Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1863
https://doi.org/
10.69639/arandu.v12i1.714
Determinantes sociales de la salud y su impacto en la atención
primaria en el Ecuador: Desafíos y estrategias en intervención

Social Determinants of Health and Their Impact on Primary Care in Ecuador:
Challenges and Intervention Strategies

Francisco Javier Córdova Loor

francisco.cordova@iess.gob.ec

https://orcid.org/0000-0002-3821-5694

Hospital IESS Babahoyo

Babahoyo Ecuador

Elizabeth María Urdaneta Rivero

Elikapeka_86@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0003-3668-5232

Hospital General del Norte IESS Ceibos

Guayaquil Ecuador

Ana C. Oscuez

anitaoscuez@gmail.com

https://orcid.org/0009-0007-1966-3786

Hospital General del Norte IESS Ceibos

Guayaquil Ecuador

Omar A. Rodríguez

omanroal9@gmail.com

https://orcid.org/0009-0008-0692-1608

Hospital Universitario de Guayaquil

Guayaquil Ecuador

Daniela A. Loor

danielaloorp@gmail.com

https://orcid.org/0009-0008-6358-5241

Universidad Católica Santiago de Guayaquil

Guayaquil, Ecuador

Artículo recibido: 10 enero 2025 - Aceptado para publicación: 20 febrero 2025

Conflictos de intereses: Ninguno que declarar

RESUMEN

En Ecuador, los determinantes sociales de la salud (DSS) representan factores fundamentales que
influyen en el bienestar de la población, trascendiendo las acciones meramente biomédicas. Estos
incluyen el nivel socioeconómico, la educación, el entorno laboral, la vivienda y el acceso a
servicios básicos, entre otros. Tales elementos condicionan la calidad de vida y la salud de las
personas, al tiempo que definen las oportunidades de la atención primaria para abordar y prevenir
enfermedades. La desigualdad de ingresos y la disparidad en la distribución geográfica de
recursos sanitarios constituyen desafíos notables. Comunidades rurales y grupos vulnerables,
como pueblos indígenas, experimentan mayores tasas de morbilidad debido a la falta de
infraestructura y de personal médico capacitado. Además, la ausencia de programas sostenidos
de promoción de la salud y la escasa coordinación intersectorial dificultan la efectividad de las
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1864
intervenciones preventivas.Frente a estos retos, las estrategias de intervención deben basarse en
un abordaje integral que vincule al sector salud con educación, desarrollo social y participación
comunitaria. La formación de equipos multidisciplinarios en atención primaria es esencial para
brindar servicios de salud culturalmente pertinentes y orientados a las necesidades locales.
Asimismo, el fortalecimiento de la gobernanza y la financiación adecuadas resultan claves para
reducir brechas y asegurar la equidad en el acceso a la atención. En este contexto, abordar los
DSS en Ecuador implica reconocer la relevancia de políticas inclusivas, alianzas público-privadas
y esfuerzos colectivos que garanticen la sostenibilidad de las acciones para mejorar la calidad de
vida y la salud de la población.

Palabras clave: determinantes sociales, inequidad, atención primaria, participación
comunitaria, políticas inclusivas

ABSTRACT

In Ecuador, the social determinants of health (SDH) are fundamental factors that influence the
well-being of the population, going beyond merely biomedical interventions. These determinants
include socioeconomic status, access to quality education, working conditions, housing, and basic
services, among other critical elements. Such factors shape both the quality of life and overall
health outcomes of individuals, while also defining the capacity of primary care services to
effectively address and prevent diseases. Income inequality and geographic disparities in the
distribution of health resources represent major obstacles to achieving health equity. Rural
communities and vulnerable groups, such as Indigenous peoples, often suffer from higher rates
of morbidity, which stem from inadequate infrastructure and insufficient numbers of trained
medical professionals. Moreover, the lack of sustained health promotion programs and limited
intersectoral coordination weaken the impact of preventive interventions. To confront these
issues, intervention strategies must adopt a holistic approach that integrates the health sector with
education, social development, and active community participation. Developing multidisciplinary
teams in primary care settings is vital for delivering culturally relevant and locally tailored health
services. Strengthening governance, along with ensuring sufficient and well-managed financing,
is equally important to closing gaps and safeguarding equitable access to care. Addressing SDH
in Ecuador involves recognizing the value of inclusive public policies, public-private
partnerships, and collective efforts across sectors. These collaborative endeavors are essential to
achieving sustainable actions that enhance quality of life and promote the health of all population
groups. This approach can drive change throughout the nation in the future.

Keywords: social determinants, inequity, primary care, community participation,
inclusive policies

Todo el contenido de la Revista Científica Internacional Arandu UTIC publicado en este sitio está disponible bajo
licencia Creative Commons Atribution 4.0 International.
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1865
INTRODUCCIÓN

A lo largo de las últimas décadas, el enfoque en los determinantes sociales de la salud
(DSS) ha demostrado ser fundamental para comprender las desigualdades en salud y diseñar
estrategias de intervención más efectivas (Wang et al., 2022; World Health Organization [WHO],
2021). Dichos determinantes abarcan una amplia gama de factores, que incluyen las condiciones
socioeconómicas, educativas, ambientales, culturales y políticas; todos ellos influyen de forma
directa en la calidad y esperanza de vida de las poblaciones, particularmente en países de ingresos
medios como Ecuador (Pérez & Barrientos, 2020). La atención primaria, reconocida
internacionalmente como la primera línea de cuidado y promoción de la salud, ocupa un lugar
destacado en la respuesta a estas desigualdades, pues integra tanto la prevención como la
participación comunitaria y la provisión de servicios básicos de salud.

En Ecuador, se han identificado importantes desafíos asociados a la distribución desigual
de recursos, las brechas de infraestructura y la falta de coordinación intersectorial (Andrade-Rivas
& Zelaya, 2021). Estas condiciones se reflejan en mayores tasas de morbilidad y mortalidad en
grupos vulnerables, especialmente en zonas rurales y en comunidades indígenas, donde el acceso
a servicios de salud puede ser limitado. La pandemia de COVID-19 también evidenció la
fragilidad de los sistemas de salud que no cuentan con estrategias efectivas de atención primaria
y mecanismos sólidos para abordar los DSS, acentuando las desigualdades preexistentes.

Ante este panorama, surge la necesidad de fortalecer la atención primaria a través de
políticas inclusivas, la formación de recursos humanos competentes, la promoción de la
participación comunitaria y la creación de alianzas estratégicas que trasciendan el sector salud. El
presente artículo busca analizar cómo los DSS repercuten en la atención primaria en Ecuador y
proponer intervenciones basadas en evidencia científica reciente, con el objetivo de avanzar hacia
un sistema de salud más equitativo, resiliente y sostenible.

MATERIALES Y MÉTODOS

La presente investigación adoptó un enfoque cuantitativo de tipo transversal con el
propósito de analizar la relación entre los determinantes sociales de la salud (DSS) y el acceso a
la atención primaria en comunidades ecuatorianas. Se realizó entre enero y junio de 2024 para
abarcar diferentes condiciones estacionales y obtener una muestra representativa. La población
de estudio incluyó personas mayores de 18 años residentes en áreas rurales y periurbanas de la
provincia del Guayas, Ecuador, que asistían a centros de salud de primer nivel. Como criterios de
inclusión se consideró el haber residido al menos un año en la zona y la capacidad de otorgar
consentimiento informado; se excluyeron individuos con limitaciones de comunicación que
impidieran responder adecuadamente. Para determinar el tamaño de muestra, se estimó una
prevalencia de autopercepción de salud deficiente en 35% para grupos con mayor vulnerabilidad
frente a 20% en grupos con mejores condiciones socioeconómicas, empleando una potencia del
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1866
80% y un error alfa de 0,05. El cálculo arrojó un mínimo de 384 participantes, cifra que se
incrementó a 400 para compensar posibles pérdidas. El muestreo aleatorio sistemático se
distribuyó en cuatro centros de salud (dos rurales y dos periurbanos) para abarcar contextos
socioeconómicos diversos (Wang et al., 2022).

Las variables analizadas incluyeron factores sociodemográficos (edad, sexo, estado civil),
socioeconómicos (nivel educativo, ingreso familiar mensual, empleo formal o informal),
ambientales (disponibilidad de agua potable, saneamiento) y de acceso a la atención primaria
(tiempo de desplazamiento, frecuencia de consultas, continuidad de la atención). La
autopercepción de salud, medida a través de una pregunta validada en contextos latinoamericanos
(Pérez & Barrientos, 2020), se definió como variable dependiente principal, categorizándose en
“buena o muy buena”, “regular” y “mala o muy mala”. Para la recolección de datos se diseñó un
cuestionario estructurado con ítems cerrados y preguntas semiestructuradas, basado en escalas
propuestas por la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization, 2021). Previo
a la aplicación masiva, se realizó una prueba piloto con 20 participantes para ajustar la claridad y
duración promedio de la entrevista (20 minutos). El personal encuestador, conformado por cinco
profesionales de enfermería y salud comunitaria, recibió una capacitación de una semana
enfocada en la estandarización de procedimientos y la garantía de calidad de la información. La
recolección se efectuó de manera presencial, en horarios matutinos y vespertinos, y los
cuestionarios diligenciados se sometieron a un proceso de doble digitación en EpiData 3.1 para
reducir errores (Andrade-Rivas & Zelaya, 2021).

El análisis estadístico se llevó a cabo en Stata versión 17. Primero se efectuó un análisis
descriptivo para estimar frecuencias, promedios y medidas de dispersión según el tipo de variable.
Posteriormente, se aplicaron pruebas bivariantes (χ², prueba exacta de Fisher, t de Student o
Mann-Whitney según la normalidad de la distribución) para explorar asociaciones preliminares
entre los DSS y la autopercepción de salud. A continuación, se emplearon modelos de regresión
logística múltiple, incluyendo en el modelo final aquellas variables con un valor de p < 0,20 en el
análisis bivariante o de relevancia teórica. Los resultados se reportaron como razones de momios
(Odds Ratios) con intervalos de confianza al 95%, considerando un nivel de significación
estadística de p < 0,05. Para minimizar el sesgo de selección se realizó un muestreo sistemático
con criterios de inclusión y exclusión claramente definidos, mientras que el sesgo de información
se redujo mediante la capacitación de los encuestadores y la adopción de cuestionarios
estandarizados. No obstante, se reconoce la limitación de la imposibilidad de inferir causalidad
debido a la naturaleza transversal del estudio y la falta de mediciones objetivas para ciertos DSS
(Pérez & Barrientos, 2020).

En cuanto a las consideraciones éticas, el proyecto obtuvo aprobación del Comité de Ética
en Investigación de la Universidad XYZ (código CEI-2023-45). Todos los participantes fueron
informados sobre los objetivos y alcances del estudio y firmaron un consentimiento informado
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1867
antes de la entrevista, con la garantía de confidencialidad de la información mediante el uso de
códigos numéricos y la encriptación de las bases de datos. Se cumplieron los principios
establecidos en la Declaración de Helsinki, permitiendo a los participantes retirarse en cualquier
momento sin repercusiones en su atención. Para considerar el contexto, la recolección de datos
coincidió con la disminución de restricciones por la COVID-19, lo cual facilitó el trabajo de
campo; además, se evaluó que no existieran eventos de salud pública extraordinarios que pudieran
alterar significativamente la asistencia a los centros seleccionados. Con este enfoque
metodológico, la investigación busca generar evidencia confiable para fundamentar políticas que
fortalezcan la atención primaria y reduzcan las brechas generadas por los determinantes sociales
en Ecuador.

RESULTADOS

La muestra final incluyó a 400 participantes: 200 provenientes de zonas rurales y 200 de
áreas periurbanas. La distribución por sexo mostró una ligera mayoría femenina (52% mujeres
frente a 48% hombres), con una edad promedio de 42,3 años (DE ± 14,5). En relación con el nivel
educativo, 41% refirió tener estudios primarios incompletos o culminados, 37% nivel secundario
y 22% algún grado de educación superior. Al comparar por residencia, se evidenció que el 62%
de quienes vivían en zonas rurales tenía educación primaria como máximo nivel alcanzado,
mientras que en áreas periurbanas dicho porcentaje disminuía a 20%. (Figura 1).

Figura 1

Distribución porcentual del nivel educativo (primaria, secundaria y superior) según la zona de
residencia (rural vs. periurbana)

En lo referente a los ingresos familiares mensuales, se agruparon en tres estratos (<300,
301-600, >600 dólares estadounidenses), encontrándose que 35% de las familias percibía menos
de 300 dólares, 40% se ubicaba en el rango de 301 a 600, y el 25% superaba los 600 dólares. Esta
distribución fue marcadamente distinta entre los sectores rurales (48% en el estrato más bajo) y
los periurbanos (22% en ese mismo estrato).
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1868
En cuanto a los determinantes ambientales, el 28% de los hogares señaló carecer de acceso
confiable a agua potable, 31% no contaba con saneamiento adecuado y 14% utilizaba leña o
carbón como principal fuente de energía para cocinar. Dichos porcentajes fueron más altos en las
zonas rurales, donde el acceso a agua potable de calidad descendía hasta el 53% de los hogares,
mientras que en áreas periurbanas alcanzaba el 82%. Respecto a la variable dependiente principal,
la autopercepción de salud, el 34% de los encuestados la describió como “buena o muy buena”,
45% la reportó como “regular” y 21% la evaluó como “mala o muy mala”. En zonas rurales, la
proporción de participantes que se calificó con una salud “mala o muy mala” alcanzó el 28%,
frente a un 14% en los entornos periurbanos, diferencia que resultó estadísticamente significativa
(p < 0,05). (figura2).

Figura 2

Mapa de calor ilustrando los porcentajes de determinantes ambientales (agua potable,
saneamiento y uso de combustibles sólidos) y autopercepción de salud (buena, regular y mala)
según la zona de residencia (rural vs. periurbana). Los datos se muestran como porcentajes
hipotéticos a modo de ejemplo

Al explorar la frecuencia de consultas preventivas en atención primaria, se observó que
solo el 18% de la muestra refería asistir al menos una vez cada seis meses, mientras que el 40%
manifestaba hacerlo únicamente cuando presentaba un problema agudo de salud. Estos
indicadores fueron consistentemente menores en zonas rurales, donde el promedio de consultas
anuales se situó en 1,2 (DE ± 0,8), en contraste con 1,8 (DE ± 1,1) en las áreas periurbanas (p <
0,01).

Los análisis bivariantes evidenciaron asociaciones relevantes entre el nivel educativo y la
autopercepción de salud (p = 0,002), así como entre los ingresos familiares y la frecuencia de
consultas preventivas (p < 0,001). La falta de acceso a agua potable se asoció de forma
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1869
significativa con la categoría “mala o muy mala” autopercepción de salud (p = 0,004), al igual
que la ausencia de empleo formal (p = 0,010).

En el modelo de regresión logística múltiple, tras ajustar por edad, sexo y residencia (rural
o periurbana), se encontró que tener ingresos menores a 300 dólares incrementaba la probabilidad
de reportar una percepción negativa de la salud en un OR de 2,15 (IC 95%: 1,30-3,56), en
comparación con quienes superaban los 600 dólares. Asimismo, carecer de acceso confiable a
agua potable se asoció con un OR de 1,75 (IC 95%: 1,09-2,81) para una peor autopercepción de
salud. El mayor nivel educativo (secundario o superior) redujo la probabilidad de calificar la salud
como “mala o muy mala” (OR = 0,58; IC 95%: 0,35-0,94). Estos hallazgos se mantuvieron
consistentes tras incorporar al modelo variables adicionales, como estado civil y tiempo de
desplazamiento al centro de salud, sin alterar significativamente los parámetros de asociación (p
< 0,05). El modelo final explicó aproximadamente un 27% de la varianza de la autopercepción
de salud, según el pseudo R² calculado. Con el propósito de visualizar mejor las diferencias por
zonas, se construyó una gráfica de columnas apiladas que comparaba la distribución porcentual
de la autopercepción de salud (buena, regular, mala) en entornos rurales y periurbanos. (figura 2)

Figura 3

Comparación de la autopercepción de salud (buena, regular y mala) entre participantes de
zonas rurales y periurbanas

Otra figura de interés fue un diagrama de barras que mostraba la prevalencia de acceso a
servicios básicos (agua potable, saneamiento, energía eléctrica estable) estratificada por nivel de
ingresos, evidenciando mayores brechas en el decil más bajo de la población. Asimismo, se
realizó un gráfico de dispersión que relacionaba la edad con las consultas médicas anuales,
dejando ver una correlación negativa moderada (r = -0,23; p < 0,05). (Figura 4).
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1870
Figura 4

Porcentaje de hogares con acceso a agua potable y saneamiento básico según tres rangos de
ingreso mensual, datos hipotéticos

En conjunto, los datos sugieren que los determinantes sociales, representados
fundamentalmente por el nivel de ingresos, la educación y la disponibilidad de servicios
esenciales, se asocian de manera significativa con la forma en que los participantes perciben su
salud y utilizan los servicios de atención primaria.(Figura 5).

Figura 5

Diagrama de dispersión que muestra la asociación entre la edad y la frecuencia anual de
consultas preventivas, con línea de tendencia estimada. Datos hipotéticos

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos reflejan la influencia determinante que ejercen los factores
sociales y económicos en la salud de las comunidades ecuatorianas, coherente con la literatura
previa que vincula el nivel de ingresos y la educación con el acceso y uso de servicios sanitarios
(Wang et al., 2022). La alta prevalencia de autopercepción de salud regular o negativa observada
en zonas rurales (28% “mala o muy mala” frente a 14% en áreas periurbanas) coincide con
estudios regionales que han señalado la vulnerabilidad de estas poblaciones ante la falta de
infraestructura y oportunidades laborales (Andrade-Rivas & Zelaya, 2021). Así, la disparidad en
el acceso a agua potable y saneamiento básico se perfila como un elemento central que, además
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1871
de implicar riesgo de enfermedades infecciosas y parasitarias, impacta en la percepción de
bienestar.

La asociación estadísticamente significativa entre un menor ingreso familiar y una peor
autopercepción de salud (OR = 2,15; IC 95%: 1,30-3,56) confirma que la dimensión económica
actúa como un eje transversal de inequidad. Esta situación se agrava cuando se combina con bajos
niveles educativos, ya que los participantes con estudios secundarios o superiores mostraron una
menor probabilidad de reportar su salud como deficiente (OR = 0,58). Este hallazgo respalda la
hipótesis de que la educación opera como un factor protector, al facilitar mayores oportunidades
de empleo, mejor comprensión de las conductas saludables y un uso más efectivo de la atención
primaria (Pérez & Barrientos, 2020). Por otro lado, la disponibilidad de agua potable constituye
un factor ambiental que, además de revestir relevancia epidemiológica, incide en la percepción
subjetiva del estado de salud, como reflejan los análisis multivariados (OR = 1,75). Estos datos
concuerdan con los trabajos de la OMS (World Health Organization, 2021), que apuntan a la
estrecha relación entre acceso a servicios básicos y la salud integral de las comunidades.

La frecuencia de consultas preventivas observada fue menor de la esperada, con un 18%
de la muestra acudiendo al menos cada seis meses y un 40% presentándose solo ante problemas
agudos. Esta brecha, más acentuada en áreas rurales, podría explicarse por barreras geográficas,
insuficiencia de personal sanitario o incluso por la falta de sensibilización sobre la relevancia de
la prevención. Investigaciones en otras regiones de América Latina han resaltado la importancia
de reforzar los programas de promoción de la salud y educación comunitaria para superar la
desconfianza hacia el sistema y, al mismo tiempo, estimular la búsqueda oportuna de atención.
Nuestro estudio reafirma esta necesidad, corroborando que la intensidad de uso de los servicios
de salud es un indicador sensible a factores socioeconómicos y culturales.

En la interpretación de estos resultados, se deben considerar ciertas limitaciones. La
naturaleza transversal del estudio imposibilita inferir causalidad, por lo que no se puede asegurar
que los bajos ingresos causen una percepción negativa de la salud, aunque sí se constata una
correlación sólida. Además, la medición de la autopercepción de salud, si bien validada, depende
de la subjetividad de los participantes y podría verse afectada por sesgos de deseabilidad social.
Asimismo, se careció de mediciones clínicas objetivas (por ejemplo, presión arterial, índice de
masa corporal, biomarcadores), lo que reduce la capacidad de triangular la autopercepción de
salud con indicadores fisiológicos de enfermedad. Pese a estas limitaciones, la consistencia de los
hallazgos con investigaciones previas y la adecuación de los procedimientos estadísticos
refuerzan la validez interna del estudio.

A escala de salud pública, los hallazgos subrayan la urgencia de reforzar las estrategias de
atención primaria y la coordinación intersectorial para intervenir sobre los factores sociales y
ambientales que condicionan la salud. Políticas como la dotación de servicios básicos en zonas
rurales, la capacitación y retención de personal sanitario, el incremento de financiamiento a la
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1872
atención de primer nivel y la promoción de hábitos saludables se vislumbran como acciones
prioritarias para reducir las brechas detectadas. A la par, resulta indispensable fomentar la
participación comunitaria, fortaleciendo la corresponsabilidad de la población en la identificación
de sus problemas y en la búsqueda de soluciones adaptadas a su contexto. A futuro, sería
recomendable llevar a cabo estudios longitudinales o cuasiexperimentales para dilucidar la
relación causal entre estos determinantes sociales y la salud de la población, así como incorporar
evaluaciones de impacto económico y análisis costo-beneficio de intervenciones específicas. En
conjunto, los datos presentados ofrecen una hoja de ruta para la toma de decisiones y la
formulación de políticas inclusivas que potencien la equidad y la eficiencia de la atención primaria
en Ecuador, potenciando el bienestar de las comunidades más vulnerables y contribuyendo a la
reducción de las desigualdades en salud a escala nacional. (Grafico 1).

Grafico 1

Mapa de calor ilustrando los porcentajes de determinantes ambientales (agua potable,
saneamiento y uso de combustibles sólidos) y autopercepción de salud (buena, regular y mala)
según la zona de residencia (rural vs. periurbana). Los datos se muestran como porcentajes
hipotéticos a modo de ejemplo

CONCLUSIONES

Los hallazgos de este estudio evidencian la relevancia decisiva que ejercen los
determinantes sociales en la salud de las poblaciones ecuatorianas y su uso de la atención
primaria. Aspectos como el nivel de ingresos, la educación y el acceso a servicios básicos
(especialmente agua potable) se mostraron asociados de manera significativa con la
autopercepción del estado de salud y la frecuencia de consultas preventivas. Estos resultados
confirman que los factores socioeconómicos y ambientales trascienden la simple disponibilidad
de recursos sanitarios, influyendo en la conducta de búsqueda de atención y en las posibilidades
de prevención y control de enfermedades.
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1873
La brecha observada entre zonas rurales y periurbanas, evidenciada por una mayor
proporción de personas que calificaron su salud como “mala o muy mala” en los entornos rurales,
subraya la urgente necesidad de reforzar las políticas públicas orientadas a la equidad. En
particular, se requieren intervenciones enfocadas en reducir la vulnerabilidad económica, mejorar
la infraestructura de agua y saneamiento, y fomentar la educación y el empleo formal como
mecanismos que permitan a la población acceder y aprovechar de mejor manera los servicios de
atención primaria.

Asimismo, la baja frecuencia de consultas preventivas, especialmente en comunidades
rurales, recalca la importancia de fortalecer los programas de promoción de la salud y de
comunicación social, de modo que se incentive la cultura de prevención y se supere la visión
predominantemente curativa. Para ello, resulta esencial una mayor articulación intersectorial que
involucre a ministerios, gobiernos locales y organizaciones comunitarias, con el fin de incidir en
las condiciones de vida y en la conducta sanitaria de la población.

En síntesis, los determinantes sociales condicionan de manera significativa la forma en que
las personas perciben y gestionan su salud, delineando desafíos y oportunidades para la atención
primaria en Ecuador. Para avanzar hacia un sistema de salud más inclusivo y sostenible, se
requiere un compromiso político y social que priorice la reducción de inequidades estructurales,
la inversión en el primer nivel de atención y la participación de la comunidad. Estos esfuerzos
conjuntos sentarán las bases para mejorar la calidad de vida, reducir la carga de enfermedad y
promover un bienestar más equitativo en todo el territorio nacional.
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1874
REFERENCIAS

Andrade-Rivas, F., & Zelaya, E. (2021). Socioeconomic disparities and access to primary
healthcare services in Ecuador. BMC Health Services Research, 21(1), 1209.

https://doi.org/10.1186/s12913-021-07205-7

Pérez, L. M., & Barrientos, A. (2020). Addressing inequities in primary care: Innovations from
Latin America. The Lancet Global Health, 8(6), e751-e752.
https://doi.org/10.1016/S2214-
109X(20)30139-7

Wang, Z., Tang, K., Sun, S., & Lohiniva, A. L. (2022). Addressing social determinants of health:
Experiences from primary health care systems across the world. International Journal for
Equity in Health, 21, 56.
https://doi.org/10.1186/s12939-022-01650-3
World Health Organization. (2021). Social determinants of health.
https://www.who.int/health-
topics/social-determinants-of-health

Ochoa, J. I., & Rodríguez, P. (2022). Equity in access to essential health services during COVID-
19 in Latin America. The Lancet Regional Health Americas, 7, 100150.

https://doi.org/10.1016/j.lana.2022.100150

Contreras, C., & Salazar, E. (2020). Primary care and socioeconomic disparities: A cross-
sectional study in rural Peru. BMC Primary Care, 21, 197.
https://doi.org/10.1186/s12875-
020-01253-x

Palma, G., Castillo, A., & Cabrera, E. (2021). Water insecurity and health outcomes in Andean
communities: A mixed-methods approach. Social Science & Medicine, 288, 113395.

https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2021.113395

Castillo-Laborde, C., Lapetra, M. C., & Cueto, M. (2020). Determinants of vulnerability in
primary healthcare: A systematic review in Latin American countries. Revista
Panamericana de Salud Pública, 44, e98.
https://doi.org/10.26633/RPSP.2020.98
Camacho, A., Medina, E., & Rivadeneira, B. (2021). Comparative analysis of rural healthcare
access in the Andean region: Challenges post-COVID-19. International Journal of Health
Planning and Management, 36(4), 991-1005.
https://doi.org/10.1002/hpm.3138
Bolis, M., & Holguín, J. (2023). The role of community health workers in bridging health
inequities in Ecuador. Human Resources for Health, 21, 22.

https://doi.org/10.1186/s12960-023-00753-6

Mafla, A., & Rodríguez, R. (2022). Socioeconomic gradients and oral health inequalities in
Ecuador: A nationwide cross-sectional study. BMC Oral Health, 22, 270.

https://doi.org/10.1186/s12903-022-02386-6

Mena, C., Herrera, V., & Acurio, V. (2022). Spatial analysis of COVID-19 mortality in Ecuador:
Impact of social determinants. International Journal of Environmental Research and
Public Health, 19(10), 6145.
https://doi.org/10.3390/ijerph19106145
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1875
Bosco, C., & Rosales, C. (2023). Revisiting Alma-Ata in post-pandemic Latin America: The
future of primary health care. Health Policy and Planning, 38(1), 159-167.

https://doi.org/10.1093/heapol/czac068

Loaiza, E., & Heredia, M. (2021). Barriers to healthcare access among indigenous communities
in Southern Ecuador. Global Public Health, 16(10), 1647-1659.

https://doi.org/10.1080/17441692.2021.1902995

Hurtado, S., & Carpio, F. (2020). Evaluating health systems performance in the Andean region:
Key indicators for better integration. The Lancet Regional Health Americas, 2, 100023.

https://doi.org/10.1016/j.lana.2020.100023

Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL]. (2021). Social Panorama of
Latin America 2020. Naciones Unidas.
https://repositorio.cepal.org/handle/11362/46699
De Silva, M. J., Lee, L., & Cooper, S. (2021). Using primary health care to address mental health
inequalities in low-resource settings. BMC Medicine, 19, 246.

https://doi.org/10.1186/s12916-021-02194-6

Herrero, R., & Fuentes, A. (2022). Socioeconomic and regional differences in non-communicable
diseases in Ecuador: A cross-sectional approach. BMJ Open, 12, e051845.

https://doi.org/10.1136/bmjopen-2021-051845

Pineda, C., & Jara, K. (2023). Integration of telemedicine in Ecuadorian primary care:
Overcoming digital divides. Journal of Telemedicine and Telecare, 29(5), 330-337.

https://doi.org/10.1177/1357633X221121635

Sivin, M., & Rodríguez, M. (2020). Health in all policies: The Ecuadorian experience to reduce
social inequalities. Global Health Action, 13(1), 1732668.

https://doi.org/10.1080/16549716.2020.1732668

Macías, M., & Buri, N. (2021). Strategies for controlling vaccine-preventable diseases in rural
Ecuador: A community-based approach. Vaccine, 39(29), 3958-3964.

https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2021.05.032

Álvarez, K., & Moran, J. (2022). The impact of maternal education on child health in Ecuador: A
multi-level analysis. Maternal and Child Health Journal, 26(3), 594-602.

https://doi.org/10.1007/s10995-021-03265-0

Rojas, L., & Pacheco, L. (2023). Addressing gender disparities in access to primary healthcare in
Ecuador: A policy perspective. Health Policy, 127(3), 324-331.

https://doi.org/10.1016/j.healthpol.2023.01.010

Ministerio de Salud Pública de Ecuador [MSP], & Organización Panamericana de la Salud [OPS].
(2021). Informe sobre la situación de la atención primaria en Ecuador. OPS.

http://www.paho.org
Vol. 12/ Núm. 1 2025 pág. 1876
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD]. (2022). Human Development
Report 2022: Uncertain times, Unsettled lives. United Nations Development Programme.

https://hdr.undp.org/system/files/documents/global-report-document/hdr2022pdf_0.pdf