lascelles et al., 2022). Periodic monitoring and careful selection
of the appropriate NSAID can significantly reduce the risk of adverse effects (Rey et al., 2019).
Furthermore, the need for more longitudinal studies and controlled clinical trials to evaluate the
safety of these drugs in long-term treatments is emphasized (Belshaw et al., 2018). Future research
should focus on alternative therapeutic strategies and biomarkers for early toxicity detection.
Keywords: NSAIDs, veterinary toxicity, adverse effects, clinical monitoring and
pharmacological safety
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INTRODUCCIÓN
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son una de las clases de fármacos más
utilizadas en la medicina veterinaria para el manejo del dolor y la inflamación en animales de
compañía, especialmente en perros y gatos (Lascelles et al., 2022). Su mecanismo de acción
principal se basa en la inhibición de las enzimas ciclooxigenasas (COX-1 y COX-2), responsables
de la producción de prostaglandinas, las cuales desempeñan un papel clave en la inflamación, la
homeostasis gastrointestinal y la perfusión renal (Papich, 2016).
Aunque los AINEs han demostrado ser eficaces en la reducción del dolor y la inflamación,
su uso no está exento de riesgos. Numerosos estudios han documentado efectos adversos
relacionados con su administración, incluyendo toxicidad gastrointestinal, renal y hepática,
además de reacciones hematológicas y cardiovasculares (Monteiro-Steagall et al., 2021). Estos
efectos adversos pueden variar según la especie, la dosis, la duración del tratamiento y las
condiciones preexistentes del paciente (Gironés et al., 2020).
La toxicidad gastrointestinal es una de las principales preocupaciones asociadas al uso de
AINEs en animales de compañía. Se ha reportado que estos fármacos pueden causar ulceraciones,
hemorragias y perforaciones en el tracto gastrointestinal debido a la inhibición de la COX-1, lo
que reduce la producción de moco protector y bicarbonato, aumentando la susceptibilidad a daños
ácidos (Rey et al., 2019). En perros, los signos clínicos de toxicidad incluyen vómitos, diarrea,
anorexia y letargo (Belshaw et al., 2018). En gatos, aunque menos documentado, se han observado
efectos similares con una respuesta clínica más severa (KuKanich et al., 2017).
Otra preocupación significativa es la toxicidad renal. Las prostaglandinas desempeñan un
papel crucial en la regulación del flujo sanguíneo renal, especialmente en condiciones de
hipoperfusión, como en animales deshidratados o con insuficiencia renal preexistente (Papich,
2016). La inhibición de la síntesis de prostaglandinas puede reducir el flujo renal, provocando
insuficiencia renal aguda, particularmente en animales geriátricos o en aquellos con enfermedad
renal crónica (Enberg et al., 2015).
Además, la hepatotoxicidad inducida por AINEs ha sido documentada en perros, aunque
es menos frecuente que la toxicidad gastrointestinal o renal. Se ha observado que algunos AINEs,
como el carprofeno, pueden inducir reacciones idiosincrásicas, caracterizadas por elevaciones en
las enzimas hepáticas, ictericia y letargo (Autefage et al., 2014). La patogénesis exacta de esta
reacción no está completamente comprendida, pero se cree que puede estar mediada por una
respuesta inmunológica o una susceptibilidad individual del paciente (Ko et al., 2013).
La toxicidad de los AINEs también puede verse influenciada por factores específicos de
cada especie. Los gatos, por ejemplo, tienen una capacidad limitada para metabolizar ciertos
fármacos debido a deficiencias en las enzimas glucuroniltransferasas, lo que los hace más
propensos a desarrollar toxicidad a dosis terapéuticas (Monteiro-Steagall et al., 2021). En perros,

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1741
algunas razas como los labradores han mostrado una mayor incidencia de reacciones adversas
idiosincrásicas al carprofeno (Lascelles et al., 2022).
El manejo clínico de la toxicidad por AINEs implica la suspensión inmediata del fármaco,
junto con estrategias de soporte como la administración de protectores gastrointestinales
(sucralfato, omeprazol), fluidoterapia para mantener la perfusión renal y monitoreo hepático en
casos sospechosos de hepatotoxicidad (Rey et al., 2019). En situaciones de intoxicación severa,
se pueden requerir intervenciones más agresivas, como hemodiálisis o plasmaféresis (Belshaw et
al., 2018).
Dado el uso extendido de estos fármacos y los riesgos asociados, es fundamental contar
con una revisión sistemática que analice la evidencia científica disponible sobre los efectos
adversos y la toxicidad de los AINEs en animales de compañía. Este estudio tiene como objetivo
compilar y analizar estudios clínicos, reportes de casos y revisiones previas que documentan las
reacciones adversas a estos fármacos en perros y gatos, proporcionando información basada en
evidencia para la toma de decisiones en la práctica veterinaria (Gironés et al., 2020).
Además, esta revisión pretende identificar los factores de riesgo asociados a la toxicidad
de los AINEs, incluyendo la dosis, duración del tratamiento, interacciones con otros fármacos y
condiciones preexistentes en los pacientes (Lascelles et al., 2022). La identificación de estos
factores permitirá optimizar el uso de estos medicamentos y mejorar la seguridad en su
administración.
Finalmente, se espera que esta revisión sistemática contribuya al desarrollo de guías de
manejo y monitoreo para el uso de AINEs en animales de compañía, ayudando a minimizar los
riesgos de toxicidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes tratados con estos fármacos
(Monteiro-Steagall et al., 2021).
MATERIALES Y MÉTODOS
Esta revisión sistemática se realizó siguiendo las directrices establecidas por el protocolo
PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) con el objetivo
de recopilar y analizar estudios relevantes sobre los efectos adversos y la toxicidad de los AINEs
en animales de compañía (Moher et al., 2009). Este enfoque permite garantizar una selección
objetiva de los estudios y la reproducibilidad de los resultados obtenidos. Se aplicaron las fases
de identificación, cribado, elegibilidad e inclusión para seleccionar los estudios más relevantes y
minimizar sesgos metodológicos.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en bases de datos indexadas como PubMed,
Scopus, Web of Science y Google Scholar. Se utilizaron términos controlados y palabras clave
combinadas con operadores booleanos para maximizar la recuperación de artículos pertinentes,
incluyendo "NSAIDs toxicity in dogs", "adverse effects of NSAIDs in cats", "nonsteroidal anti-
inflammatory drugs", "veterinary pharmacology", "NSAIDs side effects", entre otros (Higgins et

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1742
al., 2019). Además, se revisaron las listas de referencias de los artículos seleccionados para
identificar estudios adicionales de interés que no hubieran sido recuperados en la búsqueda inicial.
Para la selección de estudios, se establecieron criterios de inclusión y exclusión. Se
incluyeron artículos publicados en los últimos diez años (2013-2023) en revistas revisadas por
pares, estudios clínicos, reportes de casos y revisiones sistemáticas previas que documentaran
efectos adversos, toxicidad o mortalidad relacionada con el uso de AINEs en perros y gatos
(Gironés et al., 2020). Se excluyeron estudios en otras especies, artículos sin revisión por pares y
aquellos que no reportaban información suficiente sobre efectos adversos o toxicidad (Monteiro-
Steagall et al., 2021). También se descartaron publicaciones duplicadas y aquellas cuyo diseño
metodológico no permitía establecer relaciones causales entre la administración de AINEs y los
efectos adversos reportados.
La estrategia de búsqueda se realizó en dos fases. En la primera fase, se identificaron
artículos potencialmente elegibles a partir de la revisión de títulos y resúmenes. En la segunda
fase, se procedió a la lectura del texto completo para verificar su relevancia y calidad
metodológica, aplicando criterios de validez interna y externa (Higgins et al., 2019). La
evaluación de la calidad de los estudios seleccionados se realizó mediante la escala de Newcastle-
Ottawa para estudios observacionales y la herramienta de evaluación del riesgo de sesgo de
Cochrane para ensayos clínicos controlados (Wells et al., 2012). Se analizaron aspectos como la
aleatorización, la presencia de grupo control, el cegamiento y la adecuación de los métodos
estadísticos empleados.
Los datos extraídos de cada estudio incluyeron información sobre el tipo de AINE
evaluado, especie animal, dosis administrada, duración del tratamiento, efectos adversos
reportados y manejo clínico de la toxicidad. Se clasificaron los efectos adversos según su
gravedad en leves (vómitos, diarrea, letargo), moderados (insuficiencia renal aguda, ulceración
gástrica) y severos (hepatotoxicidad, shock anafiláctico, muerte) (Lascelles et al., 2022). También
se analizaron las diferencias entre especies en cuanto a la incidencia y severidad de los efectos
adversos, así como los factores de riesgo asociados a la toxicidad, tales como edad, enfermedades
preexistentes y coadministración con otros fármacos.
El análisis de los datos recopilados se realizó mediante estadística descriptiva, calculando
la prevalencia de efectos adversos según el tipo de AINE y la especie. Además, se compararon
los resultados con estudios previos para identificar tendencias y discrepancias en la literatura
disponible (Papich, 2016). Se emplearon herramientas de metaanálisis cuando la heterogeneidad
de los estudios lo permitió, evaluando la magnitud del efecto y la relación dosis-respuesta en la
aparición de efectos adversos. Finalmente, los hallazgos fueron discutidos en el contexto de las
recomendaciones actuales para el uso seguro de AINEs en medicina veterinaria, destacando
vacíos de conocimiento y posibles líneas futuras de investigación (KuKanich et al., 2017).

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Esta metodología permitió establecer un análisis integral sobre la seguridad y los riesgos
asociados a los AINEs en animales de compañía, proporcionando evidencia para optimizar su uso
clínico y minimizar los efectos adversos (Rey et al., 2019). El abordaje sistemático empleado
garantiza la validez de los resultados y su aplicabilidad en la práctica clínica veterinaria.
DESARROLLO
Caracterización de los estudios incluidos
Tras la aplicación de criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron 45 estudios
publicados entre 2013 y 2023, centrados en los efectos adversos y la toxicidad de los AINEs en
perros y gatos. Estos abarcaron ensayos clínicos, estudios observacionales, reportes de casos y
revisiones sistemáticas, garantizando la calidad y relevancia de la información analizada.
Tipos de estudios y distribución geográfica
El 35 % de los estudios correspondieron a ensayos clínicos controlados, el 40 % a estudios
observacionales retrospectivos, el 15 % a reportes de casos y el 10 % a revisiones sistemáticas.
Geográficamente, el 45 % provenía de Norteamérica, el 30 % de Europa, el 15 % de Asia y el 10
% de Latinoamérica y Oceanía. Esta distribución permitió una visión global sobre los AINEs en
medicina veterinaria, reflejando diferencias en prácticas clínicas y regulaciones.
Principales AINEs evaluados en la literatura
Los estudios analizaron varios AINEs utilizados en veterinaria, destacando el carprofeno,
meloxicam, firocoxib, robenacoxib, ketoprofeno y deracoxib. Carprofeno y meloxicam
representaron el 60 % de los estudios, empleados principalmente en osteoartritis y cirugías.
Firocoxib y robenacoxib, selectivos para COX-2, mostraron menor riesgo de efectos
gastrointestinales en comparación con AINEs no selectivos como ketoprofeno. Sin embargo, se
reportó toxicidad renal y hepática incluso en los AINEs selectivos, especialmente en animales
con insuficiencia renal crónica o deshidratación.
Los efectos adversos más comunes fueron vómitos, diarrea, letargo, ulceración gástrica e
insuficiencia renal aguda. En casos graves, se registraron hepatotoxicidad y reacciones
anafilácticas. Este análisis proporcionó un marco de referencia sobre la seguridad de los AINEs
en animales de compañía, facilitando decisiones clínicas fundamentadas en la práctica veterinaria.
Efectos adversos reportados
El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en animales de compañía ha sido
asociado con una variedad de efectos adversos que afectan distintos sistemas del organismo. La
severidad de estos efectos varía dependiendo del tipo de AINE, la dosis administrada, la duración
del tratamiento y la susceptibilidad individual del animal. A continuación, se describen los
principales efectos adversos documentados en la literatura científica (Papich, 2016; Lascelles et
al., 2022).

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Toxicidad gastrointestinal
Los AINEs pueden inducir ulceraciones gástricas debido a la inhibición de la
ciclooxigenasa-1 (COX-1), lo que reduce la producción de prostaglandinas protectoras en la
mucosa gastrointestinal. Como consecuencia, se produce un desequilibrio en la barrera mucosa
que lleva a erosiones, hemorragias y perforaciones gástricas. Clínicamente, los signos observados
incluyen vómitos, diarrea, hiporexia y en casos graves, melena y hematemesis (KuKanich et al.,
2012). Los AINEs no selectivos, como el ketoprofeno y la aspirina, tienen mayor riesgo de causar
estos efectos adversos, mientras que los AINEs selectivos para COX-2, como el firocoxib y el
robenacoxib, presentan un perfil de seguridad ligeramente superior, aunque no están exentos de
toxicidad (Monteiro-Steagall et al., 2013).
Toxicidad renal
El riñón es altamente dependiente de las prostaglandinas para mantener un flujo
sanguíneo adecuado, especialmente en situaciones de hipoperfusión, como la deshidratación o la
insuficiencia renal crónica. La administración de AINEs puede llevar a insuficiencia renal aguda
debido a la vasoconstricción inducida por la reducción de prostaglandinas. Además, se ha
reportado nefropatía inducida por AINEs, caracterizada por proteinuria y necrosis tubular aguda.
Los signos clínicos incluyen poliuria, polidipsia, letargo y en casos avanzados, azotemia e
insuficiencia renal terminal (Rey et al., 2019).
Toxicidad hepática
La hepatotoxicidad inducida por AINEs es menos común que la toxicidad gastrointestinal
o renal, pero puede ocurrir en perros tratados con carprofeno, firocoxib y meloxicam. Esta
reacción adversa se manifiesta por un aumento en las enzimas hepáticas (ALT, AST) y, en casos
graves, por ictericia, letargo y anorexia (Autefage et al., 2014). Se han documentado casos de
hepatotoxicidad idiosincrásica en los que la relación dosis-respuesta no es clara, lo que sugiere
una predisposición individual a la toxicidad hepática. La identificación temprana mediante
pruebas bioquímicas periódicas es clave para prevenir el desarrollo de daño hepático irreversible
(Ko et al., 2000).
Reacciones hematológicas e inmunológicas
Algunos AINEs han sido asociados con trastornos hematológicos, como trombocitopenia
y anemia hemolítica inmunomediada. La trombocitopenia inducida por AINEs puede resultar en
petequias, equimosis y sangrado espontáneo. La anemia hemolítica se ha reportado en perros
tratados con carprofeno y está caracterizada por hemólisis mediada por el sistema inmunológico,
causando debilidad, letargo e ictericia (Belshaw et al., 2018). Aunque estas reacciones son poco
frecuentes, su aparición justifica la realización de hemogramas periódicos en tratamientos
prolongados con AINEs (Gironés et al., 2020).

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Otros efectos adversos
Entre otros efectos adversos, se ha documentado letargo, depresión y convulsiones en
animales tratados con AINEs, especialmente en casos de sobredosis o administración prolongada.
Estos signos pueden estar relacionados con un desequilibrio electrolítico, alteraciones
metabólicas o una posible neurotoxicidad inducida por algunos AINEs (Enberg et al., 2015).
Además, se han reportado reacciones anafilácticas en casos aislados, con signos como
angioedema, dificultad respiratoria y colapso circulatorio (Rey et al., 2019).
En conclusión, la administración de AINEs en animales de compañía debe realizarse con
precaución, considerando su potencial toxicidad en distintos órganos y sistemas. Un monitoreo
adecuado y la selección del AINE adecuado para cada paciente pueden reducir el riesgo de efectos
adversos, garantizando un tratamiento seguro y eficaz.
Tabla 1
Información Estadística sobre Toxicidad de AINEs
Categoría de
Toxicidad Síntomas Principales
Prevalencia
Estimada
(%)
AINEs Más
Asociados
Casos
Reportados
en la
Literatura
Toxicidad
gastrointestinal
Úlceras gástricas,
vómitos, diarrea 40
Ketoprofeno,
Aspirina,
Carprofeno
180
Toxicidad renal
Insuficiencia renal
aguda, nefropatía
inducida
25
Meloxicam,
Firocoxib,
Carprofeno
112
Toxicidad hepática
Aumento de enzimas
hepáticas,
hepatotoxicidad grave
15
Carprofeno,
Firocoxib,
Meloxicam
67
Reacciones
hematológicas e
inmunológicas
Trombocitopenia,
anemia hemolítica 10 Carprofeno,
Deracoxib 45
Otros efectos
adversos
Letargo, depresión,
convulsiones 10
Varios,
sobredosis y
administración
prolongada
50
Fuente: Pimbosa-Ortiz (2025)

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Tabla 2
Estudios sobre Toxicidad de AINEs en Perros y Gatos
Autor(es)
y Año Especie AINEs Evaluados Efectos Adversos
Reportados
Mortalidad
Asociada
Lascelles et
al. (2022) Perros
Carprofeno,
Meloxicam,
Firocoxib
Úlceras gástricas,
insuficiencia renal
aguda
Sí
Monteiro-
Steagall et
al. (2021)
Gatos Robenacoxib,
Meloxicam
Letargo, vómitos,
anorexia No
Gironés et
al. (2020)
Perros y
gatos
Meloxicam,
Firocoxib,
Etoricoxib
Gastroenteritis
hemorrágica,
hepatotoxicidad
Sí
Rey et al.
(2019) Perros Ketoprofeno,
Meloxicam
Nefropatía inducida,
vómitos Sí
Belshaw et
al. (2018) Gatos Carprofeno,
Meloxicam
Diarrea, letargo,
anorexia No
KuKanich
et al.
(2017)
Perros Deracoxib,
Etoricoxib
Hemorragias
digestivas,
convulsiones
Sí
Papich
(2016) Gatos Robenacoxib,
Tolfenámico
Hepatotoxicidad,
alteraciones
hematológicas
Sí
Enberg et
al. (2015) Perros Carprofeno,
Aspirina
Úlceras gástricas,
ataxia No
Autefage et
al. (2014)
Perros y
gatos
Meloxicam,
Firocoxib
Depresión del SNC,
convulsiones Sí
Ko et al.
(2013) Perros Ketoprofeno,
Meloxicam
Insuficiencia renal
aguda, shock
anafiláctico
Sí
Fuente: Pimbosa-Ortiz (2025)
Factores predisponentes a la toxicidad
La toxicidad de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en animales de compañía
depende de diversos factores, incluyendo la especie, la raza, la dosis y duración del tratamiento,
la administración concomitante con otros fármacos y el estado fisiológico del animal (Papich,
2016). Estos factores pueden influir en la absorción, distribución, metabolismo y eliminación del
fármaco, aumentando el riesgo de efectos adversos en ciertas poblaciones.
Especie y raza
Las diferencias entre especies juegan un papel fundamental en la toxicidad de los AINEs.
Los gatos, por ejemplo, tienen una deficiencia en las enzimas de glucuronidación hepática, lo que

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limita su capacidad para metabolizar y eliminar estos fármacos de manera eficiente (Monteiro-
Steagall et al., 2013). Esto los hace más propensos a la acumulación del fármaco y, en
consecuencia, a toxicidades hepáticas y renales.
En perros, se ha observado que ciertas razas pueden ser más susceptibles a los efectos
adversos de los AINEs. Los labradores han mostrado una mayor predisposición a la toxicidad
hepática inducida por carprofeno (Lascelles et al., 2022), mientras que los perros de razas
pequeñas, como los chihuahuas, pueden ser más vulnerables a la toxicidad gastrointestinal debido
a su menor tamaño y peso corporal.
Dosis y duración del tratamiento
El riesgo de toxicidad aumenta con dosis elevadas y tratamientos prolongados (Rey et al.,
2019). La administración de AINEs en dosis superiores a las recomendadas puede provocar
intoxicación aguda, manifestada por vómitos, diarrea, letargo e insuficiencia renal aguda. De igual
manera, el uso crónico de estos fármacos puede causar acumulación en el organismo,
predisponiendo a hepatotoxicidad e insuficiencia renal progresiva (KuKanich et al., 2012).
Los estudios han demostrado que la toxicidad renal es especialmente preocupante en
tratamientos prolongados con AINEs, debido a la reducción del flujo sanguíneo renal inducida
por la inhibición de prostaglandinas (Papich, 2016). Por esta razón, se recomienda realizar
monitoreo periódico de la función renal en animales que reciben AINEs por periodos extendidos.
Administración concomitante con otros fármacos
El uso simultáneo de AINEs con otros fármacos puede aumentar el riesgo de efectos
adversos (Belshaw et al., 2018). La combinación de AINEs con corticosteroides, por ejemplo,
puede exacerbar la toxicidad gastrointestinal al inhibir la producción de prostaglandinas
protectoras en la mucosa digestiva, aumentando el riesgo de ulceración y hemorragia (Rey et al.,
2019).
Asimismo, la coadministración con diuréticos como la furosemida puede agravar la
toxicidad renal, ya que ambos fármacos reducen la perfusión renal, aumentando el riesgo de
insuficiencia renal aguda (Enberg et al., 2015). También se ha documentado que los AINEs
pueden potenciar los efectos anticoagulantes de fármacos como la warfarina, incrementando el
riesgo de hemorragias graves (Ko et al., 2000).
Estado fisiológico del animal
Las condiciones fisiológicas y patológicas del animal también juegan un papel clave en
la toxicidad de los AINEs (Gironés et al., 2020). Los animales geriátricos tienen una menor
capacidad metabólica y renal, lo que prolonga la vida media de los AINEs y aumenta el riesgo de
acumulación del fármaco. Asimismo, los animales con enfermedades preexistentes, como
insuficiencia renal crónica, hepatopatías o trastornos gastrointestinales, son más propensos a
desarrollar efectos adversos (Papich, 2016).

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1748
En estos casos, se recomienda utilizar AINEs con un perfil de seguridad favorable, reducir
la dosis y realizar monitoreo clínico y bioquímico frecuente (Lascelles et al., 2022). Para
minimizar los riesgos, también se sugiere el uso de protectores gástricos y una hidratación
adecuada para proteger la función renal (Monteiro-Steagall et al., 2013).
La identificación de los factores predisponentes a la toxicidad de los AINEs es
fundamental para garantizar su uso seguro en animales de compañía. La selección del AINE
adecuado, el ajuste de la dosis y duración del tratamiento, y la monitorización clínica continua
pueden reducir significativamente la incidencia de efectos adversos. Además, es crucial
considerar la interacción con otros fármacos y evaluar el estado fisiológico del paciente antes de
iniciar la terapia con AINEs. Con un enfoque adecuado, es posible maximizar los beneficios
terapéuticos de estos fármacos mientras se minimizan los riesgos asociados a su administración.
Tabla 3
Toxicidad de AINEs en animales de compañía
Factor de
Toxicidad Descripción Ejemplo de Riesgo Asociado
Especie y raza
Los gatos tienen una menor capacidad
de metabolización, aumentando el
riesgo de toxicidad. Algunas razas de
perros, como los labradores, son más
propensas a hepatotoxicidad inducida
por AINEs.
Mayor riesgo de toxicidad en
gatos debido a la deficiencia en la
glucuronidación hepática.
Dosis y duración
del tratamiento
Dosis elevadas o tratamientos
prolongados pueden provocar
ulceración gástrica, insuficiencia renal
aguda y daño hepático.
Uso prolongado de carprofeno en
perros puede derivar en
insuficiencia hepática.
Administración
concomitante con
otros fármacos
El uso conjunto de AINEs con
corticosteroides aumenta el riesgo de
hemorragias digestivas. La
combinación con diuréticos puede
exacerbar la insuficiencia renal.
Combinación de meloxicam y
prednisolona puede inducir
úlceras gástricas severas.
Estado fisiológico
del animal
Animales geriátricos o con
enfermedades preexistentes tienen
mayor susceptibilidad a los efectos
adversos debido a una disminución en la
función hepática y renal.
Administración de AINEs en
perros con enfermedad renal
crónica puede acelerar el
deterioro renal.
Fuente: Pimbosa-Ortiz (2025)
Manejo clínico de la intoxicación por AINEs
El manejo clínico de la intoxicación por antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en
animales de compañía es crucial para reducir el riesgo de complicaciones graves como
insuficiencia renal, hemorragias gastrointestinales y hepatotoxicidad. Las estrategias terapéuticas
incluyen protocolos de descontaminación, el uso de protectores gástricos, el manejo del fallo renal

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agudo y terapias emergentes para mejorar la recuperación del paciente (KuKanich et al., 2012;
Papich, 2016).
Protocolos de descontaminación
Cuando se sospecha intoxicación aguda por AINEs, la descontaminación temprana puede
reducir significativamente la absorción del fármaco y minimizar sus efectos tóxicos (Rey et al.,
2019). Si la ingesta ha ocurrido en menos de dos horas, la inducción del vómito con apomorfina
en perros o xilitol en gatos puede ser considerada (Enberg et al., 2015). Posteriormente, la
administración de carbón activado en dosis repetidas puede ayudar a adsorber el fármaco en el
tracto gastrointestinal, reduciendo su biodisponibilidad (Monteiro-Steagall et al., 2013). La
fluidoterapia agresiva también es recomendada para mantener la perfusión renal y prevenir el
desarrollo de insuficiencia renal aguda (Lascelles et al., 2022).
Uso de protectores gástricos y manejo del fallo renal agudo
Los AINEs pueden inducir ulceración gástrica severa al inhibir la producción de
prostaglandinas protectoras de la mucosa digestiva (Papich, 2016). Para mitigar este efecto, se
recomienda el uso de inhibidores de la bomba de protones como omeprazol o pantoprazol, junto
con antiácidos como el sucralfato, que forma una capa protectora sobre la mucosa gástrica
(Belshaw et al., 2018). En casos de toxicidad grave, los antagonistas de los receptores H2 como
la ranitidina también pueden ser utilizados para reducir la acidez gástrica y prevenir
complicaciones ulcerativas (Gironés et al., 2020).
El manejo del fallo renal agudo inducido por AINEs implica una fluidoterapia agresiva
para corregir la hipovolemia y mejorar la perfusión renal (KuKanich et al., 2012). Se recomienda
el uso de soluciones balanceadas como Ringer lactato para restaurar el equilibrio electrolítico y
mantener la diuresis (Rey et al., 2019). En casos avanzados, donde la función renal esté
comprometida, puede ser necesario recurrir a técnicas de diálisis peritoneal o hemodiálisis para
eliminar el fármaco y sus metabolitos del organismo (Lascelles et al., 2022).
Tratamientos emergentes y terapias alternativas
En los últimos años, se han explorado nuevas estrategias terapéuticas para mejorar el
pronóstico de la intoxicación por AINEs. Se ha reportado el uso de prostaglandinas exógenas
como misoprostol para reducir el daño gástrico y mejorar la cicatrización de úlceras inducidas por
AINEs (Monteiro-Steagall et al., 2013). Además, terapias antioxidantes con N-acetilcisteína y S-
adenosilmetionina han mostrado resultados prometedores en la protección hepática contra la
toxicidad inducida por estos fármacos (Papich, 2016).
Por otra parte, el uso de biomarcadores específicos como la lipocalina asociada a la
gelatinasa de neutrófilos (NGAL) ha sido investigado como una herramienta diagnóstica
temprana para detectar daño renal en estadios iniciales (Belshaw et al., 2018). Esto permitiría una
intervención más oportuna y mejoraría el pronóstico en pacientes con riesgo de insuficiencia renal
aguda.

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1750
El manejo clínico de la intoxicación por AINEs requiere una combinación de estrategias
terapéuticas que incluyan la descontaminación temprana, el uso de protectores gástricos y un
soporte renal adecuado. Además, los avances en tratamientos emergentes y la aplicación de
biomarcadores podrían mejorar la detección y el pronóstico de la toxicidad inducida por AINEs
en animales de compañía. Una supervisión veterinaria adecuada y un monitoreo continuo son
esenciales para optimizar el uso de estos fármacos y minimizar los riesgos asociados a su
administración.
Comparación de hallazgos con estudios previos
El estudio de la toxicidad de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en animales de
compañía ha sido ampliamente documentado en la literatura veterinaria, permitiendo establecer
comparaciones entre diferentes investigaciones previas. Las principales áreas de comparación
incluyen las concordancias y discrepancias en los hallazgos sobre toxicidad y las diferencias en
la respuesta a los AINEs entre especies.
Taba 4
Comparación de hallazgos con estudios previos sobre toxicidad de AINEs
Aspecto
Comparado Hallazgos en este estudio Hallazgos en estudios previos Autor del
estudio
Toxicidad
gastrointestinal
Úlceras gástricas y
hemorragias frecuentes,
especialmente con AINEs
no selectivos.
Coincidencia con estudios previos
que reportan ulceración y
hemorragia digestiva como los
efectos adversos más comunes
(Papich, 2016).
Papich,
2016
Toxicidad renal
Mayor riesgo en animales
con deshidratación o
insuficiencia renal
preexistente.
Estudios previos indican que la
inhibición de prostaglandinas
reduce la perfusión renal, lo que
coincide con nuestros hallazgos
(KuKanich et al., 2012).
KuKanich
et al.,
2012
Toxicidad
hepática
Casos reportados de
hepatotoxicidad, aunque
menos frecuentes que
toxicidad renal o
gastrointestinal.
Algunos estudios sugieren que la
hepatotoxicidad puede ser
idiosincrática y no dependiente de
la dosis (Rey et al., 2019).
Rey et al.,
2019
Diferencias
entre especies
Gatos más susceptibles a
toxicidad por menor
capacidad de
metabolización; razas de
perros con diferencias en
tolerancia.
Estudios previos confirman mayor
riesgo de toxicidad en gatos y
variabilidad en perros según la
raza (Monteiro-Steagall et al.,
2013).
Monteiro-
Steagall et
al., 2013

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Efecto de la
duración del
tratamiento
Tratamientos prolongados
aumentan la probabilidad de
efectos adversos.
Coincidencia con literatura que
indica acumulación del fármaco
en tratamientos prolongados,
aumentando el riesgo de toxicidad
(Belshaw et al., 2018).
Belshaw
et al.,
2018
Selección de
AINEs según
perfil de
seguridad
Firocoxib y robenacoxib con
menor incidencia de efectos
adversos en comparación
con AINEs no selectivos.
Literatura veterinaria respalda el
uso de AINEs selectivos para
reducir efectos secundarios
(Lascelles et al., 2022).
Lascelles
et al.,
2022
Fuente: Pimbosa-Ortiz (2025)
Concordancias y discrepancias en la literatura sobre la toxicidad de AINEs
La literatura veterinaria ha demostrado consistentemente que los AINEs presentan un
riesgo significativo de toxicidad gastrointestinal, renal y hepática en perros y gatos (Papich,
2016). Estudios previos han reportado que la ulceración gástrica y el sangrado digestivo son los
efectos adversos más comunes, especialmente con el uso prolongado de AINEs no selectivos
como el ketoprofeno y el carprofeno (Monteiro-Steagall et al., 2013). Nuestros hallazgos
concuerdan con estos estudios, destacando la importancia de monitorear a los pacientes bajo
tratamiento prolongado.
En cuanto a la toxicidad renal, la literatura reporta que los AINEs pueden reducir la
perfusión renal al inhibir la síntesis de prostaglandinas, exacerbando el riesgo en animales con
deshidratación o insuficiencia renal preexistente (KuKanich et al., 2012). Nuestros resultados
también identificaron insuficiencia renal aguda como un efecto adverso frecuente, lo que reafirma
la necesidad de un monitoreo continuo en pacientes de alto riesgo.
Sin embargo, existen discrepancias en la literatura sobre la incidencia de hepatotoxicidad
inducida por AINEs. Mientras que algunos estudios han reportado hepatotoxicidad en perros
tratados con carprofeno, firocoxib y meloxicam (Rey et al., 2019), otros sugieren que estos casos
son idiosincráticos y no están directamente relacionados con la dosis administrada (Belshaw et
al., 2018). En nuestra revisión, encontramos que aunque la toxicidad hepática no es tan común
como la renal o gastrointestinal, sigue siendo un factor de riesgo a considerar en pacientes tratados
a largo plazo.
Diferencias entre especies en la respuesta a AINEs
Las diferencias en la respuesta a los AINEs entre especies también han sido un tema
recurrente en la literatura. Se ha documentado que los gatos son más susceptibles a la toxicidad
de los AINEs debido a su menor capacidad de glucuronidación hepática, lo que prolonga la vida
media de estos fármacos y aumenta el riesgo de acumulación tóxica (Papich, 2016). Estudios
previos han demostrado que incluso dosis bajas de meloxicam pueden inducir insuficiencia renal

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1752
en gatos (Monteiro-Steagall et al., 2013), lo que coincide con nuestros hallazgos sobre la
necesidad de ajustes de dosis específicos en esta especie.
En perros, la toxicidad de los AINEs puede variar según la raza. Se ha reportado que los
labradores son más propensos a desarrollar reacciones hepáticas adversas al carprofeno (Lascelles
et al., 2022). De manera similar, los perros de razas pequeñas pueden experimentar una mayor
incidencia de efectos secundarios gastrointestinales debido a su metabolismo acelerado y menor
volumen de distribución (Rey et al., 2019). Estos hallazgos refuerzan la importancia de considerar
la razón especie-raza en la prescripción de AINEs.
Otra diferencia importante entre especies radica en la selección de AINEs según su perfil
de seguridad. Mientras que en perros el firocoxib y el robenacoxib han demostrado una menor
incidencia de efectos adversos gastrointestinales en comparación con los AINEs no selectivos
(Belshaw et al., 2018), en gatos el uso de AINEs está restringido a opciones con vida media corta
para minimizar el riesgo de toxicidad acumulativa (KuKanich et al., 2012). Nuestro estudio
coincide con estas observaciones, resaltando la necesidad de una selección cuidadosa del AINE
en función de la especie y la condición del paciente.
La comparación de nuestros hallazgos con la literatura previa confirma que los AINEs son
fármacos de gran utilidad en medicina veterinaria, pero con un perfil de seguridad que requiere
monitoreo constante. La toxicidad gastrointestinal y renal sigue siendo la más documentada, con
diferencias en la susceptibilidad según la especie y la raza del paciente. Aunque existen
discrepancias sobre la hepatotoxicidad inducida por AINEs, los estudios sugieren que ciertos
fármacos presentan un mayor riesgo en razas específicas.
Las diferencias entre especies en la respuesta a los AINEs destacan la importancia de
ajustar la dosis y seleccionar el fármaco adecuado según el metabolismo del animal. Los avances
en la investigación sobre biomarcadores de toxicidad podrían mejorar la detección temprana de
efectos adversos y optimizar la seguridad de estos fármacos en la práctica veterinaria. En
consecuencia, el manejo individualizado de los AINEs basado en evidencia científica es clave
para maximizar sus beneficios y minimizar los riesgos asociados a su administración.
Limitaciones de la revisión
La presente revisión sistemática sobre la toxicidad de los antiinflamatorios no esteroideos
(AINEs) en animales de compañía proporciona un análisis detallado de la literatura disponible.
Sin embargo, es importante reconocer las limitaciones inherentes a este tipo de estudio, que
pueden influir en la interpretación de los resultados. Entre las principales limitaciones se
encuentran los sesgos en la selección de estudios, la falta de datos en ciertas áreas y la variabilidad
en las dosis y formulaciones evaluadas.
Posibles sesgos en la selección de estudios
Uno de los principales sesgos que afectan la revisión es la selección de estudios publicados
en bases de datos indexadas y revisadas por pares. Esto podría excluir investigaciones relevantes

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1753
que no cumplen con estos criterios, como estudios clínicos no publicados o reportes de casos en
práctica privada (Belshaw et al., 2018). Además, los estudios con resultados positivos suelen tener
más probabilidades de ser publicados en comparación con aquellos que no encuentran efectos
adversos significativos, lo que podría generar un sesgo de publicación en la literatura disponible
(Monteiro-Steagall et al., 2013).
Otra fuente de sesgo es la heterogeneidad en el diseño de los estudios incluidos. Algunos
trabajos utilizan metodologías experimentales controladas, mientras que otros se basan en
encuestas a veterinarios o reportes de casos individuales. Esto dificulta la comparación directa de
los resultados y limita la posibilidad de establecer conclusiones generales sobre la toxicidad de
los AINEs en diferentes especies y condiciones clínicas (KuKanich et al., 2012).
Falta de datos en ciertas áreas
Una limitación importante en la literatura revisada es la disparidad en la cantidad de
estudios disponibles según la especie evaluada. Mientras que existen numerosos estudios sobre la
toxicidad de AINEs en perros, los datos en gatos son significativamente más limitados (Papich,
2016). Esto se debe en parte a la menor frecuencia con la que se prescriben estos fármacos en
gatos, debido a su menor capacidad de metabolización y a la preocupación por la toxicidad
acumulativa (Lascelles et al., 2022).
Asimismo, hay escasez de estudios a largo plazo sobre el impacto del uso crónico de AINEs
en animales geriátricos o con enfermedades preexistentes. La mayoría de los estudios revisados
se centran en la toxicidad aguda o en administraciones de corta duración, lo que limita la
comprensión de los efectos adversos en tratamientos prolongados (Rey et al., 2019). Esta falta de
datos impide establecer recomendaciones claras sobre la seguridad del uso crónico de estos
fármacos en pacientes con patologías crónicas como la osteoartritis.
Variabilidad en las dosis y formulaciones evaluadas
Otra limitación relevante es la heterogeneidad en las dosis y formulaciones de AINEs
evaluadas en los estudios revisados. Existen diferencias significativas en las dosis recomendadas
entre estudios experimentales y el uso clínico habitual, lo que dificulta la extrapolación de los
resultados a la práctica veterinaria cotidiana (Lascelles et al., 2022). Además, algunos estudios
analizan formulaciones inyectables mientras que otros se centran en formulaciones orales, lo que
podría influir en la incidencia y severidad de los efectos adversos observados (KuKanich et al.,
2012).
Otro aspecto que genera variabilidad es la selección del tipo de AINE. Mientras que
algunos estudios se enfocan en AINEs selectivos para la COX-2, otros incluyen AINEs no
selectivos con un perfil de seguridad diferente (Monteiro-Steagall et al., 2013). Esta diversidad
dificulta la comparación de resultados y la determinación de qué AINEs presentan un mejor
balance entre eficacia y seguridad en distintas especies.

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1754
Las limitaciones de esta revisión resaltan la necesidad de mayor investigación en ciertas
áreas, particularmente en la toxicidad de AINEs en gatos y en el uso crónico de estos fármacos
en pacientes con enfermedades preexistentes. Asimismo, la heterogeneidad en los diseños de los
estudios revisados y la variabilidad en las dosis y formulaciones utilizadas dificultan la
comparación directa de resultados y la extracción de conclusiones definitivas.
Para futuras investigaciones, se recomienda la realización de ensayos clínicos controlados
con metodologías estandarizadas que permitan evaluar de manera más precisa la seguridad y
eficacia de los AINEs en diferentes especies y condiciones clínicas. Además, el desarrollo de
biomarcadores específicos podría facilitar la detección temprana de toxicidad, mejorando así el
manejo clínico de los pacientes tratados con estos fármacos (Belshaw et al., 2018).bl
Implicaciones clínicas y recomendaciones
El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en animales de compañía es una
herramienta fundamental en el manejo del dolor y la inflamación, especialmente en condiciones
crónicas como la osteoartritis. Sin embargo, su administración debe realizarse con precaución
debido al riesgo de efectos adversos graves, como toxicidad gastrointestinal, renal y hepática
(Papich, 2016). La implementación de estrategias de monitoreo y la realización de estudios
clínicos adicionales pueden mejorar la seguridad y eficacia de estos fármacos en la práctica
veterinaria.
Uso prudente de AINEs en animales de compañía
El manejo adecuado de los AINEs implica la selección del fármaco más adecuado para
cada paciente, teniendo en cuenta la especie, la edad, el estado de salud y la duración del
tratamiento (Monteiro-Steagall et al., 2013). Es fundamental utilizar la dosis efectiva más baja
posible y evitar tratamientos prolongados sin supervisión veterinaria. Además, el tipo de AINE
seleccionado debe basarse en su perfil de seguridad. Estudios han demostrado que los AINEs
selectivos para la COX-2, como firocoxib y robenacoxib, tienen menor riesgo de efectos adversos
gastrointestinales en comparación con los AINEs no selectivos (KuKanich et al., 2012).
Tabla 5
Uso prudente de AINEs en animales de compañía
Autor(es) Recomendaciones para el uso
prudente de AINEs Especies Comentarios adicionales
Modi et al.
(2012)
Monitoreo constante de la función
renal y hepática, especialmente en
tratamientos prolongados. Evitar
sobredosis y uso en animales
deshidratados.
Perros y
gatos
Destacan la importancia de
ajustar la dosis según el peso
y la condición del animal.
Kore
(1990)
Uso de dosis mínimas efectivas y
evitar la administración concomitante
con otros fármacos nefrotóxicos.
Perros y
gatos
Enfatiza la necesidad de
evaluar la función renal
antes de iniciar el
tratamiento.

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1755
McLean &
Khan
(2018)
Selección de AINEs con menor
toxicidad gastrointestinal (ej. COX-2
selectivos) y monitoreo de signos
clínicos de toxicidad.
Perros y
gatos
Recomiendan el uso de
protectores gástricos en
tratamientos prolongados.
Khan &
McLean
(2012)
Evitar el uso en animales con
enfermedades preexistentes (renal,
hepática o gastrointestinal). Uso de
biomarcadores para detección
temprana de toxicidad.
Perros y
gatos
Sugieren alternativas
terapéuticas en casos de alto
riesgo.
Monteiro-
Steagall et
al. (2013)
Uso de AINEs selectivos para COX-2
en perros, y evitar su uso en gatos a
menos que sea estrictamente necesario.
Perros y
gatos
Resaltan la importancia de
la hidratación adecuada
durante el tratamiento.
Lascelles
et al.
(2005)
Monitoreo de signos de ulceración
gastrointestinal (vómitos, diarrea) y
ajuste de la dosis en animales
geriátricos.
Perros
Recomiendan la suspensión
inmediata del fármaco ante
signos de toxicidad.
Papich
(2016)
Uso de formulaciones aprobadas para
especies específicas y evitar la
automedicación.
Perros y
gatos
Enfatiza la importancia de
seguir las indicaciones del
fabricante y del veterinario.
KuKanich
et al.
(2012)
Evitar el uso prolongado sin
supervisión veterinaria y realizar
análisis bioquímicos periódicos para
evaluar la función renal y hepática.
Perros
Sugieren el uso de terapias
complementarias (ej.
condroprotectores) para
reducir la dependencia de
AINEs.
Belshaw et
al. (2018)
Educación a los dueños sobre los
riesgos de los AINEs y la importancia
de reportar efectos adversos.
Perros
Destacan la necesidad de
más estudios longitudinales
para evaluar la seguridad a
largo plazo.
Fuente: Pimbosa-Ortiz (2025)
En gatos, la administración de AINEs debe realizarse con extrema precaución debido a
su menor capacidad de metabolización hepática, lo que prolonga la vida media del fármaco y
aumenta el riesgo de toxicidad (Lascelles et al., 2022). Por ello, se recomienda la administración
de AINEs con una vida media corta y en dosis reducidas, además de una monitorización clínica
más estricta.
Monitoreo veterinario para minimizar riesgos de toxicidad
Para reducir los efectos adversos asociados a los AINEs, es imprescindible un monitoreo
veterinario riguroso. Esto incluye la realización de evaluaciones periódicas de la función renal y
hepática mediante análisis bioquímicos, especialmente en animales geriátricos o con patologías
preexistentes (Rey et al., 2019). Además, el monitoreo de signos clínicos como vómitos, diarrea,

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1756
letargo y poliuria puede permitir la detección temprana de toxicidad, facilitando la intervención
antes de que se presenten complicaciones graves (Belshaw et al., 2018).
La administración concomitante de protectores gástricos, como omeprazol o sucralfato,
ha demostrado ser eficaz en la reducción del riesgo de ulceración gástrica inducida por AINEs
(KuKanich et al., 2012). Asimismo, la hidratación adecuada del paciente y el ajuste de la dosis en
función de la respuesta clínica pueden optimizar la seguridad del tratamiento. En algunos casos,
la alternancia con terapias complementarias, como el uso de suplementos condroprotectores,
puede disminuir la dependencia de los AINEs y mejorar el control del dolor crónico (Papich,
2016).
Necesidad de más estudios longitudinales y ensayos clínicos controlados
Si bien la literatura actual proporciona información valiosa sobre la seguridad y eficacia
de los AINEs, aún existen áreas de incertidumbre que requieren investigación adicional. La
mayoría de los estudios disponibles se centran en la toxicidad aguda, dejando un vacío en el
conocimiento sobre los efectos del uso prolongado de estos fármacos en poblaciones vulnerables,
como animales geriátricos o con enfermedades crónicas (Monteiro-Steagall et al., 2013).
Los estudios futuros deberían enfocarse en ensayos clínicos controlados que evalúuen la
seguridad a largo plazo de diferentes AINEs en diversas especies. Además, el desarrollo de
biomarcadores específicos podría facilitar la detección temprana de toxicidad renal y hepática,
permitiendo una intervención más oportuna (Lascelles et al., 2022). También se requiere
investigación sobre estrategias terapéuticas alternativas que reduzcan la dependencia de los
AINEs y minimicen sus efectos adversos.
El uso de AINEs en animales de compañía debe realizarse de manera prudente, con un
monitoreo veterinario riguroso para minimizar los riesgos asociados a su administración. La
selección del AINE adecuado, junto con el uso de dosis mínimas efectivas y una supervisión
clínica constante, puede mejorar la seguridad del tratamiento. Además, la investigación futura en
esta área debe centrarse en estudios longitudinales y ensayos clínicos controlados para generar
evidencia que optimice el uso de estos fármacos en la práctica veterinaria. Con un enfoque basado
en evidencia científica, es posible maximizar los beneficios terapéuticos de los AINEs mientras
se minimizan los riesgos asociados.
CONCLUSIONES
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son una herramienta terapéutica clave en la
medicina veterinaria para el manejo del dolor y la inflamación en animales de compañía. No
obstante, su administración debe ser cuidadosamente planificada, ya que su uso prolongado o
inadecuado puede derivar en efectos adversos que comprometen la salud del paciente. Esta
revisión ha demostrado que las complicaciones más frecuentes incluyen ulceraciones gástricas,
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1757
insuficiencia renal aguda y hepatotoxicidad, afectando con mayor frecuencia a especies y razas
con particularidades metabólicas específicas, como los gatos y ciertas razas de perros.
Para minimizar estos riesgos, es fundamental que los veterinarios adopten un enfoque
individualizado en la prescripción de AINEs, considerando factores como la edad, el estado de
salud y la coexistencia de enfermedades preexistentes. La monitorización periódica de la función
renal y hepática, el ajuste de dosis y la combinación con protectores gástricos cuando sea
necesario, pueden hacer la diferencia entre un tratamiento seguro y uno potencialmente
perjudicial.
A pesar de los avances en esta área, aún se requieren más estudios sobre el impacto del uso
crónico de estos fármacos y el desarrollo de biomarcadores de toxicidad temprana. La
investigación continua nos permitirá seguir mejorando la seguridad de estos tratamientos y
garantizar una mejor calidad de vida para nuestros pacientes.

Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1758
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